domingo, abril 05, 2009

ADIOS TÍO LALO

En la parroquia La Divina Providencia hoy, domingo 5 de abril, se despide a Tío Lalo Parra. Algunas imagenes.
La misa es mañana lunes a las 10 de la mañana y el cortejo partirá a Chillán para despedirlo en la tierra que lo vio nacer. Adios Tío Lalo, tengas un merecido buen viaje.
Clarita Parra entonando una cueca para su padre.
Elizabeth Castro, mujer del músico.
Mario Mutis, bajista de Los Jaivas, despidiéndose del Tío.
Un sentido pie de cueca.

Jorge Yañez, su hijo Leo y su nieto, "El Zorro", cantando "El gorro de lana" acompañados por los presentes.

La Compañía Gran Circo Teatro se hace presente.
Illapu canta "Paloma Ausente" y "Vuelvo", coreados por los presentes.
Roberto Marquez, Illapu, saludando afectuosamente a la viuda.

Tita Parra y su hijo Antar cantando "La Negrita", canción de jazz huachaca popularizada por su Tío Lalo.

El popular grupo La Noche se hace presente con un arreglo floral.

miércoles, julio 30, 2008

LO MAGNÍFICO DE LLORAR

La ultra publicitada película de Matías Bize es una gran película. No por su argumento, no por sus actuaciones y locaciones. Simplemente porque es una sinfonía visual que hay que visitar en la pantalla grande (sólo ahí se disfruta). Los personajes apenas hablan, la trama se entiende pero no importan los detalles del cómo por qué y el cuándo. Lo importante son los planos, su composición y el movimiento de la cámara; los silencios y conversaciones vienen a ser el accidente obligado que requiere el guión, aunque claramente este sea uno de los puntos medulares de la cinta (sobre todo los silencios).
La primera escena, ese gran plano en que no pasa nada, la fotografía en que nos vamos integrando como observadores entrometidos, con una cámara que avanza lentamente, casi imperceptible, es un cuadro magnifico que se compara a un exquisito preludio.
Talvez la levedad del conflicto (para nada leve) con que se desarrolla la historia y algunos excesos en los pocos diálogos, como la conversación en el supermercado – lugar vacio, poesía visual – hagan mella en el resultado final. Por otro lado, es un cine en busca del mundo interior de sus protagonistas y ahí nos encontramos con otro bache: nunca superamos la calidad de mirones en una trama en que todo parece ir hacia abajo.
Puede que todo esto dañe los extraordinarios 20 minutos iniciales, con ese otro momento increíble que se desarrolla en el metro. Aún así “Lo bueno de llorar” es para aplaudirla por ser una delicia visual. Bize siempre ha postulado que hace las películas que a él le gustaría ver. Que bueno, sería alucinante encontrarse con una multitud de creadores nacionales, en las distintas áreas, que tuviesen el mismo principio (que en todo caso existe) y que contaran con el mismo nivel de difusión.

sábado, junio 14, 2008

"TEMA DE LOS SOLOS", LOS JAIVAS

Matías Correa, recogido de una conversación con Eduardo Parra.
Los Jaivas se reunían, a finales de los '60 y recién partiendo los '70 en la Boite Chichón, subterráneo de la casa de los Parra en Calle Viana, centro de Viña del Mar. Lugar en que desarrollaban espectáculos teatrales, discusiones alrededor de temas culturales (y otros no tanto). Espacio en que tocaban y se armaban fiestas que generalmente resultaban con algún hematoma en la cabeza producto de una viga a poca altura: de ahí el nombre del pequeño recinto. El grupo ya estaba desarrollando un lenguaje musical basado en la experticia del manejo instrumental y la creatividad que los llevaba a desafiarse sin límites.
Fue así como una noche estaban los tres hermanos Parra junto a grupo de amigos, desarrollaban lo que llamaban “El Tema de los Solos”: una pieza musical que rotaba en tres acordes – tal vez muy similar a lo que sería el “Corre que te pillo”- y que daba espacio a cada uno, claro está, a lucirse en un solo instrumental echando mano de toda su pericia y creatividad.
El primero fue Claudio, que empezó a derrochar sobre las teclas lo aprendido en el conservatorio. Cuando ya tenía a todos los presentes entusiasmados, haciendo gala de la brutal técnica adquirida, sin detenerse empezó a echar dentro del piano todo lo que tuviera a su alcance: primero fue un chaleco, luego la chaqueta, rápidamente tomó un bolso que tenía a un costado; fue apañando el instrumento con todo lo que tenía cerca hasta casi perder su sonido por este cerro de ropa. Gritos de asombro y entusiasmo de todos los presentes y ¡paf!: vuelven al motivo central del “Tema de los Solos”.
Después de esta proeza instrumental los ojos estaban puestos en Gabriel, el menor de los hermanos, que era reconocido por su talento frente a la batería pero: ¿Podría enfrentarse al desafío impuesto? ¿Qué haría?: ¿Cómo sobrepasaría o al menos igualaría lo hecho en el solo de Claudio? El tema seguía rotando con las miradas fijas en él hasta que llegó su momento: Gabriel aceleraba y retrazaba el pulso, matizaba el sonido pasando de eufóricos golpes a susurros en los platillos y tambores. Sorprendiendo a todos, la batería se fue desmantelando. Primero los metales: sin perder el ritmo con certeros golpes de baqueta soltaba los pernos y los iba ordenando a un lado. Así fue con todas sus partes dejando solo el bombo y la caja y ¡paf!: vuelven al “Tema de los Solos” despertando aplausos sordos entre los amigos.
El tema seguía rotando y ahora los ojos estaban fijos en Eduardo: el desafío estaba echado y él debía responder desde su teclado moog. ¿Cómo superar a Claudio con el cerro de ropa dentro de su piano? ¿A Gabriel y su circense acto de disociación? Llegó su momento: el mayor de los hermanos se pone de pie, con todos los presentes pendientes de sus movimientos: deja el teclado a un lado y se sienta en el sillón junto a uno de sus amigos que estaba de público; prende un cigarro se sirve una cerveza y empieza: “La música es más que sentimiento y señales sonoras…”, dando un discurso en el que todos se largan a reír por su abierta comicidad, dejando claro que las noches de correrías y bohemia literaria le habían dado un profundo interés en la expresión poética. Eduardo deja su cigarro, vuelve al teclado y ¡paf!: vuelve a sonar el “Tema de los Solos”.

Los Jaivas a principios de los '70. Los hermanos Parra están al centro: Eduardo sentado en primer plano, tras él Gabriel y a la derecha Claudio. Mario Mutis al lado izquierdo de la imagen y Eduardo Gato Alquinta al derecho.

La foto en la parte superior del texto corresponde a mediados de los años '60 cuando eran conocido como High Bass y animaban las fiestas tocando mambo y otros ritmos latinos.

miércoles, febrero 27, 2008

ODA AL LOS VIEJOS SONIDOS EN LA MICRO

A fines del año 2006, cuando en los descuentos para la puesta en marcha del Transantiago en el subterráneo del Ministerio de Educación, a pasos del Palacio de La Moneda, se llevaba a cabo un curioso casting: una larga fila de músicos y artistas populares presentaba un corto repertorio con objeto de obtener acreditación y así seguir subiéndose a cantar en las micros. Seguramente se recordará los sucesos acaecidos un poco antes cuando un numeroso grupo de estos de estos cultores populares bloquearon el paso de la principal arteria capitalina y ante la presencia de carabineros se subieron a los andamios de señalética, colgando los pies sobre el tránsito, con sus instrumentos porque el nuevo sistema de transportes los dejaría afuera. Una cosa llevó a la otra y, aunque escribo al revés los hechos y sin detalles, esa fue la historia.
Finalmente algo así como los dos tercios de los audicionados quedaron seleccionados. Por lo menos así se me señaló cuando pregunté. Entre ellos hay quienes llevan una vida tocando en locomoción colectiva otros que se han iniciado hace poco; incluso hay artistas que tienen una carrera reconocida, que han grabado discos y otros que se han presentado sobre el escenario del Festival de la Canción de Viña del Mar en la competencia folklórica. Hay quienes, por otro lado, no se presentaron a este casting y siguen cantando en la “clandestinidad”. Razones tienen para esto que, para no inventarlas, hay que señalar que son de ellos pero, claro, más de alguno contesto que "es ridículo: que hagan un casting para la televisión pero para subirse a cantar a la micro... ¡Nooo! ¡Es como mucho!".
(Dato interesante: quienes iniciaron esta actividad fueron nada menos que unos muy jóvenes hermanos Parra: Violeta, Roberto, Hilda y Lalo. Esto ocurrió a principios de los '40 y lo hacían cantando en la líneas de tranvía con un repertorio, entiendo, compuesto por canciones españolas de moda. Más tarde estos hermanos llegarían al arte que los consagró y hoy son el gran orgullo de muchos cantores populares.)
Lo anterior lo cuento porque al conversar en esa ocasión con algunos de estos músicos populares me explicaban que “el único momento del día en que el chileno escucha su propia música es cuando se sube a la micro”. Dato fiel a la realidad cuando artista subía con su charango y quena o interpretaba en su guitarra los seis octavos de una cueca. Algunos usuarios responderían que es “de manera obligada”. Ok, no entraré en esta discusión pero vale la pena señalarla. Aunque igual, y esto lo digo a título personal, el camino se hace más largo en silencio: guste o no guste la canción e interpretación que nos toque camino a nuestro destino es una buena distracción.
En las micros amarillas, antes también, el conductor podía prender la radio a un volumen decente y “siempre que ningún pasajero se oponga”; como explicaba la calcomanía de rigor con un artículo de la ley de transito de varios dígitos (al lado del "Prohibido fumar" de una ley de similar cifra). Si bien la música que el chofer escogía rara vez se acercaba a nuestras raíces y muchas veces se acercaba al caribe, México, canciones románticas o a la moda de turno. Eso si, y no hay que negarlo, en estos trayectos uno se podía poner al día.
Una vez tomé la micro en dirección a la Plaza de Armas y el chofer escuchaba un cassette con música de Los Prisioneros y otros íconos del rock latino. El viaje se me hizo corto. Lo curioso es que al tomar locomoción de vuelta me subí al mismo vehículo y escuché las mismas canciones. Tal vez no tan curioso pero recuerdo bien ese día. Por algo será. Lo que si sé es que ese chofer iba escuchando la música que le hacía más pasajero su trabajo.
Hoy en día el conductor mantiene, la mayor parte de las veces, la radio apagada y cada vez son menos los artistas que se suben. Muchos estarán agradecidos, pero se hecha de menos. Si bien la idea de que en la locomoción colectiva es lugar para oír nuestra música es una idea que se cae sola al recordar como los cantores escogen trovadores cubanos o baladas españolas para su repertorio, otros más osados cantan reggeatón y enfrentan a los pasajeros con un marginal rap de denuncia; aunque claro están los que interpretan a la Violeta o Illapu. Además es un hecho que hoy vamos tan apretados que apenas entraría alguien con su guitarra. Salvo en algunos horarios flojos, esto se hace imposible.
He de confesar que de el anterior sistema hecho de menos, además de la frecuencia y el espacio en el vehículo, a los cantores de guitarra o tambor e incluso a los payasos; para que decir de la radio del conductor. Si bien los músicos populares han buscado lugares donde mostrar lo suyo como el metro y esquinas de la ciudad y el chofer mantiene a raya la transistor de su máquina; sería bueno que todos los usuarios que recordamos de manera romántica aquellos viajes guitarreados nos subamos junto los artistas populares a los letreros en la Alameda. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¡No! Hagamos un país mejor… O por lo menos más agradable la ciudad.

martes, agosto 28, 2007

NUEVO PROGRAMA EMERGE EN RADIO TIERRA: “CADAVER EXQUISITO".

En el 1300 del dial AM, desde el 4 de septiembre Amanda Durán, Sebastián Forno y Matías Correa, el mismo equipo que ha estado estas últimas semanas al aire con “Alertas y Sonido”, tomarán el horario del martes, a las 5 de la tarde, para su nuevo proyecto denominado “Cadáver Exquisito”, programa de música y conversación con relevantes invitados de la escena cultural chilena.

Para el mes de septiembre estarán presentes Juana Fe hablándonos de su música y proyectos; Cristóbal Valderrama, director de “Malta con Huevo”, contándonos de su película y del oficio de cineasta; y el jaiva Eduardo Parra, revisando la colección de improvisaciones del grupo entre ’69 y ’70 denominada “La Vorágine”: sabremos por qué señala que “mucha de la música que se hace hoy día ya estaba presente en ese trabajo”.

El programa será conducido por Durán, producido por Forno y dirigido por Correa. Si bien conservará secciones ya estrenadas los martes anteriores, como “Una canción demasiado larga para pasarse en la radio”, el programa viene renovado y lleno de sorpresas. Es la despedida de “Alertas y Sonidos”, programa de Jimmy Parra, Cesar Almendras y Mauricio Palma con más de un año y medio al aire y del que ya no queda ninguno de sus integrantes originales. Estén atentos para devorar, desde el 4 de septiembre en adelante, este “Cadáver Exquisito”.

miércoles, junio 27, 2007

ERNESTO HOLMAN: "EL MÚSICO CHILENO DEBIERA PARTIR POR VIOLETA PARRA".

Matías Correa
10 / 8 / 2006 5 PM
¿Por qué los músicos recurren a la obra de Violeta?

Voy a partir con una cosa bien sutil: el hecho de usar a la Violeta Parra en un tema ahora es una forma de reconocer. Para mí en la música popular chilena una estructura fundamental es la Violeta Parra. No me voy a poner a decir cosas maravillosas y todo, pero lo que ella hizo fue investigar sus raíces en su país y a lo mejor, en la época que era de ella y con la voz que tenía, podía haber imitado a la Edith Piaf o a la Libertad Lamarque, cualquier cantante. Dedicarse como a cantar canciones extranjeras o a no sé... pero le interesó las raíces culturales de su país. Entonces ella partió por algo que, le ahorró el trabajo a mucha gente: ir a trabajar in situ. A rescatar o a buscar en los lugares la gente. Tuvo que conocer gente, a tocar y a aprender y toda esta historia.
De su biografía estoy informado. Estoy aquí para conocer cual es tu sentimiento como artista, como creador, hacia ella.

Claro yo lo veo, lo voy a mirar aparte de la parte estética que hay muchas canciones, las típicas, las tradicionales, que tiene ella que es una obra grandísima y vasta. Aparte de eso yo creo que, de acuerdo a mi visión que tengo de la música acá en Chile, eso debería enseñarse en la universidad a todos los estudiantes de música así como en un ramo, en una asignatura en dos años. Deberían pasar a la Violeta Parra los huevones antes de estudiar cualquier cosa. Llámese pedagogía musical, composición musical, lo que sea... pero la Violeta Parra debería ser objeto de estudio obligatorio, como chileno.
¿Sólo por ser chileno?

Solamente porque... es que... ¿Sabes que es lo que pasa? Es la antropóloga, la arqueóloga que te presenta las evidencias del país. Y tu puedes conocer al país a través de ella. No es que cada gallo que quiera saber de Chile va a tener que ir al campo y toda la historia. Ella ya investigó, entonces crea... a través de todas sus obras ella rebela un espíritu musical. Rebela una tendencia que existe en todo el país, lo reúne. Aparte de su genialidad, de su gusto, de su bonita forma; por ejemplo la obra monumental la canción “Gracias a la vida”. ¿O dónde escuchas después una obra para guitarra como “El Gavilán”. Además tu decís: ¡Chuta tú madre! No era de conservatorio ni nada. Tu tienes ahí por ejemplo las anticuecas ¡Para guitarra! Entonces como te digo la Violeta debería enseñarse en el conservatorio. A los guitarristas debería ser obligado. Después si quieres te dedicas a tocar a músicos extranjeros también y otros compositores, pero la obligación es conocer lo que se hacía en Chile con la guitarra. ¡Porque hay cosas que se pueden hacer con Chile!
Desde mi punto de vista, Violeta Parra está más allá de ser una gran artista chilena: hay genialidad en su parte musical.

Claro. Bueno tiene también consigo esa estrella de ser única. De ser una persona que recorrió, que conoció y que trasmitió todos esos valores culturales de su país. Yo le veo un mérito tremendo a eso. Como ahora que uno viene de vuelta de las cosas foráneas y le gusta lo de uno y resulta que ya está hecho, como muchas cosas. Entonces, por ejemplo, todo lo que son las anticuecas y el “Gavilán” y eso, yo te digo que todo el mundo chileno debería partir de ahí escuchándolo y meditándolo o improvisando sobre eso y conociendo y llegando a otras realidades partiendo de ahí. Porque eso es punto de partida y porque ella llegó a eso. Entonces ahí nosotros tenemos que partir de esas cosas.
Entonces esa es la importancia que yo le veo: es una escuela. Una escuela que no está... debe haber gente pero no la veo yo como institucionalizada esa escuela de Violeta Parra.
En Chile, su país, no está reconocida.

No está reconocida... o sea: reconocida está en el sentido que: si, todos saben que “Gracias a la vida”, la enseñan en guitarra, el cancionero popular y además que cada cierto tiempo salen artículos por ahí, el legado de Violeta Parra y toda esa cuestión. Pero en la práctica, lo que es la práctica, así debe ser compadre: el legado de Violeta Parra está presente en qué: en que la universidad de Chile, el Conservatorio de la Universidad Católica creo un ramo, una carrera, creo esto y esto basado en la cultura y en la enseñanza de Violeta Parra.
No está academizada. ¡No! Yo digo que hay que academizarla; o sea no es tan simple de conocerla solamente, que en un ramo libre me enseñen a la Violeta. ¡No! Cursos de guitarra, de composición, deberían ser tomados los temas porque está en la raíz chilena. ¡Definitivamente!
Pero más allá de la raíz chilena. ¿Qué tiene ella como compositora? ¿Qué brillo tiene ella en especial? ¿Dónde está su genialidad?

Yo lo veo, por ejemplo donde más me impacta es en esa obra "El gavilán” y las anticuecas, las piezas para guitarra, donde ella llega a algo después de muchas cosas. Es como su diplomado de música y ella sin conocimientos musicales mayores, así académicos, logra establecer y hacer unas piezas que llegar y tocarlas no es llegar y tocarlas. No es de un virtuosismo exacerbado ni mucho menos, pero está en un... Te insisto, es una cuestión que tu dices: ¡Cómo en los años cincuenta, sesenta, esta mujer anda haciendo esas cosas? Pero lo más noble de la cuestión es que dentro de todo tus escuchas el “Gavilán” y todas esas cosas o escuchas las anticuecas, que son lo que más me gusta a mí; aparte de lo otro que son bonitos “La jardinera”, “Gracias a la vida” o “Volver a los 17”, aparte de todas esas cosas que son unas composiciones de temas bonitos, hermosos y trascendentales; por lo menos yo desde la parte estructura musical, de hacer cosas... no son nada estéticamente. Ella no está diciendo “voy a hacer un minueto, voy a hacer esto voy a hacer lo otro”, sino que ella espontáneamente agarra... y anticueca porque la cueca tiene una forma estructurada, que tiene sentido, tiene un largo, una proporción y ella sale de eso y le llamó anitcueca porque no es cueca. Pero lo hace con ritmo de cueca.
Entonces, lo valioso de esta cuestión es que usando los elementos que ella recopiló que ya conocía. El espíritu chileno, el espíritu centrino de Chile y todas esas cosas, que ella sea capaz de lograr y de hacer una abstracción y una propuesta musical así de ese tipo.
Me contaste que estabas haciendo “La jardinera” en bajo. ¿Por qué? ¿Por qué “La jardinera”?

Primero que nada “La jardinera” se me dio porque un día estaba improvisando y acordándome de temas que yo conocía de la Violeta Parra un día y... me salió “La jardinera”. Me gusta jugar a explorar con el bajo a hacer cosas y hice el tema; ósea una versión. Ahora, lo incluyo una versión de la Violeta Parra porque eso me da pretexto justamente para decir: que la Violeta la da que todo músico chileno debiera rendirle un homenaje ya que no está, como te digo, academizada por lo menos en el escenario tienes que hacerle un reconocimiento. No un reconocimiento “que existió” sino porque hay un legado del que hay que partir. Hay que reconocer ese legado, hay que usarlo.
Deberíamos partir todos de ahí, como músicos.

Todos: como músicos todos... Después si quieres no lo usas más. Puedes decir: sabes que la Violeta Parra no me interesa, no me gusta y tengo otro mejor... no sé que cosa. Pero yo no digo que todos debamos de hacer las cosas de Violeta Parra pero para partir.
Por ejemplo a mí si entro a estudiar al conservatorio y me hacen hacer un minueto al estilo Bach. ¿Entonces que chucha tengo que estar haciendo al estilo Bach y por qué no hago una cuestión al estilo Violeta Parra? Me sirve más que Bach a mí la Violeta Parra. Con fines sociales, músico-sociales, políticos y toda la historia. Si esto que yo digo de la Violeta Parra no es por un chauvinismo. Lo que pasa es que estamos en la búsqueda de la identidad, en búsqueda de consolidar los valores chilenos por razones... no solamente por razones patrióticas, de sí porque sí. ¡Por razones profesionales, comerciales de existencia! Curioso lo que estamos viendo porque el sistema nos come: no tenemos que ofrecerle al mundo.
O sea tenemos. ¡Tenemos compadre! Tenemos material, tenemos la tierra para plantar. Pero no lo reconocemos. Estamos comprando productos chatarra importados y no somos capaces de explotar nuestra propia tierra. La explotan otros. Otros le sacan partido.
Entonces, por ejemplo, el caso de Violeta Parra como te digo yo les digo a todos mis colegas músicos: “la raja el jazz, la música docta y toda la historia. Pero en el caso de que nosotros tengamos que vender nuestra música afuera ¿Qué vas a vender? ¿Vas a venderles jazz a los norteamericanos? ¿Venderles rock? ¿Qué les vas a vender huevón? Y tu que ves tanto en la calle batucadas, muy bonitas. Ya díctame esos discos, ¿qué, se los vas a ir a vender a Brasil o en Europa vas a ir a vender batucadas? Van a decir: “¡No, compremos batucadas chilenas en vez de brasileras?””.
¡Es una estupidez! Estamos sumidos en la estupidez. Entonces por eso te digo el valor que tiene... es que un joven te va a decir: “no, es que no tenemos na’”. Mira compadre: lo mínimo que tenemos es la Violeta Parra. Lo mínimo, de ahí para adelante puedes encontrar muchas cosas más, investigar. Pero ahí está sembrado algo de una persona que investigó y que lo hizo en Chile.
Hay mucha gente que ha investigado en Chile por supuesto. Pero es que ella junta las dos cuestiones: la investigación más el resultado poético musical que es maravilloso. ¡Si escuchas “Gracias a la vida” se te paran los pelos de punta! Se me pararon los pelos de punta en noviembre en Buenos Aires. Estaba parado ahí, fui a ver un concierto de la Mercedes Sosa que después de dos o tres años que estaba enferma hizo su primera aparición sobre los escenarios argentinos. La fui a ver allá en Buenos Aires y la comadre, en la mitad del concierto y tenía muchos invitados, dijo: “Ahora voy a cantar una canción que es una de mis favorita y una de las canciones más hermosas de la vida y me gusta cantar: “Volver a los 17””. Y se cantó “Volver a los 17” compadre y ¡sabes que todo el estadio, el recinto, cantaba la canción! Y yo le decía a mi amigo con que estaba: “¿Te das cuenta que esa es una cantante chilena? ¡Una compositora chilena y estos argentinos están cantando canciones chilenas!” No es menor.
Entonces si tú ves, eso es un resultado para mí. Cuando la globalización te impone cosas, sin embargo tu tienes que ofrecer cosas para afuera. Yo no te digo que nos tengamos que ir “Volver a los 17” y tocar los temas de Violeta Parra. Yo te digo que existe, para partir desde ahora para crear cosas que trascienden, como la que ella hizo.
Tú como creador y como persona, ¿te sientes identificado con parte de su ideología? Ya sea política o creadora.

No, yo no tengo ideologías políticas. No tengo porque yo no... tengo otra visión de la política. Porque por ejemplo... no, no tengo. Primero que nada jamás voy a ser un personaje de derecha. No soy ni latifundista ni empresario ni me interesa ni el pensamiento de derecha, no lo comparto. Comparto mucho lo de la izquierda por razones cristianas, de comprensión con el otro y de igualdad con el otro. O no igualdad... no creo en el comunismo de igualdad... pero sí igualdad de oportunidades e igualdad de respeto. Todos tenemos el derecho a respeto y todos tenemos derecho a todo. Todos tenemos todos los derechos. Entonces si me dices que eso es ser de izquierda soy de izquierda entonces.
Eso es discutible, pero por lo menos el espíritu está ahí.

Claro, pero por ejemplo no tengo una filiación con el Partido Comunista, ni igualdad ni necesito una huea' estatal ni socialista... no tengo.
VIOLETA MAPUCHE
¿Y cuál es tu percepción de Violeta Parra y su cercanía con el pueblo mapuche? ¿Qué te parece, por ejemplo, el “Guillatún” de la Violeta?

Por eso te digo yo, ella lo resume y ella no es su canto el mapuche: ella es mapuche, en todo. Aunque cante “Volver a los 17”, aunque cante lo que sea; su voz, su forma de expresión es mapuche.
¿Por qué?

Porque lo veo. En mi experiencia con el pueblo mapuche...
Es una percepción de como cuando tu dices: “este gallo es... no ese que va allá es chileno”. Y eso tu lo ves por la forma de hablar, de caminar, por la ropa tú lo identificas. Lo mismo. En su forma en su voz, su forma de cantar ella es mapuche. No es una mapuche, de raza mapuche, pero tiene raíz mapuche si en su sangre, como la tenemos todos los chilenos que tenemos algún ancestro por ahí. Pero ella lo tenía en su canto, se le nota. Porque cuando canta el “Guillatún” y todas las otras canciones que cantaba en base a la cultura mapuche y tu no le ves diferencia cuando canta de sentir canto mapuche, y cuando canta otras cosas es el mismo canto de ella. ¿Me entiendes?
Cuando canta “Arauco tiene una pena”.

Claro...
¿Y cuándo canta “son tus ojos los que busco, no lo encuentro”? ¿Ahí también reconoces esa voz?

Sí, es su forma, su timbre, es el sentimiento chileno. Si nuestra raíz espiritual, folclórica y todo parte de lo mapuche. ¿Me entiendes? Entonces ahí al tomar esos puntos está siendo mapuche no más. Ella no canta ritualmente mapuche ni canta cantos mapuches específicamente. No hay que separarlo: piensa en el piso de Chile que es la cultura mapuche, cuando llegaron los españoles, y lo que es cueca tonada y todo se formó del paso de una cuestión mestiza entre lo español y lo mapuche. Entonces la Violeta Parra rescata eso entonces ¿cómo no va a tener esa misma raíz? Si no hay diferencia, no hay una separación. No hay una escisión de decir: no la Violeta Parra como que aquí está en el aire y es como un canto independiente. ¡No compadre! ¡El canto de la tierra! Y además para reconocer la tierra tiene que pertenecer a la tierra y ella canta las cosas de la tierra y se reconoce. Entonces, como yo digo, yo siento su espíritu mapuche en el canto.
Alguien me lo podrá discutir... me importa una hueva, pero es lo que yo veo.
DOBLE ESTÁNDAR
¿Por qué crees que el legado de la Violeta está siendo recuperado por las nuevas generaciones de músicos?

Mira, yo te digo lo siguiente: el uso de la Violeta Parra tiene un doble estándar. ¿Por qué es peligroso? Porque al final se transforma todo en Pablo Neruda, Violeta Parra y todos dan vuelta y justifican su existencia a través de íconos ya existentes. Es fácil. Por otro lado a Beethoven también lo vienen tocando hasta el día de hoy. Eso significa que hay que interpretarlo y reinterpretarlo siempre.
Pero se ha universalizado también.

Correcto, en ese sentido lo apruebo. Pero yo no veo creación partiendo de Violeta Parra. O sea creación... no importa Violeta Parra. Estoy hablando a partir de lo chileno. ¿Entiendes? Que quieras o no te topas con Violeta Parra cuando hablas de lo chileno. ¿Entiendes? Porque la Violeta Parra hace al chileno. Entonces esto es como el vértice de un ángulo: finalmente terminas al lado de ella porque estamos hablando lo mismo. Entonces como te digo la gente se pone con la Violeta Parra, y darle vueltas con la Violeta Parra, pero necesitamos creaciones nuevas. Necesitamos partir de Violeta Parra no quedarnos en Violeta Parra.
Entonces cuando muchos grupos hacen cuestiones de Violeta Parra claro: es una novedad llevar al rock... yo he escuchado versiones rockeras del “Guillatún”, he escuchado hip hoperas; claro, como no sé mañana que moda va a haber: un reggaeton rockero no sé cuanto y le van a meter también la Violeta Parra.
Siempre van poniendo como novedoso eso. Pero no están partiendo; están usando, reutilizando, a la Violeta Parra. Pero no están partiendo de Violeta Parra.
Tú también la estás reutilizando en el bajo.

Pero es un homenaje pequeño no más. Yo le hago un homenaje, un reconocimiento público por algo que yo puedo hacer. Pero es un tema dentro de un repertorio de dos discos.
No digo que no haya que usar a Violeta Parra en su esencia como es. Pero digo que hay que partir de Violeta Parra para los que no tienen otros conocimientos.
Yo por ejemplo, lo que hago, no partí de Violeta Parra solo que en el camino la reconocí y digo que es posible partir de ahí... o no. Para las personas que nunca han investigado, para las personas que nunca han cachado y quieren partir y no sabemos que cosa hacer es bueno partir escuchando a la Violeta Parra mucho, empapándose de ella para entender cosas yo creo. Por eso te digo hay que partir de ahí. Yo a la Violeta Parra la vengo escuchando de años.
¿Te parece que Violeta Parra tiene el lugar que le corresponde?

Es que lo que pasa, como todas las cosas, en el momento en que se mueren las personas son todos buenos, son todos grandes y toda la historia; pero debiera tener aún más. Por eso te decía yo. Violeta aún está a nivel de leyenda. Nada más. Pero está a nivel de leyenda casi como el Caszely. Pero no es una escuela fundamental en Chile. Ósea, de hecho hay fundación Violeta Parra y tú vas pa’ allá y en la universidad hay transcripciones de la guitarra; de la web puedes bajar las piezas, las letras de las canciones. Está reconocida en ese aspecto.
Pero como te digo: institucionalmente no está reconocida. Y mientras no esté reconocida institucionalmente quiere decir que está a nivel de leyenda no más.
Hay algo del chileno medio en general. De repente me ha tocado conversar con gente de cualquier perfil y decirles “oye la Violeta Parra”. Y me dicen: “¿Oye quién es, por qué estás preocupado de ella, por qué la estás estudiando?”. Les cuento la historia, incluso les digo que expuso en el Louvre y te quedan mirando y te dicen: “¿Bueno y?” ¿Por qué pasará esto con Violeta? Tenemos bustos de Neruda, de Mistral, de Huidobro: no hay bustos de la Violeta. No tenemos una Violeta tan presente.

Debe haber por ahí un busto de Violeta Parra. Hay calle Violeta Parra aquí en la comuna de La Reina o en Ñuñoa, por ahí hay una calle que se llama Violeta Parra. Por lo menos tiene nombre de una calle.
Pero no está tan reconocida. En el fondo hoy día se está reforzando esa idea de que Violeta Parra fue una genio creadora, también recopiladora, pero no es tan así con Pablo Neruda.
Es que lo que abala a Pablo Neruda es haber ganado un Premio Nobel afuera. Él lo ganó afuera. Violeta Parra, entre comillas, no le ganó a nadie. No entró a concurso. Entonces además tienes que pensar que todo lo que venga reconocido de afuera es doble o tiene triple magnificación o connotación.
La Violeta Parra fue de aquí no más. Ella anduvo en Suiza, anduvo en Francia que sé yo... Yo cacho que haya expuesto en el Louvre no es una cuestión tampoco como para volverse loco, decir que expuso en el Louvre: no siguió exponiendo en el Louvre ni en otros museos internacionales; fue una huevá ocasional no más: choro, bonito ya. Lindo, la raja. Pero para mí lo que expuso en el Louvre... yo creo más en el legado musical que hizo no más.
De hecho el Louvre no me impresiona, no me produce ninguna cuestión. Que bueno por ella y que donde llegó y que sé yo porque... bueno, uno sabe como es la vida y de repente te pasan cosas curiosas y puede haber pasado también. Pero no es así como el hito de una carrera. ¡No! Es más bien una anécdota más bien... a lo mejor para otro, para un artesano, que sé yo, será lo más importante haber llegado allá: tocó el cenit ahí, a la punta de la cuestión, ¡llegó a las nubes! Pero para mi llegar al Louvre no es nada. Para mí es más importante el legado que dejó aquí porque: ¿En el Louvre quién se acuerda que estuvo la Violeta Parra? En cambio la música es algo vivo y que da y que fortifica y que recrea vida, da vida y que cosas. Mantiene de alguna forma... el hecho de cantar “Gracias a la vida” hecha aquí, cantar el “Guillatún” o cantarse otras cosas de Violeta Parra te contiene una unidad: es como cantar el Himno Nacional. Que te mantiene: es nuestro folclore Violeta Parra, porque Violeta Parra es nuestra. No es de origen... ni francesa ni nada: es chilena.
Pero los chilenos se acuerdan que existe Violeta Parra cuando vienen ciertas situaciones ahí nos ponemos chilenos y la reconocemos.
¿Tú consideras que la Violeta es genio? Así, literalmente.

Es que la palabra genio es tan relativa y le dan unas connotaciones tan raras en este país. Es única no más. Es única en cuanto a que vivió a concho algo no más. Genio sería para mi una persona que maneja conceptos y los explota y los desarrolla. Es que tiene varias connotaciones la palabra genialidad. Genialidad en cuanto... se asocia genialidad en cuanto a lo único. Pero si en ese sentido lo ponemos como que es algo único de verdad es genio.
Pero genio para mí es una capacidad intelectual, capaz de elaborar teorías y muchas cosas; y esa teoría se junta con otra y etc. Ahí hay otra categoría de genio.
Son distintas categorías. Pero genialidad en cuanto a originalidad, único. Ahora, cualquier huevo puede ser original por hacer cualquier tontera distinta. El término no es asociado la originalidad con la genialidad.
Pero ella tenía una fuerza vital creadora...

Claro. Por eso te digo: la originalidad llevada con resultados. Entonces eso te hace ser más o menos genial.
Para mí las anticuecas... dada su condición que no era una mujer concertista en guitarra ni nada, acabó su obra haciendo una genialidad como sacar lo mejor de si.
EL ROCK ES UNA HUEVÁ ATRASADA
Han dicho que la Violeta es la más rockera de todos, por haber sido tan vanguardista y adelantada a su época. Distintos entrevistados la han comparado con Bob Dylan, con John Lennon. ¿Qué te parecen estas apreciaciones?

Es que ¿Por qué el sinónimo rock tiene que ser algo de vanguardia? Para mi el rock es una huevá más atrasada que la cresta. Antigua, no es de vanguardia el rock. El rock ahora están repitiendo no más. Yo escucho miles de grupos de rock ahora y todavía no logran desplazarme la visión que tengo yo de los Led Zeppelin, Los Who, porque ellos fueron los que explotaron en la vida por primera vez, yo fui testigo de esa época y ahora es un simple eco de eso y no es vanguardia.
Una vez Horacio Salinas la comparó con Van Gohg. Estoy tratando de hacer una imaginería general sobre ella.

En ese sentido, digamos claro, si tú miras todas las personas que en su momento los que hicieron... no solamente con Van Gohg, compárala con cualquier compadre que llegó a establecer algo propio. Bella Bartok, Beethoven, Bach, cualquiera de estos compadres es comparable con ella en ese sentido. Todos los que dejaron una huella en el sentido de una cuestión estilística y todas esas cosas, es comparable con cualquiera de esos.
HÉROE DE LA MÚSICA
¿Tú visión al respecto? Porque además es única, incomparable.

Por eso te digo: le podemos poner muchos nombres, como te digo: para mí es un ser que llegó a dejar un legado después de un resumen de cosas y que es única: no alcanza un nombre para ponerle: no la podría comparar con nada.
Y si quieres dejarla, como te digo, de... ¿Cómo te dijera yo? Lo de ella no es solamente una cuestión musical exclusivamente. Cierto que su vehículo es la música pero la connotación con respecto a lo que hizo no es solamente como musical. Es una cuestión más bien espiritual del país. Pero, como te digo: podría coincidir con Horacio Salinas, podría coincidir con el otro que la compara con John Lennon por lo contestatario. Es que depende de la visión que tenga cada uno... de donde está parado cada uno. Y a mí, yo soy más universal, creo que puedo coger todo lo que te han dicho sin escucharlo y te puedo decir que sí. No tengo yo una definición mía ni la tomo como un icono ni adoro íconos, sino que es parte de un proceso que se produce en Chile y que ella es el nombre de eso.
¿Y este, qué proceso es?

Es un proceso de algo, como te digo, que aquí en Chile entre los países que ha tenido que... A ver: hay una cosa que es innegable que es la fuerza de la tierra que las costumbres de tu tierra son tapadas por esta globalización y han tenido que haber héroes rescatando esto de abajo para que no sé... porque sabiendo que existe para que no lo tape la globalización. Entonces, si tu me preguntas por esto yo te digo: HÉROE. Es una definición de la Violeta Parra.
Héroe, porque una vez me acuerdo cuando... una vez hace años hubo una cuestión de música de todos los países de América, de Canal 13, y vino el Ballet Folclórico Colombiano o no sé que cosa: hicieron una cuestión maravillosa. Entonces les preguntaron: “¿A usted cuánto tiempo le llevó rescatar esto de las costumbres de su país?”Y ella le dijo: “¿Rescatar? No entiendo, esto que estamos bailando aquí es algo que se baila todos los días en mi país. No hay que rescatar: es vivo”. Hasta el día de hoy, como la cumbia, la bailan y no hay nadie que venga a decir: “No, lo que pasa es que la cumbia se perdió y hay que rescatarla”. Acá en Chile no, porque acá en Chile la invasión de conceptos europeos y que quisieron invadir.
Siempre ha sido así.

Siempre. Entonces ella no conforme, Violeta Parra, con lo que había. No se conformaba y salió a buscar algo más. A ella nadie le pagó ni se ganó una beca, tengo entendido, para ir a investigar. Una búsqueda porque ella andaba buscando algo distinto, necesitaba que su corazón se prendiera y la única forma de prender el corazón es conectarse con la tierra. Entonces empieza a viajar para conocer.
¿En ese sentido ha sido similar también tu búsqueda?

Bueno, modestamente, en un pequeño grado sí, pero pequeñito. Es viaje también.
Pero por eso acuño el término heroico, es como... no sé: te dicen a ti “terremoto” y te tapan a ti con un edificio entero en la cabeza y tienes que salir del hoyo y tienes que empezar a buscar una salida. Para ti y para todos los que están ahí perdidos: ella es como la persona que va adelante. La persona que intuye la salida, la persona que intuye el hoyo donde está la luz, el aire y toda la salvación de la vida: lo intuye y la hace. Entonces como te digo yo es de un grado heroico.
Más que compararla estéticamente con tal o cual pintor o compositor o rockero o con otro personaje histórico de la vida. Porque yo no la podría comparar con John Lennon. O sea: en cuanto a creatividad, de mundos, que sé yo; claro, si tú lo miras “protesta”, claro: ella protestaba: las injusticias del sistema; la canción del cartero; o al hermano cuando lo tomaron preso. Ella era una denuncia. Entonces, claro, si lo miras por ese lado Bob Dylan, John Lennon y cuantos más... la puedes comparar con cualquier gente que ha protestado en la vida. Por eso te digo yo: ya, está bien: es una visión, también la puedes tomar por ese lado.
Por eso te digo, por todos los lados es. ¿Cuál es tu enfoque? ¿Qué es lo que tu quieres ver? Te fijas. Pero yo lo miro básicamente como un acto heroico del rescate de salvación de poner en evidencia algo que existe, mostrarle al país de que algo existe y que el resto del país no se quiere dar cuenta por europeísmo de la globalización de la época, que tenía otro nombre, pero que era globalización igual y que tapaba nuestra cultura. Y además de la cantidad de huevás gubernamentales y culturales del país tapaban lo nuestro, lo negaban, entonces ella va en sentido contrario. Entonces es un acto heroico más que todo lo demás que hemos conversado.
Viendo tu trabajo, yo sé que trabajas de mucho tiempo con comunidades mapuches. No sé si sigues en eso directamente con las comunidades.

Siempre sigo yo, es una visión personal porque lo mapuche es una responsabilidad al estar parado en este país, una responsabilidad quiera o no quiera. Si no estás en lo mapuche, según mi punto de vista, estás equivocado. (Risas) Porque no lo veo, como te digo, como una postura sino como algo de orden espiritual. ¿Por qué lo mapuche? Por la cosmovisión, por el conocimiento, por la visión que ellos tienen con el orden de la creación. Y eso es Dios y yo busco a Dios. Porque no busco otra cosa. ¿Qué otra cosa podrías buscar aparte de Dios? Nada: busco a Dios. Entonces cuando me dicen ¿Qué es Dios? Mira, lo primero que puedo hablarte de Dios es lo que yo veo en su creación. ¿Y cuál es su creación? Este árbol, el cielo, las nubes, el agua, el orden de la vida, la naturaleza; eso es lo primero que me corresponde en primera cuestión de conocedor de Dios. De ahí para arriba los ángeles, el esoterismo y las claves y los pastores pero eso es posterior. Pero lo primero, pero resulta que ellos ni siquiera lo conocen. Y lo estudio y me doy cuenta que los mapuches tienen ese conocimiento y esa sabiduría: en esa cosmovisión conocen más a Dios que yo. Entonces la posición mía en este momento es eso.
¿Y en qué momento de tu trabajo estás? ¿Algún nuevo disco?

No, en este momento estoy tratando de buscar... como todas las cosas las miro de distintos puntos de vista: estoy buscando expandir el mercado porque aquí en Chile tu no puedes hacer nada. A mí en este país no me pescan ni en bajada... no pescan no más. Me tengo que ir a tocar a Noruega para recibir aplausos. Que bueno: recibir aplausos en Noruega. Porque aquí los huevones están con los ojos bien puestos para otras cosas: quintanillas y reggaetones y cosas así que... está bien, cada uno con la suya, pero es que yo necesito tocar y aquí yo no puedo tocar.
¿Estás pensando partir a Noruega nuevamente?

Ahí estoy evaluando, haciendo proyectos para partir para allá.
¿Te vas con la familia?

No, o sea no se como es la historia. Mi idea es por lo menos empezar un viaje y empezar a tocar, que me conozcan por lo menos una primera parte. Después, si se pone interesante irse a vivir yo creo que igual a mi no me desagradaría irme a vivir unos tres años fuera de Chile con mi familia. Me encantaría.
Hay harta música en Chile eso sí, en este momento, rotando. Pero yo fui a pedir la Sala SCD aquí de Bella Vista para tocar y está ocupada hasta el próximo año: está pedida. Si hay muchos grupos tocando: hip hop, mucho rock, muchas bandas punk, muchas bandas de todo.
Lamentablemente no tengo coincidencias con ellos como no tengo... no nos anima el mismo espíritu. Entonces la gallada joven... lo que pasa es que la música mía no es joven. O sea podría perfectamente ser escuchada por jóvenes y los jóvenes que la escuchan les gusta y todo pero no es música joven porque los jóvenes: el hip hop, el rock y toda la historia. Entonces el problema ahora es que los jóvenes son los que se mueven y andan haciendo cosas o inventando cuestiones, tocatas, reuniones y haciendo cosas. Los viejos de mi edad están cada uno en la suya, si no les pones algo en la bandeja o en el plato no se mueven. No están preocupados. Entonces de eso dependes y no pasa nada.
Es cruda la cosa pero bien, está bien. Elegimos este camino y hay que darle hasta morirse.

jueves, junio 14, 2007

SE JUNTAN DOS PALOMITAS

Violeta Parra
Se juntan dos palomitos
en el árbol del amor
fin de la separación
que los tenía contritos
brillaba con sus rayitos
el sol en ése entretanto
los dos en un solo manto
se arrebozaron dichosos
dice un clarín misterioso
palomito yo te canto.
Como el clavel y la rosa
florecen en el jardín
la dalia con el jazmín
y la azucena olorosa
se encuentran las mariposas
de aquellos dos sentimientos
y anídan sus pensamentos
al son de una melodía
se dicen los buenos dias
en el más bello instrumento.
Lo que en la ausencia fue pena
se convirtió en alegría
asi pasaron seguidas
horas de dicha serena
bendicen la luna llena
señora del firmamento
dice una voz en el viento
en una lengua amorosa
quién conservará la rosa
que me diste en ese momento.
Después de tanta dulzura
se oyo la antigua campana
que anuncia alguna mañana
del adiós su cruel premura
como la fruta madura
al desprenderse del alto
se desgarraron en llanto
los novios sin más demora
de vivir y del encanto.
Condimento de la vida
que alimenta el corazón
más que alegría, dolor
que nunca cierra su herída
tizana para bebida
que calma por un instante
el rey de cada habitante
desde que el mundo fue mundo
sólo de dicha un segundo
para los pobres amantes.
Esta es una canción de Violeta que se puede considerar "rara" dentro de su repertorio. Si bien escrita en décimas, como la mayor parte de su creación musical y poética, su melodía rebela búsquedas que marcadamente tienden a la tradición medieval y, al mismo tiempo, logra una musicalización en sus arreglos que, desnudos de adornos inecesarios, dejan al acordeón y a la guitarra ejecutar una atmosfera conmovedora que nos transporta durante sus cortos minutos de duración a una instrospección demoledora.
El cuadro expuesto a la derecha del texto se llama "El árbol del amor" y es el retrato del relato de "Se juntan dos palomitas". Ahí está el árbol, los enamorados, las palomitas, el sol y el uso de colores y formas, además de la composición, propone la desnudez y melancolía de la canción. El trabajo de Violeta unía la plástica con la música; por lo que se pueden encontrar, entre otros diálogos plástico-musicales que habrá que seguir descubriendo, un óleo llamado el "Casamiento de negros". En este cuadro la artista visualiza la historia del joven matrimonio de color en que la novia muere de manera prematura por una ineficiente atención médica. Ahí está todo el relato segmentado en actos. Un comix, perdonando la comparación.
Al igual que en su música, en su pintura Violeta volcaba con toda intensidad sus sentimientos, y es así como muchas veces surge la melancolía y el desasón ("Se juntan dos palomitas"), también estaba presente en su arte la alegría y la celebración.
"La fiesta de los Parra".

miércoles, junio 06, 2007

TÍO LALO PARRA: "VIOLETA MURIÓ JOVEN PORQUE SABÍA MÁS DE LA CUENTA".

Matías Correa
31 / 8 / 2006 12 am
La música de Violeta hoy es tan tocada, que sigue y permanece en la retina de los chilenos; aunque pasen los años esto no termina, más bien va creciendo.

Así va a ser, así ya es ya porque 37 años que lleva ya fallecida y la gente, como dices tu, más se acuerda de ella y ya se va conociendo, la van conociendo los nuevos, la juventud, los que están naciendo con el tiempo van a saber, van a conocer, lo que era Violeta Parra. Y para un artista eso es lindo. Uno tiene que dejar recuerdo y ella dejó muchos: ella sembró mucho.
Claro, primero recogió lo que estaba sembrado y después sembró lo suyo...
Y nosotros estamos recogiendo esto.
Es impresionante porque hasta la gente que hace rap, que hace la música que viene del extranjero y que podría no tener nada de folclore la reconocen a ella como una persona importante.

Claro: si todo lo que hizo: tanto recopilar y después tanto crear. Porque crear es mucho mejor, tiene mucho más valor que recopilar. Yo tengo muchas también recopilaciones pero sé que lo que vale más es crear: hacer uno sus temas, hacer uno sus composiciones, su música, su letra.
Usted también tiene creaciones.

Claro. Entonces la Violeta hizo todo eso: recopiló y creó tanta cosa, tanta melodía, tantos temas que son cosas hermosas: son un poema, pueden decirse, sus letras. Entonces nosotros, la familia, nos sentimos feliz también con lo de ella y estamos haciendo lo propio: jamás nos vamos a igualar a lo que hizo ella pero estamos aportando, todos los que quedamos de los Parras, de los viejos, aportando lo más que podamos para la cultura de Chile y eso se lo queremos dejar todo más que nada a la juventud.
La juventud lo está recogiendo.
Eso es muy importante para nosotros para que ellos sigan divulgando esta música, de forma especial la Violeta después los demás Parra, y crear ellos también. No tan sólo recopilar o dar a conocer más la música chilena, de la Violeta, de todos los autores, y seguir la huella: crear, cantar, tocar instrumentos.
¿Por qué la huella de la Violeta fue tan profunda? ¿Cuál es la razón?
¿La razón? Uno nace para eso, muy pocas veces se hace músico se hace artista uno: nace para eso y desde muy niño y desde muy chico uno comienza con esa inquietud de escribir, de cantar, de buscar instrumentos por su cuenta. Entonces ahí uno se da cuenta de que tiene que hacer eso, que no se puede estar tranquilo si uno no está creando, está cantando, escribiendo, haciendo de todo lo que puede, porque se nota que nació uno para eso. Uno si no hace eso no está tranquilo.
¿La Violeta se habrá dado cuenta de lo profundo que estaba entrando en el espíritu de los chilenos?

Claro, pero siempre uno escribe, hace algo uno de la música, de sus temas, pero no con la intención que lo conozcan o le den premios sino que uno crea porque nace de uno esto. Jamás uno escribe: “con este tema merezco un premio”. No. Ni cree uno que puede tener éxito. Lo oye y le gusta; dice uno: voy a hacer otro pero que sea mejor que este y sólo se va superando uno y va dejando todo ese aporte pero sin intención de ser reconocido. Esa es la verdad de las cosas.
La Violeta no alcanzó a tener todo ese reconocimiento de Chile lo hicieron más los extranjeros: Europa sobre todo, Francia. Y aquí en Chile no, no fue nada los premios que tuvo. Yo he tenido suerte. Pero hasta donde con premios... ¡Premios grandes! viera en el rincón, guardados: una pila de premios. A mí me hubiera gustado que así hubiera sido Chile con la Violeta; y como nosotros fuimos muy unidos con ella pensábamos en eso: ¿Por qué Chile no le dio todos esos premios? Se merecía más; si no que me los han dado a mí que no me igualo en nada a la Violeta. Chile me reconocerá, que yo le agradezco, es lindo.
Violeta nos dejó muy temprano.

Claro, murió muy joven. Hubiera alcanzado a mi edad que cosas no habría hecho.
¿Qué se imagina usted que estaría haciendo?

¡Uuuy...! ¡Habría escrito tanto, tendría cientos de temas! Que hay razones para escribir, hay muchas razones y yo he escrito mucho acerca de eso de la Dictadura, que son cosas bastante graves y ciertas. Se la he dicho “aquí no me la publiquen esto hasta que no me muera porque me matarían ellos”, porque estamos entremedio todavía de pinochistas.
¿Y esas son cosas que usted vivió?
Que viví: lo pasé, lo sufrí. Y son tan graves que digo yo: “no publiquen mejor esto, ¿quizás quién se va a enojar con esto?”. Que es verdad. Como se enojó el hijo de Pinochet porque Nicanor lo tiene colgado ahí.
Y se colgó Nicanor, vi, dentro de la exposición.

Si, está Pinochet colgado ahí y reclamó, lógico, él como hijo: ningún hijo le va a gustar, va a querer que a su padre lo tengan ahorcado ahí. Pero con todo lo que hizo merece eso y mucho más.
¿Y usted está haciendo algún disco, está preparando algo?

Estamos preparando un DVD con de todo un poco.
¿Con la “Negrita”?

Si, vamos a poner temas del último trabajo como “Negrita” y muchos temas nuevos. Para ustedes, para el mundo, van a ser nuevo. Para mi no porque son temas que lo oí yo ochenta años atrás, se me quedaron en la memoria y los estoy entonando, sacando, y está resultando bien con arreglos especiales; son temas jazz huachaca que tienen que ser superior a “Negrita”.
“Negrita” es tremendo.

Claro, eso fue el éxito más grande que he tenido y eso gracias a que lo grabé con Los Tres. La primera vez que lo grabé fue con este tremendo conjunto. ¡Como tocan de lindo esos grandes músicos! ¡Grandes interpretes! Y yo tuve la suerte de tocar con ellos, yo estuve cuatro años con ellos, aprendí mucho de ellos. Subí peldaño a peldaño de una escalera muy larga hacia ellos, con ellos conocí más la juventud; que ahora mi tarea es seguir creando para la juventud. ¡Yo me siento feliz con ellos! ¡Y sé que ellos se sienten feliz con migo!
Recién no más están tratando de llevarme a las Fiestas Patrias, a la Fech. ¿La Fech, no? ¿Esa federación de estudiantes? Así que yo feliz con ellos, ya me ha tocado trabajar con ellos. Estuvimos en el...¿Antumapu se llamaba? Estuvimos con ellos, en el estadio que tienen... no sé dónde. Por Santa Rosa. ¡Pero esto estuvo lleno de estudiantes! ¡Nada más que de estudiantes: mujeres y hombres! Lolos y lolas. Así que fue una anécdota, un experiencia ¡pero linda! Porque toda esa juventud enorme cantando con migo: bailaban, aplaudían; y yo en todas partes donde actúo se me seca la garganta y tienen que tenerme un trago y esa vez, con la guitarra: (tarareo) Tarararaan; que la juventud sabe que significa eso: (cantando) Tenemos sed. Y bueno, yo lo hice más como chacota, tandeo y se rieron, aplaudieron, y lo volví a tocar y de repente por allá apareció: ¡Aquí hay Tío Lalo! ¡Tenían vino! Así que me lo llevaron para el escenario en una garrafa: estaba un poco media ya de tinto. Así que subieron al escenario y no llevaron vaso así que con la garrafa a la boca.
¡Cantaron con migo, bailaron en el escenario! Fue una fiesta tremenda de linda. Con los estudiantes, con la juventud.
Usted debe saber que “Gracias a la vida” salió elegida la canción más importante del Siglo XX en Chile.

Si, así es. Yo no sé si supiste tú de un concurso que se hizo por el mundo: lo hicieron los japoneses: ¿Cuál es el mejor tema del siglo? Como dijiste tú, y ganó “Gracias a la vida”.
No sabía.

Claro, así que vino una comisión, digamos: japoneses: mujeres y hombres, que pasaron a buscar a una japonesa que estaba en México, que domina el español, de nombre Nouyu. Y ella cantaba “Gracias a la vida”, en castellano. Así que hablaron con nosotros, fuimos a Chillán, que es la tierra de los Parra, y lo cantamos allá con los japoneses venían... la única que hablaba español era la cantante. Los camarógrafos profesionales, ninguno hablaba castellano. Y nosotros no hablamos ni en inglés, que también hablaban ellos, menos en japonés.
¿Cuándo fue esto?

¿Hace un par de años? (La mujer de Tío Lalo: Hace cuatro años atrás). Cuatro años atrás.
Debe llenarlo de orgullo.

¡Claro: que ganó la Violeta en el mundo! ¡Muy poca gente sabe eso!
¿Y por qué cree usted que ganó, por qué esa canción es tan fuerte?

Porque notaron, comprendieron, entendieron qué significa: dar gracias a la vida. Saber como hay que vivir todas las bondades que Dios nos dio. Todas las cosas, a cada año se va descubriendo cada más importante, y eso lo dejó Dios. Eso lo sabemos. Y entonces tenemos que darle gracias a la vida. Entonces está muy entendido que hay que dar gracias a la vida y gozar la vida.
Eso es lo central en la vida, si después de eso... es lo más importante.

Claro. Así que la razón de por qué ganó en el mundo... Tu dirás.
Es una pregunta que me cuesta responder, porque habiendo tantas canciones hermosas, además de “Gracias a la vida” que también es una canción hermosa. Habiendo tantas canciones dispersas por el mundo que gane esa canción me impresiona profundamente porque... no hay palabras para describir una situación así.

Claro, cuesta hacer eso, cuesta que resulte mejor o parecida. Cuesta mucho eso. Pero no por eso se va a quedar uno en eso: tiene que seguir, seguir creando. No importa que no sea parecida o igual a la de la Violeta pero hay que escribir, hay que escribir como salga hasta que alguna de resultado. Esa es la manera de haga algo más o menos uno.
Volviendo a lo que hablábamos antes. ¿Por qué piensa que los jóvenes se sienten identificados con usted, con la Violeta, con Nicanor, con Roberto?

Porque nosotros entendemos a los jóvenes, entendemos las inquietudes de los jóvenes, entendemos lo que les gusta a los jóvenes. Nosotros entendemos que la música que hacemos actualmente es parte de los jóvenes. ¿Por qué? Porque el jazz huachaca tiene más alegría, más ritmo. Da entusiasmo de seguir cantando, acompañando, tocando las manos, bailando esa clase de música. Entonces a la juventud le gusta eso mucho y cada vez vamos dándole más color a estas cosas. Entonces la juventud nos entiende a nosotros y nosotros los entendemos a ellos. Porque si no hay juventud nosotros buscamos que temas tenemos que cantarles a los adultos, a los de la tercera edad, tenemos que buscar cosas especiales para ellos. Eso es parte del artista: ser psicólogo, entender a los viejos, a las viejas, a los adultos no tan mayores. Entonces nosotros buscamos que temas tenemos que cantarles a ellos y los temas para la juventud. Y como nosotros vemos el entusiasmo en la juventud, nosotros que estamos actuando, también nos entusiasmamos con ellos y no nos dan ganas de irnos del escenario al ver a la juventud como goza.
Esa publicidad de Tapsín que grabó con los Chancho en Piedra...

Claro, eso fue un comercial: fíjese, un viejo como yo cantando con toda la juventud ahí.
Y saltando y bailando...

Claro, así es que salió lindo. Y a propósito de eso estamos haciendo otro nuevo... (La mujer: No tiene que contar nada) ¿No? (No) ¿Secreto? (Sí). Hasta ahí quedamos: secreto.
A mí lo que me intriga es ¿Por qué Violeta va creciendo como una bola en que todos se van reconociendo en ella? Y sea gente que hace rock, hace rap, o músicas que no están ligadas directamente con lo que ella hizo.

Claro, pero mira que lo que pasa el crecimiento de los temas de la Violeta. Porque ya entiende la gente, comprende el tema, las letras que son grandes verdades. Entonces de esa manera la hacen crecer a la Violeta: el nombre Violeta Parra. ¿Por qué? Porque ya dije: son temas que parecen poemas, una historia tremenda: una tragedia: temas de amor.
Muchos de los problemas que ella cuenta no se han resuelto y no se van a resolver aparentemente en mucho tiempo: como Arauco.

Sí, la parte de los araucanos, los indios: ahí tiene gran razón la Violeta: todavía hasta la fecha no se arregla ni se arreglará nunca. ¿Por qué? La civilización va tomando parte de ellos: que la tierra de ellos ya empiezan a poblar eso de grandes edificios y indios tienen que irse corriendo de ahí. Y yo pienso como la Violeta: que no tenían por qué hacer eso: es tierra de ellos. Ellos son los verdaderos chilenos. Entonces la Violeta vio, palpó eso, y escribió acerca de eso diciendo grandes verdades. Y no tan sólo en eso sino que el norte, los mineros: como viven los mineros: ¡Viven mal! Y son los que están produciendo.
Son los que pagan a Chile: el pago de Chile.

Ese es el pago de Chile.
Muchos me han dicho que Violeta a pesar de ser folclorista, de nunca haber tocado guitarra eléctrica, era la más rockera de todos.
Si así es. Porque ella ya estaba avanzada más de la cuenta en la música. Ella como que sabía que ya con los años vendría esa clase de música, ese ritmo: el rock. Esa es la razón. Es como un don de Dios que tenía ella al conocer a varias cosas que no las conocía nadie ni se sabía que podrían venir con el tiempo.
¿Ella entonces hacía un poco de rock con folclore?

Claro, si tiene unas partes hasta de jazz por ahí. Yo le oído eso de: (cantando): “¿Qué dirá el Padre Santo que vive en Roma...?” Ese ritmo no estaba y ahora está.
Y "El gavilán”, que tiene unas partes que son...

“El gavilán”, son tremendas. Entonces ella tenía la sabiduría tremenda, pero hasta ahí llegó. Entonces, hay gente ahora, la juventud está entendiendo eso: que la Violeta a pesar de tantos años que no está con nosotros ya tocaba eso, ya tenía la idea que iban a venir muchos cambios en la música.
Pablo, de Los Chancho en Piedra, dijo alguna vez que la daba miedo la Violeta porque tenía una cosa muy oscura, muy fuerte.

Es cierto eso.
Nicanor había dicho alguna vez que ella era una hechicera de gran poder.

Claro, yo le cuento mi manera de pensar: que con razón murió tan joven: sabía más de la cuenta. De repente uno no haya que decir por qué; porque nació así, nació con ese don, de creación. Ella no se podía estar tranquila si no estaba creando y eso lo se yo porque viví muchos años con ella, juntos. Dos o tres días antes de la muerte de ella estuve con mi hermana Hilda allá en la carpa de la Reina. Y a donde andaba, andaba silbando, cantaba y al ratito meta a escribir.
Y su funeral, ¿fue mucha gente a verla?

Pero hicieron tira el cementerio, el gentío. Fue tremendo, pero tan tremendo: hubo accidentes ahí con el funeral de ella...
Por qué: ¿la gente se empujaba?

¡Claro! Pero si fueron miles, miles y miles de personas. Costaba caminar... un mar humano de gente. Claro, si las tumbas quedaron todo hecho tira, las rejas: fue grave.

miércoles, mayo 30, 2007

LUIS VERA, DIRECTOR DE VIOLA CHILENSIS: "ME ENAMORÉ A PRIMERA VISTA DE VIOLETA"

Por Matías Correa

2 / 9 / 2006 12.30 horas

Bar Cinzano / Valparaíso

En una entrevista dijiste que Violeta te parecía un personaje novelesco.

Bueno, la Violeta es un personaje tan inmenso, creo yo, tan poco explorado en todas sus facetas que yo creo que la Violeta tu puedes perfectamente no solamente hacer un viaje a través de una escritura literaria como una novela sino que, como yo me lo he planteado, no solamente en documental, sino que ya tengo dos versiones de cine ficción basados en la vida de la Violeta.

¿En guión?

Guión. Dos guiones que... uno tiene varios años y no se ha realizado en razón de la falta de presupuesto pa’ una película que requiere por sobre los 3 millones de dólares, puesto que parto desde el año ’17, atravieso fragmentos importantes de París y Ginebra en los años ’50 y eso significa reconstrucción de época lo cual es muy costoso. Pero la exploración del punto de vista del personaje novelesco, de este personaje tan lleno de aristas, tan multifacético, yo ya lo he encontrado en la mayoría de las teclas que yo puedo o alcanzo a tocar con la Violeta.

¿A raíz de qué surge este interés tan profundo por Violeta?

Porque yo creo que uno tiene una suerte de enamoramiento con determinados personajes en la vida; y a mí me pasó amor a primera vista con la Violeta desde muy pequeño: Yo era muy niño y mi padre me llevó a asistir a un concierto de ella, a un recital en la Quinta Normal y a mí me produjo tal impresión ver a una persona que representaba mucho de aquellos aspectos físicos que yo creía que correspondían a mi pueblo de Chile, pero que yo no veía en mi entorno de clase media, barrio Bellavista, entrada de Providencia, claro, entonces era para mi un descubrimiento antropológico y social muy importante. Y luego la impresión que me produjo eso me llevó por muchos años, me acompañó por muchos años como idea.

Después cuando yo encuentro y leo y escucho su poesía, su literatura y escucho su música que me acompaña por tantos lugares por donde yo anduve como exiliado y después como patiperro hacía que se me repitiera el personaje Violeta Parra y yo tuviese esta cosa así como asunto, como deuda pendiente que cumplir con esta mujer. Y después cuando ya empecé a saber cosas muy puntuales sobre su vida y la forma de vivir, la forma de encarar la vida, me junté aún más con ella porque ha sido mucho también mi actitud de vida en relación al sistema en que vivo, en relación a la sociedad que vivo, yo he sido permanentemente... he estado en cuestionamiento y en permanente conflicto con la sociedad en que vivo.

En el documental “Viola Chilensis” aparece escrito que este es un “Testimonio de lucha”, que es algo que compartes tú con ella, por lo que me estabas contando recién.

Sí claro: absolutamente. Es decir: una porque yo he tratado de mantener con mucha coherencia desde mi primera película hasta ahora, ya vamos llegando caso a los 28 o 30 años de trayectoria que yo tengo como cineasta y si tu revisas, tomas al azar, cualquiera de mis películas: documental, cortometraje, largometraje o que sé yo, vas a encontrar que en todas ellas, más allá de que te gusten o no te gusten, vas encontrar una coherencia de compromiso con mi actitud frente a la vida, frente a la posibilidad de una sociedad mejor y a un hombre, a un ser humano distinto, generoso, solidario, etc. Y eran cuestiones que la Violeta mantenía permanentemente como tema: el amor, la solidaridad, el preocuparse por los demás.

Eran motivo de su vida.

Claro, y toda esa gran acumulación de frustraciones y de amargura que le provocaba la sociedad, en su entorno más inmediato inclusive, la llevan a ella a veces este atentado tan grave contra si misma, como diciendo: “yo no puedo hacer compatible el mundo que yo quiero con el mundo que vivo”. Y bueno, las trágicas consecuencias son eso también.

¿Qué pasa con la Violeta: por qué tiene esa fuerza de atracción? ¿Por qué cala tan profundo en todos?

¿Por qué? Porque yo creo que ella debe ser uno de los seres chilenos que mayor orgullo ha tenido de sentir su origen. Violeta nunca renegó de las fuentes que alimentaron, que amamantaron su existencia creativa. Al contrario: siempre volvió a esa raíz, se preocupó de recorrer esa raíz. No solamente constató de donde venía, en su origen campesino y humilde, sino que además después cuando va creciendo y cuando va tomando contacto con otros universos como el citadino, el urbano, el de Santiago, ella en lugar de quedarse prendida y de tratar de conciliar ese mundo de creación de ella con la ciudad y empezar a hacer todas las concesiones, que la mayoría de los artistas permanentemente están haciendo, ella vuelve permanentemente a las raíces y empieza a recorrer lo más profundo de nuestra tradición tanto poética, oral como musical, en un impulso casi misterioso de qué destino la impulsa a ella a hacer eso. Porque lo hace sin ningún tipo de recompensa... Ósea: no es que ella se haya ganado un Fondart ni ninguna huevá porque no existían...

Al contrario: no tenía apoyo.

No lo tení, además sufrió de permanente incomprensión y eso le provocaba además grandes dramas domésticos porque teniendo hijos ella se sentía muy responsable de poder mantenerlos; puesto que los hombre con que compartía su vida generalmente eran muy irresponsables.

Claro, entonces ella tenía que asumir esta permanente doble militancia - que es una de las cosas que me atrae enormemente en ella - entre su vida pública y su vida privada.

¿Por qué piensas que la gente que hace hip hop, que hace rock, punk, que podría no tener ninguna ligazón con lo que ella hizo, la reconoce como una de sus influencias, una de sus raíces?

Bueno: porque ella fue una inventora, no solamente va a lo más profundo de la raíz llamada Identidad Cultural Chilena; si no que no solamente va y busca en esa raíz para convertirla y para transformar esa raíz en algo tan personal como es la obra de Violeta. Ella no es una repetidora como pueden ser los Cuatro Cuartos, Los Huasos Quincheros o no sé quién... la Silvia Infante y los Cóndores no sé... que repiten hasta el infinito una forma, una tradición, una costumbre y una forma musical y poética que está contenida en las canciones que es una receta, una fórmula que tiene que ver con lo chileno aparentemente. No, ella conserva eso, lo transforma, le da un giro y lo convierte en un estilo absolutamente personal que luego marca líneas, marca rumbos, como el de la nueva canción chilena que está marcada por la Violeta. Sin el estímulo de Violeta Parra Víctor Jara jamás se hubiese atrevido con los acordes de guitarra que él hace a fines de los ’60 y comienzos de los ’70; es bajo el amparo y estímulo de la Violeta que Víctor Jara se atreve a hacer eso. Como muchos otros. Como lo hace el Quilapayún, como lo hace Inti-Illimani, como lo hace incluso Patricio Manns. En fin. De manera que no extraño que hoy día los jóvenes y nuevos ritmos y nuevas variantes musicales al ir a la raíz de la música de entorno, de lo que somos, terminen buscando también en Violeta una fuente de... una vertiente de nutrición a su música y es por eso.

Porque luego, además, el recorrido que hace la Violeta por el mundo hace que ella combine, conjugue, amalgame, esa fuente original con este recorrido por el mundo que le hace a ella entender y refinar aún más este cuerpo y alma musical mezclado con la poesía pero también mezclado con una visión artística que tiene la Violeta del mundo; que están en sus arpilleras, que están en sus óleos son unas cosas asombrosas. Es decir: radicalmente se mueven entre Van Gogh, Gauguin y o Kandinsky, en un coktail increíble que surge de la capacidad que ella tiene de expresarse sin reconocer ningún tipo de escuela porque no las conoce; ella no es una estudiosa de esas escuelas.

Son películas enteras: el “Casamiento de negros” está en la casa de Nicanor, ahí lo vi, y está toda la historia contada, relatada.

Entonces por eso que no es raro, que a mi no me asombra, que los mejores cultores de la música actual y con la rítmica moderna deban encontrarse con Violeta Parra: tienen que encontrarse con Violeta Parra. Y si no están haciendo una demostración de ignorancia en relación a la fuente de cual ellos están realizando la música: ya sea que el hip hop, ya sea que el rapero inclusive no haya tenido su origen aquí se va a encontrar musicalmente, se va a encontrar en los acordes con canciones o con temas de vanguardia realizados por la Violeta Parra que en su momento fueron totalmente descartados por no corresponder a algún registro conocido de música.

Hay un tema que tu debieras escuchar atentamente y si no lo has hecho escúchalo varias veces: “El Gavilán”. Trata de meterte un día, una noche, quédate a solas con “El gavilán” para descubrir la cantidad de dimensiones que tiene un tema como ese que debe ser de lo más clásico que ha producido Chile. Pero clásico, cuando te estoy hablando de clásico te lo estoy comparando con Bethoveen, te lo estoy comparando con Mozart, te lo estoy comparando con... ¿Me entiendes? A ese nivel de fuerza expresiva.

Eso es algo que te quería preguntar más adelante. Pero volviendo a lo más básico que era esto del rock o del hip hop: la Juanita Parra me dijo que la Violeta podía ser la más rockera de todos, pero en el sentido que era muy vanguardista. Los Bunkers me dijeron: “Para nosotros la Violeta y John Lennon ahí: dos grandes íconos”. Puede sonar a blasfemia pero eso me dijeron.

Ahora, eso lo dice la Javiera en el documental mío y es muy posible que Los Bunkers hayan tomado de ahí porque es una visión muy particular y muy atrevida la de la Javiera; y yo creo que Los Bunkers, que vieron el documental en su momento, cuando apareció, puede ser que...

¿Y qué piensas de esa visión? Personalmente te parece que John Lennon... o sea: John Lennon es un icono anglosajón...

Pero no olvidemos que en lo anglosajón hay una vertiente musical fundamental de la civilización contemporánea. Ósea, más allá de los gustos, es indiscutible que la cultura anglosajona ha impregnado con su cultura muchas cosas pero, en particular, en música hoy día varios de los caminos de la música contemporánea de cualquier parte pasan por la capacidad que han tenido los anglosajones de sintetizar y sobre todo los ingleses. Porque los ingleses... acuérdate que los ingleses culturalmente en un momento llegan a ser el imperio donde no se ponía el sol y eso también lo viven los ingleses en su coktail cultural. Es decir: los ingleses tenían simultáneamente contacto con culturas africanas; con culturas asiáticas, con cultura asiática profunda: estamos hablando de la China milenaria, estamos hablando de la India milenaria; y al mismo tiempo que se conectaban con el caribe, con las Antillas; y todo eso evidentemente que también tenía el filtro porque una de las cualidades de los ingleses, tal vez, como colonialistas es que tuvieron la capacidad de permeavilizarse de esas culturas y al mismo tiempo entregar a esas culturas lo que eran ellos.

A diferencia de los holandeses que son unos hijos de puta. Por ejemplo los holandeses han arrasado medio mundo, o los belgas, y han dejado mierda: han dejado nada. Por ejemplo, no cierto, y eso te lo digo yo porque he recorrido universos donde han estado estos huevones y no han dejado nada. Los ingleses... pese a todo los ingleses, te digo, han tenido, en su colonización brutal, igual han tenido esta capacidad de trasmitir y absorber y por eso que un tipo como John Lennon y otros creadores. Pero un tipo como John Lennon, para responder a tu... es de alguna manera también una especie de destilado o destilización máxima de lo que puede ser un creador musical que es capaz de trabajar con la misma sensibilidad con Ravi Shankar que relacionarse y admirar la belleza con Yoko Hono. O sea: eso te da algunas pistas de la amplitud de John Lennon y yo creo que la Violeta tenía también esa tremenda generosidad para entregar y recibir, para escuchar, para mezclarse, para pedir que... y para hacer entender que nosotros en el culo del mundo necesitábamos también ser permeables a culturas que nos entregaran algo para no quedarnos en lo básico, en lo autóctono básico. Que tampoco es culturalmente síntoma de calidad el que tú te quedes en...

Es un museo.

Claro, es un museo: exactamente.

Al Tío Lalo le hablé también sobre este mismo tema: el rock y la Violeta Parra. Él me dijo: “Lo que pasa con la Violeta es que sentía que venía esta música”. Ella lo sentía y lo hacía, según él. Me cantó “¿Qué dirá el Santo Padre?” Con ese ritmo tan pesado y que “El gavilán” tiene algo de eso. Entonces según el Tío Lalo la Violeta sentía que venía este ritmo y lo hacía ella también.

O sea, mira: venía o no venía, está presente en la cultura radial de la época la presencia anglosajona, inglesa y norteamericana, de fines de los cuarenta y comienzos de los cincuenta. Y tú a comienzos y mediados de los cincuenta tienes a Elvis Presley ya bastante presente y cuando estamos a fines de los cincuenta Elvis Presley está muy presente. Y eso para una mujer inquieta y para una mujer con la oreja ¡todo el tiempo parada! Con la oreja así no era ajeno. Para nada. Además que en el caso de Elvis él llega a ser cultor también de elementos musicales de mucha amplitud que tenían mucha presencia en la música que se reproducía a nivel de radios en los años ’50 y comienzos de los ’60.

Está claro que él se convierte en un mito no porque existiera la televisión farandulera hoy día. Lo que hace la televisión hoy día es tratar de recuperar y entender como es posible que un huevón que surge y se impone en el mundo sin la ayuda de la televisión. Por ejemplo en Chile: en Chile la televisión llega el ’62.

Pero él tenía el cine.

Él tenía el cine. Y yo creo que allí también se marcan algunos elementos, como te digo, de comunicación, de relación, que en la cual con la sabiduría natural, que tiene el Tío Lalo, él interpreta muy bien de que evidentemente ya no solamente veía venir sino que yo creo que la Violeta vivía un entorno que marcaba una tendencia.

Sobre lo que ya me habías dicho sobre "El gavilán”, las anticuecas, los temas libres que tiene la Violeta...

Hay piezas para guitarra que son espectaculares.

Ernesto Holman me insistió que era gravísimo que la Violeta no se enseñara en las escuelas de música, en el conservatorio: que en un ramo en vez de pasarse a Brams, en vez de pasarse a Bach...

O no en vez: "Y".

Pero esto me lo señalaban en el sentido de que nosotros como chilenos tenemos que ofrecer algo musicalmente al mundo. No vamos a ofrecer jazz, no vamos a ofrecer rock...

No, ni cagando, pero si tenemos un clásico tremendo como la Violeta. Y para eso no hay que solamente conservar eso sino que eso debe sentir como estímulo, como pívot de las futuras generaciones que indaguen, que sepan, ¡que se informen al menos! Si es que no quieren optar por eso, de que existe esta fuente fundamental de nuestra cultura, de nuestro mestizaje, de nuestro australismo, en Violeta Parra.

Debería ser piedra angular de toda educación musical.

¡Y también en otras cosas! Yo recién estoy recibiendo por primera vez de parte del Ministerio de Educación dos encargos de mi documental de trescientos y cincuenta copias cada uno para bibliotecas de colegios municipalizados donde van a poder consultar, donde van a poder tener alguna relación con el documental de la Violeta. Que no estoy diciendo que sea un clásico el documental, pero sí la información contenida allí es fundamental para que los cabros entiendan quienes son estos personajes. Lo mismo hice con la Gabriela que acabo de terminar.

Pero quiero decir que ese desprecio, ese menosprecio de la cultura oficial por estos personajes fundamentales de nuestra cultura como es la Violeta, Neruda y la Gabriela. Porque ha habido un desprecio oficial clarísimo. Hoy día se preocupan porque hay eventos en los cuales tu puedes hacer al rededor de estos personajes. No cierto: puedes celebrar el centenario de Neruda y se transforma en una especie de gran... Pero diez años atrás Neruda era un comunista de mierda que había querido entregar el país al comunismo y a los cubanos. ¡Esa era la visión que tenía la cultura oficial de Chile! ¡Entonces es un problema muy grabe!

Con Pinochet...

No, pero no solamente con Pinochet. Si la Violeta no alcanza a conocer a Pinochet, alcanza a conocer la previa de Pinochet.

Si, pero tengo la impresión de que fue Pinochet quien cerró los poros de este país y que todavía no puede respirar de bien nuevamente... ¿O me equivoco?

Definitivamente sí, pero yo creo que ahí hay culpas también... acá hay incluso cuando te hablo de cultura oficial te estoy hablando de como la concertación y todo el estamento centro izquierdista de este país no ha logrado asumir el valor tremendo que estos personajes tienen. Entonces pasan todos los ’90 y andan dando vueltas las arpilleras y los cuadros de la Violeta; andan dando vuelta cajas de libros de Neruda que no podían encontrar su sitio hasta que la fundación se hizo cargo porque vieron un negocio atrás de esta idea. Y hasta el día de hoy la Gabriela no puede restablecerse: más de 25 mil documentos que no han sido clasificados y que están archivados en el congreso de Estados Unidos; no ha habido una gestión de parte de Chile para hacerse cargo de una herencia inclasificable dejada por la Gabriela Mistral.

¿Qué es lo que le importa? Que se enseñen tres poesías infantiles, que se le canten no sé cuantas rondas, de que los billetes de a cinco mil sigan teniendo la cara de la Gabriela y que dos o tres calles en las ciudades se llamen... o alguna plaza tenga el nombre de la Gabriela. Pero es un error no es preocuparse de la Gabriela Mistral.

Y la Fundación Violeta Parra que no tiene un lugar... Porque tenía un lugar.

Carmen 340.

Pero ya no está.

No, porque no han tenido... Porque bueno: por un lado le ha costado mucho a la Isabel... yo he tenido muchas discusiones con ella de distinto tono, pero reconozco en ella el gran valor que ha sido dedicarle a su madre, dentro de las posibilidades que ha tenido, el poder conservar y de alguna manera promover su obra. Pero ha costado mucho por todas las cosas que te digo: ¡Durante años las cosas han estado dando vueltas y nadie se ha hecho cargo!

Hay algo en el chileno que niega lo suyo.

Bueno, eso está inserto en el chaqueteo chileno como parte de... En algún momento también este país tendrá que andar buscando las películas de Raúl Ruiz porque nadie sabe donde van a estar y las van a tener los franceses y no nosotros.

Esa es la actitud de gran parte de los chilenos. Tampoco todos somos así, afortunadamente habemos personas como yo que se han ocupado de ciertos asuntos pendientes. Por lo menos a nivel de lo audiovisual. Y el caso tuyo que estás entre los chilenos que están en esta búsqueda, puta, también dejando huella. Así que tampoco podemos decir: puta que somos... ¡No! Existimos unos pocos, que somos pocos todavía, ¡pero que bueno que estemos!

¿Por qué “Gracias a la vida” es elegida la canción más importante del Siglo XX en Chile?

Puta, pero esa huevá vale callampa... que un jurado elija. En este país se eligen el mejor gol de la historia, el mejor deportista, la mejor película, la mejor canción. No: vale callampa. No creo que nadie, ni la SCD, tengan capacidad de poder discernir objetivamente cuál es la mejor. Ahora, “Gracias a la vida” es un himno indiscutible que trasciende evidentemente a Chile, trasciende lo continental. Se transforma en un himno humano de los muy pocos que existen en el mundo, como “Imagina” de John Lennon, que ocupan ese sitial casi por razones místicas, misteriosas... ¡Sin explicación! Ósea: la calidad es indiscutible pero la posición que tiene “Gracias a la vida” en el mundo es algo que está contenido no solamente en la belleza de su poesía ni en los acordes de su música ni en su melodía, sino que en algo misterioso que corresponde a estos grandes creadores. De ¿Por qué?... O sea por qué la “Monaliza” no es para nada la mejor obra de Leonardo y sin embargo es la más conocida.

Como te digo: hay datos que sobrepasan el juicio netamente estético. Hay hay cosas que pesan y que son las que tal vez en algún... Cada creador tiene en alguna obra... alguna obra es depositaria de todo el genio, y yo creo que “Gracias a la vida” tiene todo el genio de la Violeta.

Así como lo tiene “Volver a los 17”.

Sin duda.

Pero “Gracias a la vida” tiene algo más. A mí el Tío Lalo me preguntaba: “¿Qué crees tu que “Gracias a la Vida”? ¡No hay nada más grande que dar gracias a la vida!” Y tiene toda la razón, porque después de eso... ¿Qué más?

Sí, sobre todo ella. Sobre todo ella que la vida le dio tantas ingratitudes. Entonces yo creo que el acto estético unido a este alto valor que la Violeta le asigna a la vida es una revancha de ella frente a la vida. Es una revancha de la Violeta pese a que la vida casi, a veces, tercamente se empeñaba en decirle que todo su destino iba a estar marcado por la desdicha. En cuanto al amor: la Violeta nunca encontró el amor, porque cuando la encontró con Gilbert se le escapó: ella misma lo dejó escapar, no hubo un factor externo; fue la Violeta que lo echó “gringo hijo de puta ándate de aquí vago de mierda, hediondo, ándate huevón”.

Después partió a buscarlo.

Tantas veces que lo echó hasta que el gringo se fue de verdad. Pero ella misma dejó ir lo que ella había encontrado como el amor más importante y el más generoso que había tenido en su vida, que era este gringo. Entonces ahí hay un sino que habla todo en contra para que una mujer como esa pueda hacer un tema como ese y sin embargo es la gran revancha de la Violeta él decirle a la vida: “Mira lo que te agradezco, mira lo que te agradezco por todo lo que me has dado”. Es como elevarse por sobre... ahí es donde el espíritu ya logra tener una especie de espacio en si mismo que ya no obedece al código terrenal que tenemos nosotros. Esas personas ya están en otra.

Un cantor urbano me decía: “!Yo no sé en qué momento escribió esa canción porque lo pasaba tan mal!” Es lo que todos pensamos en algún momento.

Si, pero yo tengo esa explicación: es una especie de dar vuelta, de decir: mira la demostración que te puedo hacer yo, mira la demostración de grandeza que te puedo hacer yo.

Aparentemente, el reconocimiento a Violeta va a seguir creciendo y ya no hay nadie que se pueda desligar de ella: hay quienes no les gusta, hay quienes les gusta; hay quienes le deben y hay quienes no le deben, pero nadie se deja de relacionar con ella.

Sí, bueno. A mí me parece que es muy bueno que esto ocurra... Es un poco tardío.

Más vale tarde que nunca se le esté dando el lugar que... Ahora, hay mucho que descubrir, hay mucho por descubrir, hay mucho que recorrer en el universo de la Viola Chilensis y yo creo que... Como te digo: más allá de lo que sé conozca de ella seguirá siendo una fuente inagotable de inspiración a partir de entender que la búsqueda de lo nuestro nos puede dar la clave de hablar de nosotros sobre nosotros, pero no solamente para nosotros. Nos puede dar la clave para abrirnos al universo cada vez más. Y abrirnos al universo no significa que tu te tengas que parecerte a los otros para abrirte: tienes que parecerte lo más posible a ti mismo.

Claro: hay que figurar en el mapa con tu nombre.

Claro, yo acabo de hacer un paralelo en el festival de Cine de Valdivia en una conferencia que me tocó dar a propósito del cine iraní.

El cine iraní debe ser, hoy por hoy, uno de los cines más valiosos en cuanto a cinematografía del mundo hoy y el cine iraní no hace ninguna concesión a cosas raras ni a que se tenga que parecer un poquito a Hollywood, un poquito a Francia, un poquito a Suecia, un poquito no sé... a España: ¡No! El cine iraní hace cine iraní sobre su propia historia y pone la cámara y los temas están basados en el reconocimiento de lo que son ellos, y es hoy día uno de los cines que más asombro te produce en este recorrido por el alma humana, en este recorrido por... No: impresionante.

Eso que nosotros hoy día empezamos a entender tardíamente también en relación con la cultura universal está dado y está marcado por estos grandes ejemplos como la Violeta que no hicieron otra cosa que buscar en lo suyo, en lo propio.

Ya lo conversamos, pero ¿Por qué piensas que el chileno le da la espalda a lo suyo? ¿Por qué, por ejemplo, si yo converso con alguien en la calle le explico: la Violeta Parra... cuento la historia, cuento lo que aparece en “Viola Chilensis”, cuento lo que sé, me dicen: y? ¿Por qué el desprecio?

Bueno porque... Te repito: tampoco veámoslo como todos. Hay un sector....

...es un espíritu generalizado.

Si, hay una cosa así subcultura general.

Además, a la gente que le gusta tampoco sabe o conoce mucho.

Es cierto, pero ahora si tienen opciones de saber más. Ahora tampoco se pueden quejar de que hoy día no saben porque no tenemos con qué. O sea existe un documental, existen libros que se han escrito los últimos diez, catorce años, entre ellos el de Volodia sobre la Violeta también que es muy bueno, y en ese proceso uno se empieza a encontrar cada vez con mayores datos que puestos frente a la ignorancia que teníamos te da la opción de poder tener una mejor visión del personaje. Entonces es una cuestión de tiempo, yo creo que vamos avanzando.

Yo más que quejarme con tigo por ejemplo de que: “¡Chucha! El Ministerio de Educación nunca se ha preocupado de que de mi documental se hagan veinte mil copias para que cada escuela de este país: en Chiloé, en Coyhaique, en el Altiplano de frontera con Bolivia tenga para ver en un monitor o en una pantalla de televisión quién era Violeta Parra”. Más que quejarme de que no lo hayan hecho, me alegro de que ahora lo estén haciendo y que vamos en las setecientas copias, que van a lo mejor colegios elegidos, privilegiados que lo van a tener y después se irá... Pero hace cinco años atrás les mostraban fotos, si es que les mostraban una foto de la Violeta Parra, y generalmente con cara de culo. ¿No cierto? Así entonces: puta la mina; no te dan ni ganas de saber que es lo que hacía po huevón. Como la Gabriela que la han mostrado tantas veces así.

Entonces nosotros también estamos contribuyendo a dar vuelta esa imagen. ¿No cierto? A mejorar y a ir combatiendo la ignorancia que teníamos en relación a estos personajes.

Ahora: ¿Por qué? De nuevo la pregunta: Porque la australidad de Chile... porque esto de ser el culo del mundo le ha marcado siempre al chileno unos deseos tremendos de encontrarse con cualquiera que venga. Los argentinos, los que pasaran por aquí: ¡Puta que bueno que nos vinieron a ver que llegaron de tan lejos! Entonces, si traían algo ellos ¡Puta que era importante! Porque lo que nosotros teníamos no alcanzaba, no daba. Y eso sigue siendo una especie de destino medio negro de Chile. Ahora: esta modernidad, esta tecnología, las comunicaciones, el que hoy día tengamos la revolución de la Internet y que Chile sea uno de los países de mayor integración al mundo cibernético y de la navegación hace de que Chile en corto tiempo, es mi esperanza, se haya transformado de su australidad y de seres arrinconados cayéndose al mar y empujados por la cordillera, en personas que vamos a empezar a tener una mayor...

Sin embargo la globalización tiende a borrar los mapas y, sobre todo, la identidad de los paises más débiles culturalmente.

Bueno, por eso es que es tan importante la recuperación de estos personajes. Porque yo estoy de acuerdo en borrar las fronteras: yo estoy de acuerdo en borrar las fronteras físicas que nos separan de Bolivia, de Perú, de Suecia, de Camerún, de Australia. Yo creo que hay que borrarlas. Yo soy partidario de tener una ciudadanía planetaria y luchar por problemas comunes para resolverlos y dar satisfacción a todos los problemas que tenemos de nuestra infancia, pero no nuestra infancia chilena: nuestra infancia boliviana, nuestra infancia nicaragüense, nuestra infancia antillana, nuestra infancia de Senegal.

Nuestro problema de combustible.

Claro. Son todos problemas comunes, son más problemas de un país, y pa’ eso tienes que derribar la frontera.

Ahora, otra cosa es que eso signifique derribar o desconocer lo que significa el aporte que cada comunidad pueda hacer a la comunidad grande planetaria. Y esos valores, creo yo, van a ser los que van a subyacer en la carrera larga, de a dos o tres siglos más, cuando tengamos menos países, cuando seamos regiones, yo creo que aquí se van a reconocer las comunidades más que los países. La comunidad chilena aportó con Violeta Parra, a la comunidad chilena se le va a reconocer ese territorio y a esa comunidad, de ese lugar, por sus creadores y no por las cosas que van a producir. Eso es lo que va a prevalecer. Más vale entenderlo a tiempo.

Ese es el gran aporte, entre otras cosas, de la Violeta y yo me alegro que tu estés haciendo esto y yo me sumo y te colaboro porque es mi deber hacerlo; y tu deber es hacer lo mejor posible lo que estás haciendo: esforzarte en hacer un trabajo de calidad, de altura: hinchar pelotas. Tienes que elevarlo a la calidad que merece el personaje, no podía hacer una cosa para salir del paso: estay cagado: estay obligado a llevarlo al nivel más alto.

Lo que decía la Javiera Parra, que Violeta haría hoy día música electrónica, en el “Viola Chilensis”. ¿Qué piensas tu?

Yo creo que Violeta Parra hoy día haría todas las cosas que estén a su alcance para expresarse. No me cabe duda que la Violeta estaría hoy día también, hoy, haciendo documentales. Yo creo que sería una gran documentalista la Violeta.

Ella tendría más de ochenta años.

Si, pero yo creo que estaría con una inquietud y agarrando la cámara y denunciando cuanto se le pusiera al frente. Estaría absolutamente... estaría en actitud de rebeldía con toda está cosa mentirosa de que la justicia, de que no hay justicia, de que no hay... y de que se está tratando de establecer un olvido permanente en una sociedad que tiene tantos asuntos pendientes. La violeta estaría absolutamente en estado de... Muy viva, como lo está Nicanor... Nicanor, más allá de todo su porcentaje gaga y de glamour pendenciero; Nicanor es un compadre que tiene el valor de poner cosas... de rebelarte cosas a los 92 años que es asombroso, que yo le saco el sombrero. Entonces claro, y de movilizar. La Violeta estaría sin duda haciendo eso y peor. Porque la Violeta era mucho más atrevida que Nicanor.

Nicanor es un hombre que ha estado mucho más agarrado al sistema. Nicanor a sido un tipo que ha tenido que... Se sale de madre pero siempre ha estado como más protegido por la universidad, por los sectores de buena clase que lo han acogido. Él se ha codeado con los Huidobro en la buena, se ha cogido a sus mujeres, él.. ¿Me entendí? Él no es un tipo de así... Él ha estado dentro de la cosa. La Violeta no.

La Violeta, sus características físicas incluso la marcaban. Porque Nicanor siempre tuvo esta cosa medio aristócrata. O sea tú al Nicanor lo pones en cualquier salón...

Funciona perfecto.

No cierto... ¡Por favor!

Pero la Violeta tú la pones ahí y la pones hoy día: imagínate en los ’80, así como era ella que le gustaba ser la hippie antes de que existieran los hippies. ¡Todavía sería una inmanejable! ¡Ella era inmanejable!

¿Era hippie antes de que existieran los hippies?

Sí claro. Era la actitud de vida de hippie, de viva el amor, viva la convivencia, ¡Viva el amor libre! La Violeta era de gustarle un mino y bueno: vamos a ver qué pasa con él. Y esa ruptura de fronteras permanente hace que no tenga parejas estables; hace que no tenga un estilo musical estable; hace que no tenga un estilo poético estable; hace que no tenga un estilo visual, como artista visual, estable: ella pasa con una facilidad del cubismo al puntillismo, del puntillismo al impresionismo, del impresionismo... ¡Sí! : ¡En serio!

Esas imágenes que hay de la Violeta en el documental tocando “¿Qué he sacado con quererte?”, ¿De qué año son?

De 1962.

Cinco años antes de su muerte. Porque las fotos de ella más joven se ve muy fresca, en cambio en estas imágenes como un indio antiguo: ¿Eso es porque lo estaba pasando ya muy mal?

Es que ella... no es que lo pasaba muy mal: ella lo pasaba muy mal, profundamente mal porque se tomaba muy a pecho todo pero también lo pasaba muy bien al mismo tiempo.

Claro, por lo mismo.

Claro: lo pasaba muy bien al mismo tiempo.

Cuando escucho: “Ven acá regalo mío” pienso en: “la muerte que me has hecho...”, que está esperando para que la vaya a buscar.

Si, pero al otro lado tienes cosas de una vitalidad extraordinaria.

sábado, mayo 19, 2007

QUÉ DIRÁ EL SANTO PADRE

Violeta Parra
Escrita entre 1960-1963
Miren cómo nos hablan
de libertad
cuando de ella nos privan
en realidad.
Miren cómo pregonan
tranquilidad
cuando nos atormenta
la autoridad.

¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?

Miren cómo nos hablan
del paraíso
cuando nos llueven balas
como granizo.
Miren el entusiasmo
con la sentencia
sabiendo que mataban
a la inocencia.

¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?

El que oficia la muerte
como un verdugo
tranquilo está tomando
su desayuno.
Con esto se pusieron
la soga al cuello,
el sexto mandamiento
no tiene sello.

¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?

Mientras más injusticias,
señor fiscal,
más fuerzas tiene mi alma
para cantar.
Lindo se dara el trigo
por lo sembrao,
regado con tu sangre
Julián Grimau.

¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?

miércoles, mayo 02, 2007

GUILLERMO RIFO: "VIOLETA PARRA HACE CANCIÓN CHILENA SIN APELLIDOS".

EL MAESTRO RIFO ES UNO DE LOS ARREGLADORES Y COMPOSITORES DE MÚSICA DOCTA MÁS RESPETADOS EN NUESTRO PAÍS. HA TRABAJADO CON LA SINFÓNICA JUVENIL ENTRE UN SINNUMERO DE PROYECTOS. HOY ES DIRECTOR ACADÉMICO EN LA ESCUELA MODERNA DE MÚSICA. EN ESTA CONVERSACIÓN DA SU VISIÓN DE LA MÚSICA DE VIOLETA PARRA. ADVIERTE SOBRE EL FUNDAMENTALISMO SEÑALANDO QUE LE HACE PÉSIMO AL ARTE.

Por Matías Correa

7 / 9 / 2006 10.45 AM

Se me ha dicho que Violeta Parra debiera enseñarse en las escuelas de música, debiera haber un ramo, debiera ser un tema troncal enseñar las anticuecas, enseñar "El Gavilán” porque no vamos a estar tocando para afuera jazz sino que tenemos que ofrecer de lo nuestro. Si bien se puede dejar de lado después hay que educar a los músicos chilenos con respecto a ese tema. ¿Cuál es su posición?

Yo considero que hacer una asignatura sólo sobre la Violeta Parra sería un poco injusto con Víctor Jara, con Patricio Manns y con mucha otra gente que ha hecho aportes a la música chilena a partir de la raíz folclórica.

Nosotros si lo hacemos pero no sólo con Violeta Parra. Usamos toda la... ahí estamos hablando de una época, ¿No es verdad?: con Violeta Parra, Víctor Jara...

Sin embargo Violeta Parra fue la precursora.

Yo diría que el valor que yo le asigno, independientemente de la belleza de las canciones de Violeta Parra, que a mí en lo personal me gustan casi todas, pero eso es una cosa mía. El gran valor que le asigno a Violeta Parra es que sacó el folclore chileno de una imagen como de la cueca y la tonada y Violeta Parra entonces hace canción chilena que es más que la cueca y la tonada, para mí. Canción chilena. Entonces, bajo ese punto de vista, indudablemente ella, supongo yo, porque no podemos consultarle que influenció a Víctor Jara: Víctor Jara también es una persona que hace canción chilena: Canción chilena: ni cuecas ni tonadas ni se disfraza de huaso. Porque, si somos honestos, ¿Quién tiene dinero para comprarse botas de huaso? Y un apero debe costar unas cuatrocientas lucas. Un campesino difícilmente tiene eso: usa su ropa habitual. Entonces como que esa foto de portada de la cueca y la tonada que también me gusta, el valor que le atribuyo musical a Violeta Parra, conciente o inconscientemente, ella hizo canción chilena. Con muchos aportes bajo el punto de vista de las canciones, que ahí están todas las canciones.

Ahora, si tomamos las anticuecas, de la cual algo conozco y no lo digo de manera irónica ni nada sino que algo conozco porque una vez yo orquesté sinfonicamente la “Anticueca n° 5”. No sé si estoy conforme con lo que hice pero para hacer eso tuve que entrar a conocerlas las anticuecas y yo creo que en las anticuecas de la Violeta Parra ella incursionó consciente o inconscientemente, porque no tiene ninguna importancia eso, en un terreno que le hace penetrar no sabiendo teóricamente música a un mundo de una música más reflexiva, más desarrollada y el mérito es que sin tener tal vez, porque no lo se, los conocimientos teóricos musicales lo cual la pone a ella en un nivel superior a muchos músicos chilenos que piensan que a veces porque uno sabe más música, más conocimientos teóricos, es más músico. Yo no creo en eso. Yo creo que los que tienen más conocimientos teóricos saben sobre teoría de la música. Pero no significa que sean necesariamente tan creativos. Por eso que yo valoro a Violeta Parra, porque con lo que ella sabía con las vivencias, lo cual habla de una mujer con mucha sensibilidad social también, que no significa ni ser de derecha ni de izquierda ni de nada, sino que significa saber observar con la mente, con los ojos, con los oídos y el corazón abierto. Y eso, sumado a la genialidad de ella, hizo todo lo que ella hizo.

Entonces indudablemente que bajo ese punto de vista si la Violeta Parra es importante para toda la música de fusión que se ha hecho después. Yo diría que ella fusionó cosas: ella tiene joropos, tiene huanitos, tiene canciones, tiene... pero todo suena chileno porque la temática es nacional.

¿Pero ustedes tienen en la maya curricular enseñar la “Anticueca n° 5”, la 2...?

No. Se pasan en el ramo de historia. Se estudian las anticuecas, se oyen como un movimiento. No solo las anticuecas. En la asignatura de composición se analizan las canciones de Violeta Parra. Lo mismo el análisis de la música popular. Y se analiza a Violeta Parra, obviamente.

¿Pero se compone en estilo Violeta Parra?

Se hacen transcripciones y se hace lo que es una especie de cover, digamos, Se compone sobre ese modelo como con muchos otros. ¿Me entiendes? De la música popular.

Entonces eso para nosotros no es nada... Es decir: estudiar canciones de la Violeta Parra y estudiar el aporte en la historia de la música popular para nosotros es como obvio. Es que es así, como con tantos otros.

¿Por qué se me ha dicho tantas veces, repetidamente, que a la Violeta Parra no se le reconoce como se le debiera reconocer en este país?

Yo creo que es un error de... es un error. Para mí es un error porque yo la reconozco, incluso yo hice uno de los primeros arreglos de “Gracias a la vida” en la Dictadura Militar y para tocarlo tuvimos que pedir permiso a la intendencia de Santiago.

¿Dónde fue eso?

En el conjunto Hindemith 76, el ’76.

El conjunto se llamaba Hindemith 76 porque era un derivado del quinteto de vientos de cámara Hindemith. El nombre Hindemith del compositor. Y le agregamos un bajo, una batería y un vibráfono que tocaba yo y hacíamos música mía, música de Nino García, Adolfo Flores y yo me acuerdo patente de eso: Para poder tocar un arreglo de “Gracias a la vida” en un concierto que se hizo en el Teatro Ibm, que era el teatro... el ex de Silvia Piñeiro en Tarapacá, lo que es hoy día el Normandie, en la misma sala. Tuvimos que pedir permiso a la intendencia. Por eso sé todos estos detalles.

Pero eso era en la Dictadura Militar. Yo diría que hoy día la Violeta Parra está más que reconocida por todos, por moros y cristianos digamos. No creo que no se le reconozca. O sea habría que ser francamente imbécil y una persona con media uña de frente para no reconocer el aporte de Violeta Parra ¿Me entiendes? O sea no hay que ser tan inteligente pa’ eso.

¿Pero qué pasa con la fundación Violeta Parra que no tiene una dirección, no tienen un domicilio?

Yo creo que porque talvez... Ahora sobre ese tema no sabría decirte porque yo me manejo más en el mundo de la música práctica: lo académico en lo popular.

Me ha tocado estar con la Legua York, con otros hiphoperos de la Villa Francia. Gente que está en hip hop y reconoce a Violeta como una de sus raíces fundamentales. Incluso hacen covers de ella, unos covers muy interesante. Incluso hay un disco del Álvaro Henríquez con covers de la Violeta en punk. ¿Por qué pasa eso? ¿Por qué la gente joven se reconoce en ella y en estilos tan disímiles?

Mira, pa' opinión mía es que ella hace canción chilena. Ella hace canción chilena.

¿Fundamentalmente por eso?

Uno de los factores es ese. Y por las letras de ella si son... Claro, yo no creo que uno entienda las letras de buenas a primeras. A lo mejor si, a lo mejor es un problema mío que a veces me voy a la letra a algunos trozos. Pero yo pienso que es fundamentalmente hace canción chilena, sin apellido, y la gente lo que a veces no pesca mucho por el rechazo a la postal de baile, de la cueca, del huaso, del traje, que es difícil; yo no creo que tu tengas un traje de huaso en tu casa, yo tampoco tengo pero vivo en Chile y me gusta la música chilena. No por ello me deja de agradar. Entonces yo veo que la Violeta además tiene el mérito que hizo canción sin apellido y que tiene toda la raíz del folclore. La raíz, del folclore.

¿Y por qué algunos músicos me dicen que les suena a rock? "El gavilán”, el “Santo padre” les suena a rock.

Si tú le pones los instrumentos del rock te va a sonar rock. Si el “Casamiento de negros” tú le haces una base rockera te va a sonar rock.

A cualquier cosa, una cueca también.

A cualquier cosa en realidad. Si po, obvio: tú puedes hacer hasta las cuecas más tradicionales.

Hay una versión de no me acuerdo de quién del “Guatón Loyola”, que es una versión antigua, rockera... tengo el nombre de la banda en la punta de la lengua: la cantante se presentaba a pie pelado. Los conozco a ellos, no me acuerdo el nombre ahora; era fantástica y te estoy hablando de hace 15 o 20 años atrás.

¿Habrán sido los Sol y Medianoche?

Podría haber sido fíjate, sí. Porque no son mis otros conocidos que están en Alerce... Sol y Lluvia puede ser... o Sol y Lluvia o Sol y Medianoche, por ahí.

Ellos han usado eso y lo hacen muy bien. Además ellos usan instrumentos étnicos: unas baterías con kultrunes y todo eso. O sea, esto no es en el fondo nuevo, esto está pasando hace treinta años, fácil, y más también. Es un movimiento. Lo que pasa es que queda tan bien decir que estamos mal, que no se reconoce algo y no es así. Porque si no se reconociera a la Violeta Parra nadie la conocería y la conocemos todos: moros y cristianos ¿Me entiendes?

Claro, ahora yo pienso: hay gente que le gustará y otros que no le gusta. Obvio. Que me guste a mi no significa que tenga que gustarle a todos. Que a mí me guste Víctor Jara no tiene que agradarle a todos.

Sin embargo hay un sector de la población que no conoce a la Violeta, que tienen incluso ciertas...

Pero es un sector de la población me dices tú, pero ¿De qué sector hablamos?

Profesionales jóvenes.

Claro porque la ignorancia, a veces, de las clases acomodadas... Si yo pongo a mi hijo en el Nido de Águila o en un colegio donde se hable sólo inglés y la cultura que ese niño recibe desde los 6 años es de Inglaterra, Europa, Estados Unidos, obviamente no va a conocer a la Violeta Parra y obviamente, recogiendo eso, que tu “profesional joven” que salió de un colegio inglés, donde todo se habla en inglés, obviamente el profesor de música nunca osó a hablarle de la Violeta Parra, mucho menos de Víctor Jara, mucho menos del Pato Manns, mucho menos de Rolando Alarcón y mucho menos de la ¡qué sé yo! ¡Por supuesto que no! ¡Obvio! Sabrán de rock y de eso... y cantan en inglés. Pero eso es un desastre cultural que produce la gente de algunas clases muy acomodadas en Chile. Lo cual yo considero una estupidez educacional, una falta de tino, de criterio, de ubicación socio cultural del porte de un buque con tu cultura. Es decir: con tu cultura no porque la cultura de ellos es esa.
Cambiando de tema, usted me dijo que una vez había trabajado con la “Anticueca n°5”.

Claro, la orquesté y la grabamos con la sinfónica nacional juvenil. El ’96 sería.

¿Ese registro existe?

Claro, no me preguntes dónde. Te lo puedo conseguir, debería tenerlo yo: no sé si está en cassette o en compaq. Si me parece que está en un disco que se llama “Homenaje al Músico Chileno” donde gravé también ahí la “Suite Latinoamericana” de Advis y otras obras... y la “Sinfonía Democrática” de Nino García, la anticueca... si, si me acuerdo. Te tendría que conseguir ese disco. Te lo voy a conseguir con Claudio Pavez de la fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles.

¿En el ambiente de las composiciones clásico se hacen arreglos sobre la música de Violeta Parra?

En el ambiente más de música de cámara no sabría decirte. A ver, yo creo que “Gracias a la vida” se han hecho cinco millones de arreglos, pero no sé si se está haciendo tan a menudo. Aunque a veces veo que conjuntos de cámara tocan “Volver a los 17” o el “Casamiento de negros”... Hay otras cosas tan bonitas de ella pero no sé si lo están haciendo, ahí tengo una duda.

Pero se ha hecho.

Sí claro. Se ha incorporado digamos...

¿Y por qué se han incorporado?

Yo creo que se ha incorporado porque el que dirige un grupo o el que dirige una orquesta quiere hacerlo. En el caso de la juvenil esa vez se daba la casualidad que yo en esa época me llamaron para hacer un disco con la Sinfónica Nacional Juvenil o yo era director de la Sinfónica... no me acuerdo bien, porque yo fui director de la juvenil como un año o año y medio y en ese año hicimos harta música chilena.

Yo lo hice porque me gustaban las anticuecas no más. O sea, si hubiera dependido de mi yo habría hecho las 5 anticuecas. Es decir: todas las anticuecas para sinfónica. Y no lo hago ahora porque no he tenido el tiempo, no se me ha ocurrido hacerlo... es decir: no he tenido el tiempo. Pero de repente me largo; o sea se da por...

Ahora sé a donde iba el fondo de tu pregunta: se da por reacción espontánea de alguien en realidad, no a veces por un proyecto de hacer cosas de la Violeta Parra sinfonicamente hablando o en cámara.

No es por deber.

No es por un deber, no sé si la palabra es deber.

O una deuda pendiente...

Claro.

Ahora para el gusto mío la Violeta Parra... ahora tampoco soy un gran auditor de radio, creo que se toca poco: se toca poco a ella. Se tocan siempre versiones, arreglos, pero a ella tal vez en algún programa de folclore de los días domingos de la radio de la Chile, de la Radio Usach, son muy pocos los reductos que quedan que yo conozca.

¿Y esto por qué?

Yo creo que porque talvez algunos folcloristas, creo yo... Mira: toda cosa, hay algunos estilos de la música que se ponen muy dogmáticos o fundamentalistas; y generalmente los fundamentalistas le hacen un inmenso daño a la música que ellos creen defender. Pasa en todas las músicas: en el jazz, en el folclore, en la raíz folclórica, en la fusión, en el rock, en lo popular, en lo clásico: entonces es como decir: “yo soy de este lado y este lado es así”. Entonces el fundamentalismo es pésimo en el arte.

Lo momifica.

Claro, lo cristaliza. Yo creo que la música es una sola, una sola, y ahí tiene que convivir lo popular, el rock, el folclore, los clásicos, los de vanguardia, los de retaguardia: la música es una. No hay diferentes tipos de música, a mí me carga eso: la música es música. Si el gallo sabe música, es decir sabe teoría: no sé. La música se oye, la música es percibida por el ser humano por percepción auditiva.

¿En el caso de Violeta?

Yo creo que se toca poco por ignorancia de los que programas, por falta de conocimiento, por falta de criterio en el fondo. Porque hace falta un criterio también pues, claro: hace falta un criterio. Y talvez porque hay mucha música en Chile; y por último, a lo mejor, porque el que hace el programa no le gusta la Violeta Parra y ni siquiera es un criterio, es gusto.

La canción “Gracias a la vida” fue elegida por un jurado como la canción más importante del Siglo XX. ¿Qué le parece a usted? ¿Tiene mérito esa canción? ¿Por qué puede ser la canción más importante del Siglo XX? Aunque elegir la canción más importante del Siglo XX resulta extraño.

(Risas) Si, el título es como muy taxativo como muy impositivo. Digamos: la canción del Siglo XX. Hay muchas canciones chilenas en el Siglo XX bellas en realidad.

Claro, ¿Pero qué tiene esa canción en particular?

A ver... partamos por la letra: yo creo que el texto del “Gracias a la vida” es un texto de alabanza al hecho de estar vivo. Es una alabanza a las cosas que tú tienes, que tenemos todos, que tengo yo para estar vivo y muchas veces no nos damos cuenta: tenemos ojos y a veces no sabemos mirar, tenemos oídos y no sabemos escuchar, tenemos el corazón y así. La canción de la Violeta habla de todo eso, pero no el “Gracias a la vida que me ha dado tanto” en el sentido de, yo lo veo así al menos, que me ha dado dinero, que me ha dado el computador o un auto. No: que me ha dado cosas para desarrollarme: me dio los pies cansados que recorro, que camino: me dio todo.

Yo creo que esa letra, con ese sentido, que yo sepa... Yo tampoco soy un hombre muy instruido ni nada que se le parezca: soy músico no más que trato de aprender en el día a día no más y me gusta todo, la historia y todo; pero no sé que se haya escrito otra letra tan verdadera como esa. Yo además tuve el honor de ser uno de los primeros que escuchó esa canción porque yo era compañero de la Isabel Parra, estudiábamos juntos en el Instituto de Estudios Secundarios de la Universidad de Chile, el ’63, ’62 o ’60 y la Violeta Parra fue más de una vez a darnos charlas a nosotros que éramos unos sátrapas ahí que nos portábamos pésimo. Adolescentes de 15 años que sé yo... Y ella cantaba con su charango a veces un cuatro, que sé yo, y ese es otra. Bueno, ya te voy a hablar de eso. Yo creo que la letra ya era única, ya es única. No he escuchado otra.

Ahora, en cuanto al estilo de música del “Gracias a la vida” es una canción, te vuelvo a repetir: no es una tonada, no es una cueca, no es una sirilla, no es una refalosa: es una canción. En algunos octavos, porque está en seis, de repente en cinco.

Jorge Gajardo, charanguista del Bafona, me dijo que podía ser una pericona lenta.

Claro, puedes ponerle nombres, pero una pericona formal no es.

Sin estar en contra del charanguista, del colega, por supuesto que no, pero para mí siempre fue una canción. Entonces, como al principio de la entrevista, uno de los grandes méritos de la Violeta Parra es acercar además instrumentos poco comunes en la zona central: el cuatro que es venezolano, el charango que es del altiplano: o sea son cosas que ella incorporó consciente o inconscientemente a un amor a su cultura. Y ese es otro valor. Si tú conoces las canciones de la Violeta Parra empiezas a amar tu cultura. Tu cultura: tu entorno. Si yo te tengo ahí un kultrún y unas cosas es porque de repente toco esas cosas, ósea no los tengo de adornos en la muralla, porque es ridículo tener a veces instrumentos de adorno en la muralla: es porque los usamos acá; y pifilcas y que sé yo que, es porque uno usa a veces para dar una... y eso es otro mérito.

Entonces yo pienso, que si bien es cierto la pregunta tuya el “Gracias a la vida” me parece bien sí: es una canción importante y se merece el título. Hay otras muy bellas, pero esa es como una cosa que te... No sé, es que a mí me gusta la Violeta Parra. Entonces yo escucho el “Gracias a la vida” en la versión de ella y me subyuga, me transporta, me hace bien, me produce emoción. Me hace bien reconocer que pasamos alegando y no nos damos cuenta que tenemos ojos, que tenemos manos, que tenemos pies, que ¡Pucha madre!

Eso, entonces sí: yo creo que se merece el título de la mejor canción.

¿Usted la conoció personalmente?

Sí, esas dos o tres veces: sí claro. Pude decirle hola.

Y otra vez cuando yo, siendo percusionista, grabé con... Una vez Sergio Ortega hizo un arreglo para... Mira, debe e haber sido el sesenta y algo y Sergio Ortega me necesitó para unas grabaciones en la RCA Víctor y de grabó la versión de “Santiago penando estás”.

¿La versión original?

No sé, tengo una duda porque grabamos varias cosas de la Violeta pero que me parece que iba a cantar Isabel. Te estoy hablando del ’64 o ’65.

Pero son versiones orquestadas.

No, eran unas cosas que estaba haciendo Sergio con la Isabel Parra, y la Violeta estaba ahí. Estaban en la caseta de control dirigiendo y estuvo todo el rato la Violeta tejiendo sus cosas y de repente daba alguna opinión. Y me acuerdo que una de las cosas que hicimos era el “Santiago penando estás”.

No sé que versión era. Le voy a preguntar a la Isabel un día. Porque de eso me recuerdo patente que era eso entre otras cosas. Le voy a preguntar si es que ella se acuerda.

Pero yo me acuerdo patente: estudios RCA Víctor, las dos o tres de la mañana porque empezamos a las diez y media y eso fue hasta las cuatro o cinco. En el estudio la Isabel estaba en algo, no me acuerdo, y la Violeta, de eso si me acuerdo porque la Violeta Parra: yo veía a la Violeta Parra y me quedaba así como que llegó no sé... En el control, separado de un vidrio estaba tejiendo unas cosas. Son recuerdos imborrables así de... Me acuerdo patente de eso. Le voy a consultar a la Isabel.

HORACIO SALINAS: "UNO LA ESCUCHABA Y DECÍA: YO VOY A MARCHAR CON ELLA".

Por Matías Correa
3 / 8 / 2006 12:00 horas
Puedo equivocarme, pero me parece que Inti-Illimani es el grupo que ha recreado más canciones de Violeta Parra en Chile hasta hoy día.

Mira, yo creo que así... bueno, es una pregunta que se puede responder ocupando harto tiempo. Pero yo diría que en lo central, Violeta Parra es un personaje fundacional en la cultura en la cultura musical de Chile. O sea, a partir de Violeta Parra cambia completamente y radicalmente el concepto de lo folclórico, de la raíz folclórica, y el concepto de la música nacional por lo tanto. Por que ¿qué sucede? La música de raíz folclórica, la música popular, es parte de la cultura de un país que en la época de la Violeta Parra estaba circunscrita a aquel concepto que emanaban los conservatorios por un lado y la clase dirigente: los dueños del país.
En esos momentos la música popular es una música lejanamente considerada como patrimonio. No solo, sino que lo folclórico, aquello que se pretendió siempre que fuera nuestra identidad musical, estaba dada por aquella visión bucólica de los latifundistas. “El arroyito perfumado”... era eso. Era el paisaje de Chile sin su gente. Con Violeta Parra se introduce el ser humano, en los textos de las canciones, y sus conflictos.
Entonces se dice, con justa razón, los estudiosos que con Violeta Parra el centro de la preocupación del artista pasa a ser el otro. O sea, tú no le cantas a la china, en fin... no le cantas tampoco a la tranquera, al río Calle Calle y a los ojos y a mi amor que se va, sino que empieza la sensibilidad del artista a ser la situación humana de la gente.
Ahora, de cierto grupo de artistas porque, por ejemplo, Los Huasos Quincheros...

A no, ellos seguían... ellos son la música tradicional. Esa era la música que se entendía como chilena. Hasta el día de hoy, mucha gente dice “a no, lo chileno: dos corazones quisiera tener como las manos y los dos pies”. Entonces todo eso, con la Violeta Parra, pasa a ser ridículo; pasa a ser una poesía insulsa, te fijas: ¡Que dos corazones quisiera tener como las manos, la boca los piés! ¡Si quisiera tener al menos un corazón que palpite al ritmo de los dramas y de los dolores de la gente! Eso en primer lugar.
Ahora, en segundo lugar creo yo que con Violeta Parra se introduce algo muy importante que es esta necesidad de hacernos, los músicos chilenos, de Latinoamérica como una casa que nutre nuestra música. La Violeta Parra es la primera. Si tú escuchas la música de la Violeta Parra te vas a encontrar que “Volver a los 17” está tocado con el cuatro venezolano. Y eso, en términos simbólicos, es algo notable, ella nos dice; ella que era la más conocedora de la manera campesina de tocar la música en Colchagua, en Puerto Montt, en Chiloé: la gran conocedora del folclore, porque ella deambulaba por Chile, era una gitana. Bueno, ella de repente toma el cuatro, que no era un instrumento chileno, y hace una de las más bellas canciones chilenas. Después toma el charanga, que es un instrumento más propio de la cultura del altiplano; que integra el norte de Chile pero en realidad es el altiplano. Entonces ella toma eso y nos dice a todos sin decirlo. Dice: “Ah, es absolutamente legítimo para los músicos chilenos que nosotros nos valgamos de los instrumentos porque tenemos muy pocos acá”.
Destruye la ortodoxia y construye otra.

Construye claro, construye una... Pero, si te fijas un poco es una necesidad que surge de nuestra condición, de esta cosa austral, de vivir bastante alejados, de una isla.
Pero mira, algo muy parecido le sucedió a Neruda cuando hace “Alturas de Machu Pichu”. Le cantó como ningún peruano se lo habría imaginado. Entonces Violeta también, de alguna manera, hace lo mismo y eso se transforma después en algo clásico durante la Nueva Canción Chilena. Como el Inti-Illimani o el Quilapayún, que arman estos grupos, estas bandas, que son una síntesis de una cantidad importante de instrumentos latinoamericanos, y nosotros para expresarnos necesitamos tocar eso.
No solo. Los chilenos para expresarnos de repente necesitamos tocar una darbuka turca.
Ella también da inicio a una música más comprometida políticamente.

Bueno claro, el canto... por que ella nace en una década, o sea crece, madura en una década fundacional en todo el mundo. De rupturas. La década del nacimiento del hipismo, de la contestación del Mayo Francés, de la Revolución Cubana, de los beatnick. O sea, en la década del ’60 como que la humanidad dio vuelta la página y ya: vamos de otra manera, con otra música a seguir adelante.
Estaban abiertas todas las posibilidades.

Todas las posibilidades revolucionarias. Radicales. De cambios radicales. Y ahí sucede que, claro, nuestra música tradicional con la Violeta Parra da el traste con toda una concepción de lo popular y de la vida ligada a la identidad nuestra.
¿Por qué Inti-Illimani eligió esas las canciones?

Mira, yo no sé si somos el grupo que más hemos tocado canciones. Lo que pasa es que ahí surge una alianza nuestra con Luis Advis.
¿Para el “Canto para una semilla”?

Antes que eso. Disco “Autores Chilenos”. Entonces ahí tomamos “Run Run se fue pa’l norte” en un arreglo, en una concepción magistral de Luis Advis respecto de la Violeta que a juicio de Luis Advis era gran genio de la música chilena. Entonces se toma “Run Run”, “Volver a los 17”, “Corazón maldito”, y después nosotros tocamos “Arriba quemando el sol” y por ahí Patricio Manns hizo la “Exiliada del sur” con un texto de la Violeta, y después en el exilio los primeros años hicimos el “Galambito temucano”. No muchas canciones. Pero lo que sucede es que los arreglos de esas canciones constituyen también un modo fundacional de tratamiento de los instrumentos folclóricos que nosotros tocábamos por parte de Luis Advis.
“Run Run se fue pa’l norte”, me acuerdo de niño, por Inti-Illimani, significaba muchas cosas sin decirlas, sobre todo con Pinochet en el gobierno.

Claro, se fue pa’l norte. Claro, y yo creo que cuando uno la toca en Punta Arenas esa canción la gente la corea y adquiere toda una fascinación. Y tiene que ver, por que Run Run se fue pa’l norte es nostalgia de lo que se pierde, de lo que cambia. Esa es como cuando niño escuchábamos “Mambrú se fue a la guerra no sé cuando vendrá”, que producía especie de interrogación.
Pasando al otro tema que quería tocar, ¿Por qué Violeta no tiene el lugar que se merece en este país?

Por un motivo muy simple, que la cultura popular en este país es recién un aspecto importantísimo de la vida que empieza a ser considerado. Porque Este nunca ha sido un país democrático en términos de la cultura. Porque la cultura popular es peligrosa, digamos. Y luego nunca estuvo en el horizonte de los afectos de los que fueron dueños de este país.
El conservatorio de Música Nacional de Chile, donde yo estudié, es una especie de museo de la música europea. Fue construido cuando cultura era sinónimo de Europa.
Y hoy es sinónimo de Estados Unidos.

Hoy día no es tanto Estados Unidos, yo diría que sigue siendo Europa pero sigue siendo un concepto muy elitista. Yo no estoy en contra de que un músico se forme con la máxima cultura musical, el máximo conocimiento de lo que es la música no solo europea. Tenemos el deber de conocerla. Pero estas instituciones siempre subvaloraron, y siempre lo han hecho sobre todo en Latinoamérica, con algunas excepciones han subvalorado la cultura musical popular, la raíz popular, que es donde transita nuestra identidad. Lo que es un error muy grabe.
Cuando yo estudiaba en el conservatorio los instrumentos folclóricos estaban todos en los muros. No eran instrumentos para tomarlos y hacer música. Y si en una música, los directores de conservatorio decían “esa es una música menor”. Violeta Parra nunca fue objeto de estudio, y hasta el día de hoy no lo es siendo el personaje de la música chilena que yo creo que más profundamente nos habla de nuestra condición de chilenos.
Bueno, se han hecho estudios: el mismo Gastón Soublette...

Bueno, claro, Gastón tiene un libro que es muy bonito y fue un gran amante y un gran conocedor.
Fidel Sepúlveda, el profesor también, pero esa es gente en el ámbito de la estética no en ámbito de la...

Claro, no en el ámbito de la... claro.
Ahora, las arpilleras de Violeta Parra van a estar en la moneda... la gente que sabe, sabe; pero converso con alguna persona X y me dice ¿y por qué Violeta Parra? ¿Quién es? ¿Qué ha hecho? Incluso después de contar toda su historia, que llegó a exponer en el Louvre, la pregunta persiste: ¿Bueno, y?

¿Por qué se ha negado a nuestra memoria colectiva Violeta Parra?
¿Por qué? Por eso: porque la educación en Chile, la cultura ha promovido aquella parte que ha tenido un valor según este punto de vista que ha sido tremendamente antidemocrático. Hasta el día de hoy que nosotros, Chile, no ha reivindicado la gran genialidad de la Violeta Parra.
Imagínate los problemas que ha tenido ese museo para poder instalarse. En circunstancias que tu recorres el mundo, como lo hemos hecho nosotros con el Inti-Illimani, y te das cuenta que la única canción que se conoce de Chile es “Gracias a la vida”; y que se conoce mundialmente como una de las canciones más bellas que se han construido. Más importantes del Siglo XX, pero además más conocidas en el mundo.
Entonces, tú dices: claro, aquí hay un divorcio entre lo que nosotros entendemos por algo valioso y lo que el universo del mundo entiende como importante. Y eso sucede no solo con la Violeta, sucede con muchos artistas, y parte de este regreso a la democracia implica luchar por realmente trastocar esas prioridades que están completamente equivocadas.
Pablo Neruda y Gabriela Mistral están en un altar, Violeta Parra no está en ningún lado.

No está en ninguno y mira de Chile, yo creo, unas de las cosas más trascendentales son Neruda, la Mistral y la Violeta Parra. Pero es una música incómoda, porque es una música que denuncia, que delata, que agrede de repente a la gente, sobre todo a los ricos, sobre todo a los injustos. Entonces es un canto muy destemplado. No es como para comerse un asado escuchándola. Ni pa’ un rodeo de Los Andes ¡No! Es como el arte: el arte cuando más trascendental es cuando narra las peripecias de la gente. Sobre todo cuando narra estos desgarros humanos que son parte de nuestra historia y que pasan a través del arte de la música y de las canciones a ser cantado y reivindicados como una condición de nuestras vidas. Esa es la importancia de la Violeta.
Ahora, si tú dices más técnicamente, en la música ella es tremendamente revolucionaria. O sea, ella es genial, tiene cosa extraordinariamente geniales. “El Gavilán”, pero no sólo “El Gavilán”, yo creo que las canciones que... debe tener veinte canciones que son obras maestras de la música.
“Según el favor del viento” va cambiando tonalidades...

“Según el favor”... claro, y “Veintiuno son los dolores”; y tú escuchas de repente ¡Uf! “Arriba quemando el sol” que tiene una sola tonalidad.
Y va cambiando métricas también.

Métricas... y este desafío que tiene la Violeta de construir sus canciones en décimas que es una estructura... La Décima Espinela es bastante compleja digamos.
Según Gastón Soublette, Nicanor dice que es la forma más perfecta de hacer poesía.

Bueno, claro... imaginate.
¿Este lado político de la Violeta a ustedes les pesó a la hora de acercarse a su repertorio?

Nos pesó, claro. Nos pesó en la medida en que nosotros veíamos... y te hablo de... Yo escuché a la Violeta Parra por primera vez el año ’64. Compraron en mi casa un disco de ella que se llamaba “Toda Violeta Parra”, un disco de la EMI que era muy bonito, era como un volantín. Tenía cuatro cuadrados, era en blanco y negro, y ahí escuché yo por primera vez “la Chillaneja”, unas tonadas muy lindas y me di cuenta, me impactó muchísimo, yo era un niño de trece años pero me impactó mucho su canto, me sobrecogió, y me encantaba como tocaba la guitarra ella. Tocaba muy bien, tocaba una guitarra flamenca muy bonita. Entonces yo me di cuenta que, claro, junto con esta manera de cantar muy seductora, y de una gran poesía y una gran música, había un personaje que tenía una militancia política, que optaba en esa década en que era muy importante optar. Y donde la vanguardia de la gente que en todos los aspectos del arte era gente comprometida y de izquierda. Y eso entonces, uno decía, claro: “yo voy a marchar con ella”.
Era un líder natural.

Claro, era un liderazgo... musical. Ella era una persona bastante arisca, digamos, seguramente... yo no la conocí personalmente. Recuerdo haberla saludado una vez pero no la conocí ni tampoco creo que me haya conocido. Menos al Inti-Illimani, porque nosotros nos formamos a los meses que ella murió. Pero ella era fascinante, su arte era fascinante. Que es lo más importante finalmente, independiente que se diga que ella era una persona hosca, en fin, mal genio... muy gitana.
Era terrible parece.

Terrible, bueno. Era como dice Nicanor: “un corderillo con piel de lobo”.
¿Esto de la guitarra española, flamenca?

Ella tocaba una guitarra flamenca. En su época, con su hermana cantaban sevillanas. Eso es bonito, la Isabel te puede contar mucho de eso porque ellas bailaban sevillanas.
¿Y cómo se le nota eso en la guitarra?

Porque tiene una técnica muy depurada, un toque, un touch como se dice ahora, muy lindo. Sobre todo en ese disco que se llama “Toda Violeta Parra”. Seguramente está desperdigado en varios discos. Donde está “La Chillaneja”, está “El hijo guerrillero”... (cantando) “quisiera tener un hijo, brillante como un clavel, ligero como los vientos, para llamarle Manuel. Quiero un hijo guerrillero que la sepa defender”... esa es la letra.
Manuel es Manuel Rodríguez.

Manuel Rodríguez claro. Canciones de los años ’60. Bueno, en todas sus canciones y ahí, particularmente en ese disco, toca con esta guitarra. Tiene una guitarra flamenca que yo recuerdo haberla tocado en casa del Ángel por ahí en el año ’68 o ’69. No sé que destino tuvo esa guitarra.
El guitarrón de la Violeta está todavía en la casa de Nicanor... pero está desmembrado...

Sí. Eso me contaba el Ángel, que estaba el guitarrón.
Ahora, yo creo que ella, la Violeta, es como Neruda, no sé, es como Nicanor, como Jorge Tellier. Personajes únicos de la cultura chilena. Entonces, lo que ellos nos han dicho perdurará y en el caso de la música de la Violeta seguramente va a perdurar por siglos y no me extraña en absoluto. O sea, si tú me preguntas ¿por qué hoy día los artistas, los jóvenes, hip hoperos, tocan y escuchan a la Violeta con devoción? Bueno, por que ellos ven en la Violeta una artista de trascendencia y, tal vez, de las pocas que nos habla desde el alma de Chile. Pero es un alma compleja. No es el alma, esta alma un poco light a la que estábamos acostumbrados. Entonces eso habla del valor de la Violeta y, de alguna manera, habla de como la Nueva Canción Chilena ha constituido un fenómeno bastante revolucionario en la música.
Entonces, hoy día talvez los artistas que éramos de la Nueva Canción Chilena, y con mucho honor, fuimos y dijimos lo que tuvimos que decir, hoy día la potencia de ese rol lo tienen otras expresiones artísticas. La tiene el rock, la tiene el hip hop: yo escucho a Makiza y digo: “estos cabros son puntúos, son...” O sea yo veo un poco ahí el fenómeno de la Violeta, veo gente con mucha libertad expresiva. Con genialidades también. Pero hablando un lenguaje que es el lenguaje de la música popular contemporánea.
Me estaba acordando de una versión de Anita Tijoux de “Santiago penando estás”. Y además hay una versión de “Miren como sonríen” en versión punk, y calza perfecto.

Una vez la Juanita Parra dijo que la Violeta es la más rockera de todos, por lo adelantada, y Los Bunkers la comparan con John Lennon.
Bueno, yo creo que la Violeta es incomparable. Te lo digo con todo el respeto que uno le tiene a John Lennon.
Mi pregunta va dirigida hacia otro lado. ¿Por qué estas nuevas generaciones tienen esta visión de ella?

Porque eso habla de la juventud de la obra de la Violeta. Ósea, a mi no extraña: yo hasta el día de hoy, que llevo cuarenta y cinco años escuchando a la Violeta, la escucho y descubro cosas de ellas y que no voy a terminar de conocerla. Escucho cosas que dice, como las dice musicalmente, es decir: me sorprende su obra.
Claro, tú tomas canciones de ella. Por ejemplo (cantando): “Paseaba el pueblo sus banderas tristes... lararara lara larara (subiendo de tono) lararara lara la larara..” O sea, todas incursiones que hacía en un canto narrativo musical muy vanguardista.
Muy disonante.

Disonante pero muy de vanguardia. Pero eso pasa, de repente es un poco Picasso ella, de repente se transforma en una artista que rompe el esquema y que dice cosas comprensibles. Eso es lo notable, porque podría también hablar en un lenguaje poético de imágenes abstractas. ¡No! Ella dice “al pan pan vino vino”, y lo dice utilizando mucha libertad, aspectos como geniales de su invención musical. Entonces no me extraña que alguien... Yo creo que a la Violeta Parra, un poco como a Neruda, como a Tellier, hay que estar leyéndolo siempre porque son un baúl de sorpresas y de un arte superior.
Por eso te digo: John Lennon, claro; pero aquí yo creo que estamos un poco en presencia de Van Gohg, estamos en presencia de artistas que han logrado relatar en su música y en sus canciones aspectos muy misteriosos de la vida humana y que como tal nos subyugan y siempre nos van a estar removiendo porque es una poesía trascendental. No se agota el día que tú la escuchas: tú la escuchaste y en realidad el sobrecogimiento tiene que ver con este estado maravilloso de ensanchamiento del alma en que uno queda, respecto de la condición humana, respecto de todo lo que cuenta en sus canciones.
“Paseaba el pueblo sus banderas rojas...” No es solo lánguida la letra si no la manera en que la canta y la música que le pone...

(Cantando) Lala lala lala lala... Claro, son cosas sorprendentes de ella, artísticamente maravillosas digamos. Y es muy a contra corriente de la frivolidad reinante hoy día, digamos. Por lo mismo los artistas jóvenes que son tremendamente generosos en ese sentido, y astutos claro, ven en ella un portento como lo vimos nosotros hace cuarenta años atrás, de la misma manera digamos.
Hay un disco de las anticuecas de la Violeta tocadas por su nieto, Ángel.

Si, lo tocó con mi guitarra.
¿Y usted hizo también las transcripciones? me parece.

No. Las transcripciones no, no son quien las hizo... creo que Rodolfo Norambuena, un profesor acá de esta escuela.
Bueno, esas obras de la Violeta ya son fuera de serie.

Claro porque, como “El Gavilán”, entra en un terreno de un lenguaje de un instrumento que es complicado como la guitarra, y como la guitarra clásica digamos, ella se sintió con esta libertad tan admirable de expresarse en campos que iban más allá de la tradición de la raíz folclórica. De repente es medio Bella Bartok. Esas anticuecas son motivos pequeños que ella los pasea y los estructura de una manera completamente nueva. Ya no es la forma canción: A-B-A; si no que son estructuras de más largo respiro.
Es muy bonito cuando en una décima por ahí se lamenta de no conocer la música, la escritura musical. Que en realidad es como una excusa tan tierna de parte de ella, es como un lamento tan tierno porque en realidad lo que ella hizo sin conocer las notas es cien mil veces más importante que lo que han hecho muchos de los que conocen las notas al revés y al derecho.
El arte, en lo esencial, en su parte más medular es absolutamente instintivo. A uno en el conservatorio no le enseñan a componer, no le enseñan a hacer cosas bonitas ni trascendentales. Uno aprende algunas técnicas. Pero si no vas al conservatorio no por eso vas a deja de ser músico. Y el caso, lo que la Violeta nos dice es que para hacer música trascendental, si tu quieres traspolar todo, no hay que pasar por el conservatorio.

lunes, abril 30, 2007

EXPLICO ALGUNAS COSAS

ESTE TÍTULO, TOMADO DEL FAMOSO LIBRO DE NERUDA "CON ESPAÑA EN EL CORAZÓN", SIRVE DE PIE PARA ENTREGAR UNA RESEÑA SOBRE ESTA SERIE DE ENTREVISTAS QUE HE IDO PUBLICANDO. TODAS, COMO ES EVIDENTE, TIENEN COMO DENOMINADOR COMÚN LA FIGURA DE VIOLETA PARRA. AL PUBLICAR ESTE MATERIAL MI INTENCIÓN FUE COMPARTIRLO CON QUIEN PUDIERA INTERESARLE.
COMO PERIODISTA ENTREGUÉ MI REPORTAJE DE TÍTULO EN ENERO DEL PRESENTE AÑO, ESTE LLEVABA EL NOMBRE DE "INFLUENCIA DE VIOLETA PARRA EN LA MÚSICA CHILENA ACTUAL".
ESTAS ENTREVISTAS PERTENECEN A ESE PROYECTO Y NO TIENEN NINGÚN TIPO DE EDICIÓN: VIENEN DIRECTO DESDE LA GRABADORA. POR OTRO LADO, FUERON EFECTUADAS ENTRE AGOSTO Y NOVIEMBRE DEL AÑO PASADO. ESTO QUE DETALLO PUEDE CONSIDERARSE UNA FALTA PERO PARA MI ES UN ALICIENTE A ESTE MATERIAL QUE, POR LO DEMÁS, NO TIENE MAYOR INTERÉS QUE EL QUE PUEDA GENERAR EL CONJUNTO DE ENTREVISTAS EN TOTAL MÁS QUE ALGUNA DE MANERA INDIVIDUAL.
SI ALGUNO CONSIDERA QUE HAY ERRORES DE PROCEDIMIENTO, IMPRECISIONES O SIMPLEMENTE LE PARECE QUE LO EXPUESTO AQUÍ CARECE DE VALOR ES PORQUE SON SIMPLEMENTE CONVERSACIONES CON DISTINTAS FIGURAS DEL QUEHACER MUSICAL Y CULTURAL. DE ESTA MANERA, Y POR LO MISMO, ME PARECE QUE EL VALOR DE ESTE MATERIAL NO ESTÁ MÁS ALLÁ DE ESO Y ESTÁ JUSTAMENTE EN ESO. EL LECTOR ATENTO Y CON ALGÚN GRADO DE AGUDEZA SABRÁ IR RECOGIENDO EL ORO ENTRE LA ARENA.
SOY RESPONSABLE DE TODO LO QUE SE DICE PORQUE SOY YO QUIEN LO ESTÁ PUBLICANDO. AL MISMO TIEMPO ADMITO LAS CONTRADICCIONES E IMPRESICIONES PORQUE SON PARTE DE UN TODO QUE FUE MI TRABAJO DE REPORTAJE CON EL CUAL (Y NO ESTÁ DE MÁS DECIRLO) ME RECIBÍ CON NOTA SIETE.
VIOLETA PARRA ESTÁ EN EL ESPÍRITU DE SU PUEBLO. SU PAÍS, SE DE CUENTA O NO, LA LLEVA CLAVADA EN SU CORAZÓN. ENTONCES, Y PARA RESUMIR, LA INTENCIÓN ÚLTIMA DE PUBLICAR ESTA SERIE DE ENTREVISTAS ES JUSTAMENTE DAR CUENTA DEL TRABAJO EFECTUADO Y, POR SOBRE TODO, COMPARTIRLO.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES HAN LEÍDO ESTAS PÁGINAS. ESPERO SIRVAN DE ALGO PARA DESARROLLARNOS COMO PAÍS Y SERES HUMANOS.
MATÍAS CORREA

jueves, abril 26, 2007

EDUARDO PARRA: "VIOLETA PARRA INVENTA EL PAÍS".

MATÍAS CORREA
2 / 10 / 2006 1 PM
Lo que hacen Los Jaivas en el disco “Obras de Violeta Parra” es sacarla de esa lectura más política y darle una nueva dimensión a la creación de Violeta, una lectura más universal.

Bueno uno de los aspectos, por ejemplo, de “Obras de Violeta Parra” es que nosotros habíamos hecho no hacía mucho “Alturas de Machu Pichu” donde ya pudimos depositar parte de nuestro conocimiento, de nuestro aprendizaje o, más bien dicho, de nuestros descubrimientos musicales en cuanto a la rítmica, en cuanto a los fraseos, porque eso es lo que hacen Los Jaivas. Es decir: recuperar, transportar los ritmos del folclore, los aires del folclore y la imaginación también subyacente en el continente llevarlo a los instrumentos que usábamos nosotros, que se les puede llamar instrumentos europeos. Entonces esa fue nuestra primera idea, esa fue nuestra idea básica que la empezamos a desarrollar. Después fuimos descubriendo la parte tímbrica que no la habíamos tocado, y eso hace la diferencia musical entre “Machu Pichu” y “Violeta Parra”.
Por ejemplo yo me he dado cuenta que venden a Los Jaivas en todo Internet, hay miles de Internet que venden a Los Jaivas. Entonces yo lo empiezo a recorrer y está considerado, fíjate que no “Alturas de Machu Pichu” sino que, “Obras de Violeta Parra” como cinco estrellas de la música progresiva. O sea: según los estudiosos del rock “Obras de Violeta Parra” es un ejemplo de música progresiva. No así “Machu Pichu”, porque “Machu Pichu” tiene cuatro estrellas. Y yo le encontré razón a esa opinión, a esa ubicación por la misma razón... las razones que te estoy dando ahora: que nosotros en “Machu Pichu” nos dejamos llevar principalmente por el espíritu Nerudiano, por lo que nosotros nos podíamos imaginar del altiplano y de Machu Pichu, que ya imaginaciones habíamos ido teniendo al correr del tiempo y de los temas. Pero lo que pasó, finalmente, es que en “Obras de Violeta Parra” nosotros depositamos todo el conocimiento que teníamos en esos momentos y las ideas que se nos habían quedado probablemente en el tintero en “Machu Pichu”.
O sea, mira lo que te estoy diciendo al final de cuentas: que “Obras de Violeta Parra” está bastante más desarrollado musicalmente que las propias “Alturas de Machu Pichu” en cuanto a riqueza musical se refiere. Por ejemplo en “Obras de Violeta Parra” nosotros nos dedicamos mucho al encuentro de los timbres. Los timbres es, por ejemplo, nosotros inventamos la... Bueno, eso fue ya en “Machu Pichu”; pero los timbre es cuando tú pones, por decirte una tontería o le que sea: una tuba con un violín y un clarinete pero que hacen la misma melodía; entonces eso evidentemente no va a sonar igual que cuando está el violín sólo o la trompeta sola sino que... Eso es un timbre. Tú, a través de juntar un montón de instrumentos... una escuela clave de eso es...
Voy a retomar de otra manera: Nosotros, primero que nada llegó un momento en que nosotros nos sentimos discípulos de Violeta Parra y ese momento fue bien temprano, no nos costó mucho, simplemente... ¿“Gracias a la vida” se llama ese disco? No me acuerdo; no, no se llama “Gracias a la vida”.
“Las últimas composiciones”.

Claro, ese sale junto con... yo, no sé si estoy equivocado pero en ese tiempo “Michelle” probablemente de Los Beatles. Es probable que sean contemporáneos.
Y nosotros todavía en ese tiempo... todavía andábamos de uniforme; ósea que todavía éramos músicos interpretes, de fiesta, covers; no hacíamos creación. Pero eso que no hacíamos creación no significa que nosotros no teníamos nada que ver con la creación ni con el arte, sino que era simplemente que no la hacíamos y todavía quedaba algo de que el grupo Los Jaivas era simplemente... era un hobby para nosotros; era un hobby que habíamos desarrollado. Pero, sin embargo, cuando ya nos damos cuenta de que ya se nos estaba pasando de hobby a serio inmediatamente nosotros tomamos como patrón nacional, así como de la música nacional, a Violeta Parra de todas manera. Discípulos de Violeta Parra nosotros nos sentíamos.
Tomaron como patrona a la Violeta.
Si, como hito nacional y como... Decir, es probable que nosotros teníamos ya en ese tiempo a Gabriela Mistral y a Pablo Neruda también y a Violeta Parra, eran como nuestros pilares, los pilares que teníamos nosotros como...
Tengo entendido que se demoró hartos años ese disco en salir.
Si, pero fíjate tu que eso era lo que te estaba empezando a contar, justamente me pegaste en los cachos; porque resulta que nosotros en... tiene que haber sido en el ’72, lo más probable, era cuando ya Víctor Jara hacía de Ministro de Cultura. Entonces en ese tiempo todo lo que le llaman la farándula musical y cultural evidentemente que de alguna u otra manera se reunía: en festivales; estaba muy de moda como hacer actos masivos en la Alameda que eran, en general, de un cierto corte político pero también eran muy populares y muy simples, a la vez. Ahí participaban todos los grupos de aquella época: Inti-Illimani, Quilapayún, el mismo Congreso o otros grupos que ya se han olvidado: los grupos rockeros: Los Trapos; también participaban: Los Blops por ejemplo y Víctor Jara.
Bueno, Víctor Jara entonces estaba de Ministro de Cultura y si no me equivoco fue en el ’72... lo más atrás tiene que ser el ’71, no puede ser antes. Nosotros decidimos rendirle un homenaje a Violeta Parra, ya que nosotros considerábamos que iba a ser como un puente entre esa generación y las generaciones que vendrían. Nosotros íbamos a ser ese puente, evidentemente, y la idea nos gusta a todos y, sin embargo, fíjate tu que nosotros aún teniendo al Gato como cantante. Que el Gato no era lo mismo que los años después, no tenía el mismo valor, digamos, para Chile; nosotros le proponemos a Víctor Jara hacer “Obras de Violeta Parra”; bueno, no se llamaba en ese tiempo “Obras de Violeta Parra”, se llamaba “interpretemos a Violeta Parra”, era la proposición. Que sé yo... elegimos temas y tu cantai: cantai con el Gato y toda la cuestión. Desgraciadamente o el destino quiso, por decirlo de otra manera, que eso no se llevara a cavo: Víctor andaba un día en Arica, otro día en Puerto Montt, pasaba por Santiago después iba a Valparaíso.
Según entiendo Víctor Jara los increpaba a ustedes por no estar en la izquierda.
Bueno, eso era un vicio de casi toda la izquierda en ese momento; porque nos veían a nosotros y casi nosotros adheríamos muchas veces por razones populares, por sentirnos parte de la patria y, como ahora, por hacerle caso al gobierno porque un gobierno tiene que haber en un país, y debe haberlo. Sin embargo nosotros no adheríamos con un partido político, no adheríamos con razones políticas de verdad. Nosotros nos manteníamos en el plano de la cultura si se puede hacer ese tipo de separaciones; es bien difícil cuando ya se empieza a hablar cultura, política, religión. Al final es todo lo mismo, al final todo está dentro de un mismo saco. Estamos todos metidos en el mismo baile.
Pero siempre como nos increpaban; incluso nos trataron bien mal en ese tiempo los medios de comunicación. Hubo varios... Hay un libro que es del Tito donde habla estas cosas, donde Tito descubre en su investigación, se llama “Frutos del País”, lo que había pasado con muchos grupos. Ósea descubre una etapa del rock chileno que no estaba comentada.
Pero volviendo a la Violeta: ¿Por qué ustedes deciden ser puente?
Porque fíjate tú que las razones son netamente culturales. Es decir, uno: ya nosotros nos sentíamos con ganas de intervenir pero no con prepotencia por supuesto. O sea de intervenir con arte; nosotros nos empezamos a sentir artistas. Comenzamos a sentirnos artistas y comenzamos a desarrollarnos nuestro lenguaje como cualquier artista que se precie tiene que tener un lenguaje, una expresión propia y personal. Entonces nosotros sin estar en contra de nada y considerábamos si que la invasión cultural que venía de parte anglosajona era muy fuerte y nuestros valores, si es que los había, no se reconocían, no se sentían, no se tomábamos en serio. Los valores chilenos.
O sea Chile era un país pa’ la cagada sí: el último país del mundo, qué vamos a andar hablando huevadas y qué vamos a andar haciendo cosas.
Y que absorbe todo...

Claro, es decir en el fondo era el pensamiento muy popular. Probablemente habían, los políticos especialmente y otros grupos o artistas que tenían una idea muy clara; pero nosotros veíamos que por muy claras que tuvieran las ideas no había un panorama exquisito, rico, en cuanto a la música. ¿Por qué en cuanto al arte? Pensábamos nosotros.
Yo también, tú sabes que a mí me ha gustado siempre la literatura, y o he expresado un poco más o menos esa misma filosofía, si se quiere, en la literatura. Pero la máxima expresión de nosotros iba a ser Los Jaivas. Entonces nosotros nos tomábamos en serio el terreno de la música que todavía estaba mucho más vilipendiado que la literatura, porque por último en la literatura ya Nicanor Parra había asomado la cabeza hacía rato; es decir Neruda: teníamos dos Premios Nobel y dos Premios Nobel pero de lujo: Habíamos empezado con Gabriela Mistral que tenía todo claro, después llegó Neruda que más claro tuvo las cosas todavía y bueno, por eso mismo, sentíamos muy cerca a Violeta Parra porque Violeta Parra se representaba como muy humildad así: que la guitarrita, que Chile y la cueca y que sé yo.
Entonces nosotros decidimos que íbamos a ser un acorde de paso para poder incrementar y hacer crecer nuestra propia cultura nacional. Que nosotros la contemplábamos, te repito, en ese momento y sinceramente no veíamos así un cuadro muy halagador. La crítica musical no existía y si la había seguramente, es que ya ni me acuerdo del nombre, un crítico en El Mercurio que hablaba de Mozart todavía y esa cuestión. Entonces como que nadie hablaba de nosotros. No de Los Jaivas sino que de nuestro país: era muy difícil; y que hablaran de Los Jaivas olvídate... No había una crítica desarrollada de música popular en Chile. Olvídate del rock. De nada a final de cuentas. Entonces nosotros sentíamos esto, sentíamos y lo comparábamos además con cosas que nosotros ni conocíamos. Porque podíamos pensar en Europa pero ninguno de nosotros había estado en Europa, habíamos tenido ciertas influencias y estudios de la poesía francesa, que sé yo, inglesa; y de Buenos Aires sabíamos, más que nada sospechábamos, como que había un movimiento, se notaba que había algo en Buenos Aires y no nos equivocamos después cuando nos fuimos; porque inmediatamente nosotros empezamos a ser tratados como a nosotros nos gustaría que hubese sucedido aquí en ese tiempo.
No ni bien ni mal, pero el tratamiento me refiero yo que existiese una crítica de verdad y que no dijeran: puta que son bueno estos huevones; una cuestión así porque... Que se hablara en términos reales, musicales y que se tuviera conciencia de algo ¿viste? Ya, por último: No me gustan porque aquí son todos rockanroleros y se acabó la cuestión. ¡Pero que dijeran algo! Aquí no se decía nada.
Entonces ese afán nosotros y yo me he sentido siempre un poco inventado al país. Creo que este país no había estado inventado, no se había tenido la imaginación; creo que los artistas varios hemos colaborado a inventar Chile, o a descubrirlo o a redescubrirlo; o que sé yo cómo se podrá decir. Pero en todo caso nosotros decidimos la tradición; o sea, tomamos a Violeta Parra como parte de la tradición nacional. A nosotros no nos sacaba nadie de la cabeza eso.
Por lo tanto, entonces, nosotros nos sentíamos discípulos seguidores de la tradición y debíamos continuarla, perpetuarla, y fue así entonces que decidimos proponerle esto a Víctor Jara pero nos falló; nos falló y eso y después falló todo el país: después quedó el despelote, no faltaba mucho así que tiene que haber sido en el año ’72, lo más probable; no faltaba mucho para que se pronunciaran los militares con su golpe y ahí entonces quedó la diáspora y se pudrió todo por un momento largo. Pero, entonces, ya ves tú como bien tú dijiste la idea no nos había dejado, o sea estaba: la retomamos en Francia.
¿En ese tiempo ya tocaban temas la Violeta?

No, fíjate tú: tanto alarde de hacer la obra y todo pero nosotros no tocábamos temas de Violeta Parra. Vinimos a tocar temas de Violeta Parra cuando decidimos hacer el taller. Nada más. Pero sin embargo yo creo que habían funcionado en nuestros cerebros ya la idea había germinado, había germinado y estábamos.. Porque cuando, me acuerdo que empezamos a trabajar la obra salía... era muy copiosa la imaginación. Era copiosa, o sea no nos costó mucho hacerlo.
Es un disco largo también.

Sí, un disco larguísimo. Evidentemente que nos demoramos... Lo que pasa es que “Machu Pichu” es como una cosa mágica. Se produce ahí el arte de magia porque nos demoramos tres meses; tres meses desde que decidimos hacerlo hasta que estamos en las ruinas grabando el video. O sea que en el fondo en hacerlo y grabarlo nos demoramos menos de tres meses.
¿La imaginería que ustedes tenían de la Violeta en ese momento, además de tocar sus temas: cómo la veían a ella?
A ella como ser humano nosotros no la vimos nunca, salvo los pelambres nacionales: que aquí, que esto, que lo otro: que los chiquillos, que el Pedro Messone y toda la cuestión.
Pedro Messone... hay cahuín ahí.
Sí, ¡Si pololearon!
Se mató por él dice el cahuín.

A bueno; ahí yo no sé si le habrán achuntado bien; ahí yo no sé. Pero era el rumor más grande que se corría en ese tiempo. Ahora, de que fueron pololos eso si está claro. Porque en el fondo todo Chile sabía que ellos andaban en giras por el sur juntos que sé yo... Claro, yo tampoco lo puedo asegurar así con pacto de sangre porque ahí entro en el pelambre nacional no más. Pero en todo caso la personalidad de Violeta Parra siempre... No fue una personalidad sencilla así... La imagen de las primeras fotos de Violeta Parra quizá, pero uno no se podía quedar en eso: cuando sale de china con una guitarrita. ¡No! Esa imagen posteriormente se borra ya porque ella tenía un rostro más duro, ¡era un poco así casi maldita! Es decir: daba susto estar con ella.
Hay unas grabaciones en que aparece como inca antiguo, como indio milenario.
Claro.
Bueno, una vez... la única vez que yo me la topo, así, en vivo y en directo fue en el Cap Ducal, en Viña del Mar, que en ese tiempo el Gitano Rodríguez tenía una peña. El Cap Ducal se había convertido en una peña folclórica y, por supuesto, una vez estuvo invitada Violeta Parra. Entonces claro, ya nosotros, varios de nosotros, asistimos a su concierto y ella estaba en el bar me acuerdo, en el intermedio. De una tocada de la peña entonces había bar y todo eso. Yo me acerque a ella y ya tiritando, y eso que yo no era tan chico, yo tenía que se yo 20, más de 20 seguramente. Se me ocurre decirle: “¡Yo también soy Parra!”; y ella me queda mirando ya pero con una cara terrible y me dice: “Tengo tantos parientes”. (risas) A mi se me derritió el baso. Ese fue todo el diálogo, hasta ahí llegó el diálogo y yo como con el baso me fui yendo por el bar medio como arrastrándome.
Pero sin embargo y evidentemente a nosotros no nos iba a interesar el pelambre nacional ni tampoco su personalidad como persona.
Lo digo por la cantidad de información que se corre de ella, que uno no sabe si es verdad y que la colocan en un lugar de privilegio en la imaginería popular.
Sí, claro. De todas maneras yo no recuerdo que Violeta haya estado en ningún escándalo que no me acuerdo yo, a lo mejor tú sabes, pero, si bueno: se mandó el único escándalo de su vida: se suicidó.
Pequeño escándalo.
Pequeño escándalo. Un pequeño y único escándalo. Pero yo no recuerdo a una Violeta... no se podría hablar de una Violeta escandalosa; sería injusto: sería muy injusto hablar... tratarla así.
¿Pero cuanto de este mito y de esta realidad existe?

Yo creo que de todas maneras... Es decir, si nosotros finalmente no desistimos de nuestras intenciones y logramos finalmente interpretar a Violeta Parra era porque para nosotros era una necesidad y consideramos así que para la patria era una necesidad. O sea, dejar claro que la generación nuestra, que los jóvenes en este caso, tenían muy claros los valores nacionales y, entonces, se trataba de un valor nacional que había que respetar, como te dije: que había que perpetuar y que había que tenerlo muy claro todo eso. De alguna u otra manera nosotros tenemos que haber contribuido en... Mira tú, como te decía, que ahora está como un disco de música progresiva, importante música progresiva.
Ese disco, por lo que aparece en la Biografía de Los Jaivas, dice que no dejaron nada al azar; es el primer disco completamente compuesto de manera íntegra.
Claro, que yo te decía... en el fondo lo que yo te decía que “Machu Pichu” es casi todo lo contrario. En realidad “Machu Pichu” es más mágico que ahí el azar jugaba un papel importante y lo jugó. Lo jugó porque “Machu Pichu” se da, y uso una vez más la palabra: mágicamente; se da en términos inexplicables. En cambio “Obras de Violeta Parra” no. “Obras de Violeta Parra” somos obreros de la música en ese caso; porque estamos súper concientes de lo que estamos haciendo. Al contrario de no querer equivocarnos, que también podía existir esa tara, es decir nosotros, como yo te dije también, depositar todos nuestros conocimientos musicales y, más que todos nuestros conocimientos musicales, todo un espíritu que tenía que haber ahí, que tenía que dejarse ver. O sea íbamos a ser más chilenos que nunca pero progresivo. Progresivos: o sea íbamos a avanzar, íbamos a entregar algo más para la patria. Porque nosotros sabíamos que nosotros éramos paisajistas, ya lo habíamos comprendido, habíamos presentado a la patria un paisaje tanto geográfico como histórico.
En el tema, por ejemplo, “Arauco tiene una pena” ahí hay relatos históricos. Es decir: hay un tema español, no cierto, con trutrucas. O sea: se mezcla todo; hay una mezcolanza de todo, no solamente de los instrumentos del folclore con los instrumentos europeos. No solamente las voces autóctonas del continente con las voces europeas, sino que también un pensamiento: una imaginación.
¿Qué pasó en ese momento que sacaron ese disco, que dijeron ahora sí?
Bueno, no pasó mucho con el disco.
¿Pero por qué lo decidieron hacer en ese momento?

¡Ah! Porque resulta que “Alturas de Machu Pichu” nos abrió el apetito: por fin habíamos hecho algo que estaba a la altura de que nosotros pensábamos hacer nuestra música. Neruda nos había dado la mano por una parte, pero nosotros también le habíamos dado la mano a Neruda haciendo cantar a todo Chile “Sube a nacer con migo hermano”; cosa de como me dijiste tú algo de que mucho se puede conocer a un personaje pero de repente nadie conoce nada. Neruda era un mito también porque a duras penas todos decían, por bromear en la calle: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”; y de ahí olvídate: el 90% de la gente no pasaba más allá.
¿Lo de la Violeta tiene que haber sido similar en ese momento?

Bueno, lo que nos interesaba a nosotros era que nosotros veíamos la riqueza en Violeta Parra, nos imaginábamos también. Ella había tomado tópicos importantes de lo que se podía llamar la cultura nacional. Por ejemplo “El guillatún” que representaba un ritual mapuche y otros temas; que representaban mucho para Chile. Entonces con nuestro acervo, que habíamos ya ido recopilando nosotros, quisimos entonces... Es por eso que es progresivo, se le llama progresivo a ese disco, porque resulta que la canción sirve como pretexto para hacer muchas otras cosas, para desarrollar muchas otras cosas. No solamente un teclado ni toda la música sino que también ideas musicales, ideas culturales.
Retomo el caso de “Arauco tiene una pena” y todos los temas. En todos los temas nosotros ponemos de nuestra cosecha y mucho de nuestra cosecha, pero evidentemente es ahí donde encontramos la riqueza porque Violeta había paseado por todo Chile y había tenido el interés de interpretar a Chile en sus creaciones o sus canciones; entonces desde ese punto de vista nosotros íbamos a hacer lo mismo: íbamos a tomar, por ejemplo, “Mañana me voy pa’ l norte” entonces ya sabíamos que instrumentos teníamos que tomar, lo que decía la letra nos iba guiando.
¿Los temas los eligieron por lo que significaba para el país cada tema?
Los elegimos un poco a nuestro gusto, principalmente a nuestro gusto. O sea, por ejemplo “El gavilán”... “El gavilán” nosotros no lo conocíamos y mucha gente no conocía porque lo hizo Violeta en Europa y quedó en una grabación, en una cinta en la casa, lo tenía el Ángel y la Isabel. Ahí estaba. Nosotros lo conocimos recién llegando a Europa, ni siquiera a París. Nos dijeron: “¿Oye, ustedes han escuchado 'El gavilán'?” “No. ¿Qué es esa cuestión?” Y lo escuchamos. La primera audición en Villa Ritz.
¡Nos quedamos espantados! ¡Nos encantó! Y desde ese mismo momento quedamos con la bala pasada y dijimos: “¡No! Esta cuestión la tenemos que interpretar: ¡Esta cuestión es jaiviana! ¡Totalmente jaiva!” Así que cuando llegamos a hacer el arreglo no nos costó mucho, estábamos cargados de energía y de ideas musicales. Nosotros “El gavilán” es el único tema que está casi compás por compás.
Por ahí creo que le agregamos re poco, muy poco.
Es impresionante: porque lo que hace la Violeta con su guitarra y su voz...

Lo hacemos todos nosotros.
Y es muy similar: en las texturas...
De eso se trataba. Se trataba de eso pero que nosotros sabíamos cuando dos teclados, más la guitarra y la batería hacen: tananán. Iba a salir mucho más pesado y más conflictivo; mucho más incisivo, fuerte. Que es lo que pasó al final de cuentas con ese tema.
Gastón Soublette me dijo que: “Los Jaivas, además de otras cosas, tienen la profunda gracia de haber recuperado esa canción”, desde las profundidades, de las penumbras de un cajón.

Bueno, sí.
Él dice que fue un excelente trabajo de recuperación.

Bueno, al final “El gavilán” de Los Jaivas es prácticamente una trascripción. Prácticamente. Yo te digo que... Bueno, esa fue la idea y nosotros no queríamos tocar la partitura, digamos. Si lo hicimos, yo no me acuerdo ni por qué ni cuándo ni dónde porque yo sé que nosotros le agregamos, por alguna razón musical por supuesto; le tuvimos que agregar por ahí... Pero no te creas que son muchos. En proporción no es ni el uno por ciento de lo que se le agregó. O sea son unos miserables compases. O sea, se puede decir con muy justa razón que es una trascripción, para no hacerse tanto problema.
Para él lo más valioso de ese justo es eso.

Fíjate tú. Bueno, para muchas personas también: los impresionó mucho, impresionó mucho “El gavilán” a mucha gente. Yo no sé por qué en realidad porque, es decir: si, a mí me gusta, me encanta escucharlo también; pero también me agrada mucho escuchar “Arauco tiene una pena” porque me encanta; es muy buena. Bueno, hay varios temas que no dejan de ser. En el fondo nosotros nos consideramos realizados en ese disco. Hicimos algo que quisimos en realidad.
En “Arriba quemando el sol” hay una influencia, a propósito, de Ravel: del “Bolero de Ravel”. Entonces vamos... ¡La caja se confunde con la caja de Ravel! ¡Si son prácticamente la misma! Es que no se da cuenta uno, pero si tú las comparas yo diría que son casi iguales, en la partitura estoy hablando. Y si no son iguales, Gabriel tenía la orden del director de que se parecieran en grado superlativo.
¿Y quién era el director?
No nadie... Bueno, en realidad te voy a confesar que “Arriba quemando el sol” la idea del “Bolero de Ravel” es mía en todo caso y el tema lo comienzo yo. Yo tengo una gran participación en ese tema, porque era yo el que tocaba el piano al principio. Pero después yo le paso el piano a Claudio por razones obvias y yo me pongo... Es que hay dos pianos ahí: hay el piano principal y uno que se meta acompañando; ahí yo estoy con un Fender. Pero después yo me comprometo con el Mugg en los solos; que son unos solos muy atonales.
Juanita me comentaba que de ese disco el que más le gusta es ese tema, le recuerda mucho cuando era niña.
Si... Lo que pasa es que los niños en ese tiempo andaban leseando en la casa y de repente: ¡Guuaaa! Y no era el niño o la niña: eran los niños y eran como once; entonces cuando entraban los enanos a la pieza de la música quedaba el despelote. Porque al principio, por supuesto, entraban en puntillas de pie pero después ya tenían los palillos en la mano, estaban metiendo la mano en el teclado.
La Fresa, por ejemplo, era la que se metía en mis teclados. Cada uno elegía los instrumentos del padre y porque además se peleaban: la Juanita estaba dispuesta a matar si alguien tomaba la batería. De repente, por ahí, se la prestaban, se cambiaban: pero era muy raro.
Volviendo al disco: Hace un rato me decías que considerabas que ese era el disco cumbre Los Jaivas.
Bueno, lo que yo más quise decir era que en realidad habíamos depositado muchos de los conocimientos que habíamos recuperado nosotros a esa fecha. Es decir, para nosotros el estudio comienza antes del “Volantín”. Antes del “Volantín” nosotros habíamos hecho la famosa “Country Joe MacDonalds” que le llamamos nosotros, que está en “La Vorágine”. Ahí en el despelote ese.
Es demasiado, es como ya no tiene parangón: no tiene nombre esa cuestión. Es la época más amplia del grupo donde, en plena, buscando de ahí van saliendo... ¡Es terapia esa cuestión! De ahí van saliendo, vamos descubriendo nosotros qué podemos hacer: ¡Que vamos a hacer en el futuro al final de cuentas! Hasta llegar a una canción formal como lo van a ser después.
Pero volviendo a lo que me decías del disco de la Violeta.
Es decir: pienso yo que es verdad que siempre uno tiene una obra cumbre. Eso es cierto y sinceramente, ya si tuviéramos que elegir, yo preferiría que fuera “Obras de Violeta Parra” antes de “Machu Pichu”.
¿Por qué? Yo personalmente disfruto mucho escuchando “Machu Pichu”.

Es que es más livianito también “Machu Pichu”. Es más breve también: es más breve, es más liviano en general. “Antigua América” en “Machu Pichu” es inolvidable, es un tema... Ahí en “Antigua América” es uno de los temas donde se deposita mucho nuestro conocimiento musical de la época. Bueno, de hecho el nombre no había dado el plato servido Neruda con la “Antigua América”; nosotros estábamos en nuestra salsa. Más encima en el estudio había un clavecín ¡Imagínate! No lo pedimos nosotros, lo encontramos en el estudio y dijimos: “Lo está diciendo: Tiene que ser con clavecín esta cuestión”. Porque al principio... originariamente era con piano porque nosotros no usábamos clavecín en la casa. Por lo tanto toda esa parte es con piano... Pero el clavecín, es decir...
¿Y por qué te parece que “Violeta” es más cumbre?
¿Que “Obras de Violeta Parra” es más cumbre que “Machu Pichu”? Porque... Bueno, mira es decir incluso en “Violeta Parra” estábamos más coartados, por usar una palabra, puesto que teníamos la música y la letra. Por lo menos en Neruda teníamos la letra y la música corría por cuenta propia pero aquí estábamos jodidos porque teníamos la música y la letra.
Pero yo insisto en que los conocimientos que nosotros habíamos adquirido hasta ese momento no los habíamos depositado con tantas ganas y con tanta amplitud en ninguna otra obra que no sea en esa. Y ahí yo creo que quedamos vacíos. Bueno, vacíos entre comillas ¿no? O sea que no dejamos nada en el saco. Si después íbamos a hacer algo íbamos a tener que referirnos a esa obra. Aún así después se hicieron cosas que... Siempre hay un futuro promisorio. Es decir, cuando empezamos ya... Porque hay que contar que “Violeta Parra” está hecho todavía en el tiempo análogo; todavía no era la era digital, no comenzaba.
Entonces cuando comienza la era digital comienza la era de los teclados; coincide un poco con la new wave. Un poco, que la new wave es la época de la erupción de los teclados. Los grupos new wave se destacan por se casi puro teclado; mucho teclado junto con la guitarra. Y la guitarra eléctrica con distorsionador tiende a desaparecer por razones obvias puesto que había hecho de las suyas durante como doce, catorce años; ya le habían hecho cualquier cosa. Entonces: claro: le correspondía el turno a los teclados. La guitarra no iba a desaparecer.
Es decir, nosotros después descubrimos ciertas cosas con los teclados modernos por que, al final de cuentas, a nosotros, a mí particularmente y a todos en todo caso, nos gustaba descubrir la atmósfera del tema. Entonces mi participación en el grupo, al final de cuentas, es mucho de eso. O sea que: el tema está, está todo el tema pero si yo hago esto y esto otro entonces como que el tema queda envuelto en una burbuja, en una atmósfera que le corresponde al tema pero que si tu se la sacas; es decir como que el tema queda más esquelético. Mi misión en el grupo ha sido siempre como de darle la atmósfera que le corresponde: descubrir la atmósfera que le corresponde al tema.
Es así como el trabajo en “Violeta Parra” lo hicimos de esa manera; o sea buscando lo que más se le ajustara.
Pero en la música de Los Jaivas hay muchas posibilidades, hay muchos caminos, muchos senderos.
¿Y la participación de Isabel en el disco? Tengo entendido que ella quiso participar y propuso “Un río de sangre”.
Lo que pasa en realidad es que nosotros los invitamos.
Bueno, empieza una relación más directa con ellos. No era que no nos conocíamos, nosotros ya nos conocíamos desde Chile; nos habíamos conocido acá en los tiempos de la Peña de los Parra. Allá ya éramos amigos y, en el fondo, somos hasta parientes. Hay unos Parra, como Ángel Parra, que les importa un bledo esa cuestión. A la Isabel le parece que es bueno y a mí también. Porque es verdad, si es una cuestión evidente; es decir: somos parientes. Claro, no seremos primos hermanos ni tío abuelo ni nada pero al final de cuentas todos nos topamos: en el árbol genealógico... es decir: está claro.
Ahora, ahí también hay algo que estaba en germen en nosotros porque, claro: nosotros no nos íbamos a jugar el todo por el todo por el apellido. Por ser Parra. Pero sin embargo hay algo de eso. Ósea, lo que hay de eso es la historia de nuestro país; porque hay una coincidencia muy grande que justamente el apellido ha estado metido en compromisos culturales muy enormes en este país: el caso de Nicanor Parra, de la Violeta; ahora nos tocó el turno a nosotros también.
Ella propuso el tema...
Si, ella propuso el tema porque nosotros ese tema creo que, incluso, no lo conocíamos. Y si lo conocíamos no estaba incluido. Ella propuso el tema y nosotros estuvimos de acuerdo. Es un tema... Seguramente, es probable que sea el tema más político de todo el disco pero sin embargo es un tema bonito fíjate. No es un tema magramente político, ni político por político, sino que eso es lo que tiene Violeta Parra que, en realidad Violeta Parra nunca fue magra en la cuestión de la canción. Yo creo que sobre todas las cosas ella fue folclorista y creadora. La cuestión política queda como secundaria; más secundaria y terciaria queda en el caso de Los Jaivas. Nosotros nos interesamos menos todavía porque, al final de cuentas Violeta no... Yo nunca la vi como suscrita así... activista política. ¡No! Nunca la vi así yo.
Yo siempre pensé que ella era una artista nacional, un hito artístico nacional, un hito cultural de nuestro país. Siempre pensé eso; no pensé en otra cosa, no me influenció por otras razones.
Guardando la pureza, Los Jaivas han sido o tratado de ser muy puristas en ese sentido de la razón, la razón por la cual nosotros hacemos la música; la razón cultural... la razón artística por sobre todas las cosas. Por mucho que de pronto se pretenda mezclar... Hay ámbitos y ámbitos de todas manera: no se puede confundir la política con el arte. De repente el arte se puede parecer mucho más a la religión, pero no a la política.
Ahora, aunque no está en mis manos la capacidad de extender esta discusión, me parece que si la política y el arte van muy ligados; pero no a la política partidista.
Si, porque claro ahí hay que empezar con las definiciones.
Y desmenuzar...
Desmenuzar y estudiar por sobre todas las cosas. Pero digamos: desde el momento en que el arte es un quehacer humano. Ahora, el tener una convicción de la manera de vivir, de como vivir y de que forma, vamos a repartir las riquezas que nos corresponden. Ese también es otro arte; es decir, es otra manera de hacer.
Es verdad que uno no tiene que confundir las cosas, sin embargo están mezcladas muchas veces pero yo pienso que hay ciertos límites que condicionan porque... decir. Nosotros no hemos llegado a ninguna conclusión como artistas, jaivas así, no hemos llegado a ninguna conclusión porque no se ha cerrado el proceso. Es decir: ¿Qué es patria? ¿Qué es la cultura? ¿Hacia dónde estamos comprometidos? ¿De adonde venimos? Por eso que yo hablo de inventar un país porque resulta que nosotros no veíamos que... no nos sentíamos en una constitución. Nos sentíamos simplemente en un desorden, en una anarquía total.
En ese sentido, Violeta Parra de alguna manera inventa el país.
Si claro, eso es lo que yo...
¿Descubre o inventa?
Bueno, para mí en todo caso las dos razones van muy juntas: uno siente la necesidad de inventarlo y de descubrirlo. Uno anda tratando de saber de que se trata, de descubrir. Al final de cuentas si no lo descubrimos lo inventamos.
¿Pero Violeta Parra descubre este país, inventa este país?

En parte sí, en gran parte sí. Es decir propone lo que se podría llamar la chilenidad. La chilenidad está en muchas partes; está también en los huasos que andan con espuelas pa’l 18 y la cueca. Pero sin embargo nosotros nos dimos cuenta que tenía que haber algo más; es decir que no era suficiente, que faltaba sabe mucho más. Por eso que nosotros nos jugamos por el continente. Porque vimos que había habido y había civilizaciones y habían étnias que estaban conviviendo con... que estábamos conviviendo. Pero que sin embargo nadie sabía nada de eso y sin embargo eran reprimidas esas étnias de una manera feroz muchas veces. Entonces, es decir, ya viste que por una manera de actuar es la manera política y la manera es la manera como de ingerencia no más. O sea de, bueno, los gobiernos todavía tienen problemas con ese asunto y no lo han podido solucionar.
En cambio yo creo que de una u otra manera nosotros hemos solucionado a nuestra manera ese punto. O sea de que se puedan integrar a nuestra sociedad, que nosotros también nos integremos y comprendamos más sus culturas; esas culturas: su manera de pensar. De un pensamiento perdido: o sea a la búsqueda de un pensamiento perdido. Claro: en busca del pensamiento perdido. Es ha sido en el fondo nuestra misión última. O sea, buscar ese pensamiento subyacente que debe existir en América; un pensamiento que quedó subyugado y oculto después de la conquista y que de repente tiende a aflorar por aquí y por acá hasta el día de hoy; y que hasta el día de hoy de ha seguido reprimiendo y que hasta el día de hoy de ha seguido ignorante con respecto de eso, no se ha querido aprender. Entonces nosotros, por eso mismo, consideramos que cada tenía que colaborar con un granito de arena, de hacer el mínimo que podría hacerse al respecto de eso. Nos consideramos inmediatamente discípulos de Violeta Parra y consideramos que nosotros deberíamos ser un puente para las nuevas generaciones.
Y lo que me decías el otro día por teléfono: que le pusieron “Obras de Violeta Parra” porque consideraban que ustedes eran obras de Violeta Parra.

Claro. Es porque en realidad uno siempre tiene que tener un sustento y una idea antes de... Generación espontánea nosotros pensábamos... Buscamos por todos lo medios y a través de todas las artimañas posibles poder contactarnos con un mundo subyacente, con un pensamiento subyacente, con algo que no estaba a las claras aquí; no estaba a la superficie. Entonces al encontrar estos datos que, como te nombré, son Gabriela Mistral, Neruda y Violeta Parra fueron para nosotros los referentes máximos en nuestro camino a la chilenidad y hacia lo americano, hacia lo continental y por ende hacia lo universal.
Con el disco “Violeta Parra” tú dijiste que no había pasado mucho.
Creo yo que quedó... Bueno, desde su aparición no pasó mucho. En cambio, como te decía yo ahora, gente que no tenía nada que ver lo tienen ahí en el Internet como cinco estrellas en la música progresiva. No hay muchos discos con cinco estrellas en la música progresiva.
¿Por qué gente que no tiene nada que ver?
Yo encuentro que es fantástico... “Nada que ver”, a lo mejor se me escapó eso...
¿Porque son otra generación?

No sé porque te lo habré dicho. En todo caso yo encuentro que está bien que se diga eso... ¡Ah! ¡Nada que ver debo haber dicho yo porque resulta que es el colmo! ¡Si a Los Jaivas nos venden hasta en Chino en el Internet y nosotros de adonde! No tocamos un peso de eso nosotros. Nada, eso es pirata: son los piratas.
¿No sé si tiene una visión de lo que está pasando hoy en música en Chile lo últimos años?
Más o menos, depende. Tengo si... Lo que sí que yo tengo claro en un auge: una auge de la música, un auge musical como nunca se había visto en este país.
Porque hoy día, entre comillas, está de moda o se usa mucho decir que la Violeta Parra fue una tremenda música, incluso hay quienes dicen que somos todos hijos musicales de la Violeta Parra: ¿Eso será tan así? Sobre todo cuando hay tanta gente que hace música que tiene un sonido más bien anglo.
Bueno, digamos... Por lo menos bueno está decirlo porque en el caso de nosotros fuimos unos de los pocos que lo dijimos en nuestra generación. No estaba claro, aunque nosotros influenciamos bastante porque éramos seguramente no un caso único pero casi un caso único. Entonces es decir... Pero, está bien, ósea se logró el objetivo: Violeta Parra quedó como un icono de la cultura nacional, eso sí. Entonces así sea que las nuevas, los más jóvenes, lo repitan como loro no importa; no importa que sea así: mejor que sea así a que no sea.
Es contradictorio también desde un cierto punto de vista que... Pero actualmente también con Los Jaivas pasa un poco lo mismo. O sea como que en general son respetados por todos los géneros musicales y por muchos ámbitos del pueblo chileno, de la cultura nacional; son muy respetados así la gente haga todo lo contrario que hacen Los Jaivas, por ejemplo; justamente. Y creo que con la Violeta se tiene que dar ese caso.
¿Esa gravitación en lo musical se nota de parte de lo que es la Violeta?
En la Violeta si, dio música; pero principalmente dio canciones, letras y espíritu. Dio principalmente espíritu. Sus recopilaciones le enseñaron también al pueblo a que esa acción de recopilar. Ese respeto de buscar, ella ya buscó una tradición; trató de rebuscar, de escarbarla en el territorio nacional.
Entonces a nosotros nos interesó, me acuerdo yo, cuando se decía porque nosotros nunca le seguimos los pasos así como fanáticos y como fans; seguramente como fans y como fanáticos pero en otro nivel: más tranquilos, más de salón. Sin embargo todo el mundo se enteraba de lo que ella estaba cumpliendo, de las acciones que estaba haciendo. Yo no puedo ni imaginarme; ósea: me he imaginado muchas veces, la he visto por ahí en el sur en unas casas con unas señoras. Como pasó: con la señora tanto, que la guitarra traspuesta y todo esas cosas que nosotros incluso, bueno, las llegamos a saber pero tampoco las adquirimos como lenguaje musical de Los Jaivas. En cierta medida si pero no como lo hacía... Nosotros en realidad somos recopiladores pero un poco más de la imaginación: recopiladores de la imaginación.
¿Entonces el lenguaje musical de Los Jaivas no está muy influenciado por lo que hizo Violeta?

Está influenciado en cuanto debería existir un espíritu nacional y ese espíritu nacional era el que había que captarlo, el que había que ponerse las antenas: había que inventar todo un sistema, había que inventar la máquina para captar el espíritu nacional. O sea: Cómo lo íbamos a captar, cómo tenía que ser todo el sistema, hasta llegar hasta la antena final que era la que iba a captar. Nosotros hicimos el trabajo en profundo, o sea: nos psicoanalizarnos. Ese psicoanálisis de “La Vorágine” es terrible; es decir ahí todo pa’ afuera, así: ¡Papapaaa! Y aquí vamos a ver, después vemos: después vemos lo que hacemos: primero todo pa’ afuera.
¿Sabía que la canción “Gracias a la vida” fue elegida por un jurado como la canción más importante del Siglo XX en Chile?
Sí. ¿Pero no fue el Canal Nacional?
Lo del Canal Nacional fue ahora. El año 1999 se eligió la canción “Gracias a la vida”.
A, si: creo acordarme de eso.
Se volvió a repetir el caso del Canal Nacional. Le dieron el premio a la misma canción.
A mí me parece bien porque, digamos, tenía que estar Violeta Parra presente en todo este juego. No podía no estar. Ya ves tú que estaba presente, tú me dijiste recién que los jóvenes la tenían presente así hicieran una música que distara mucho, incluso, hasta de lo nacional. Bueno, debe estar presente en lo nacional: como ella es un hito, un icono en la música nacional entonces tiene que estar siempre presente. De hecho.
Los Jaivas en un momento decidieron hacerlo pero después ni antes volvieron a tomar las cosas de la Violeta.
No, porque como que nos dimos por recibidos, como por pagados. Y es verdad porque es una obra larguísima donde, ya te expliqué ya, que nosotros habíamos depositado prácticamente todo el conocimiento que teníamos nosotros adquiridos en ese momento como proposición musical. Que tampoco era nada nuevo, si lo único nuevo quizá era que nosotros usábamos timbre obviamente que no se habían escuchado nunca porque, que sé yo: un charango con una trutruca. Bueno, de hecho, por ejemplo: que la trutruca la tocáramos dentro de un piano de cola: eso era una novedad muy grande.
¿Lo usaban como caja de resonancia?
Claro, y era re divertido porque tu tocabas la trutruca y sonaba así como ya en las montañas. La amplitud, la altura y todo eso. Ese fue el primer descubrimiento que hicimos: la trutruca en el piano.
Bueno, hubo varias cosas como por ejemplo las cuartas y quintas paralelas que son los sonidos de las tarkas cuando suenan juntas. Todo eso era trabajo de trasposición del sonido autóctono a un piano, a todos los instrumentos europeos. En definitiva, es decir: esta cultura, si bien es cierto ahora está tan abierta, ahora hay una amplitud, ahora hay un mirar hacia todas partes, la juventud se universalizó así como hasta demasiado. Siempre en realidad yo le vi un poco eso a Chile, desde que nosotros pertenecíamos a esa juventud nacional siempre había un mirar hacia el exterior que a mi no me disgustó nunca, no me disgustó; pero tampoco... o sea nosotros preferimos optar por lo que hicimos nosotros.
¿Y esa canción “Gracias a la vida” qué tiene? ¿Por qué llega a ganar un concurso de televisión y un jurado que la elige como la canción más importante?
Bueno, la canción es profunda y es bonita canción: es una canción de Violeta Parra. De todas maneras eso.
Pero llega a ser un himno de abrazar a la vida por lo más simple que pueda existir.

Sí claro. Bueno claro es verdaderamente un himno a la existencia. La existencia no es lo mismo que la vida al final de cuentas. Hay una diferencia entre vida y existencia, porque existir es existir en este mundo pa’ nosotros, la vida abarca así el infinito al final de cuentas: la plenitud de las galaxias, de todo el universo al final de cuentas. La existencia no deja de serlo, por supuesto; pero como que yo encuentro la existencia un poco más doméstica que la vida.
Ese disco de la Violeta que ustedes hicieron no ha pasado a la historia como lo pasó “Alturas de Machu Pichu”, como pasó, claro, “Todos juntos”.
Si fíjate tú que ese disco... Sin embargo todos lo conocen y todos lo respetan mucho. O sea no es que haya quedado así como de lado, como diciendo: “Bueno, pucha que son buenos Los Jaivas pero ese disco no lo vamos a escuchar, lo vamos a dejar en el olvido”. No, felizmente no pasó eso. Probablemente no tuvo la promoción ni tuvo el impacto, nada que ver con “Machu Pichu”, pero ha calado profundo también, ha calado muy profundo. Nadie... en realidad tú tienes razón: nadie habla mucho de ese disco, y vuelvo a insistir sobre que si yo lo encontré en el Internet me desayuné, puesto que lo encontré con cinco estrellas como música progresiva. O sea al lado de todo lo que tu quieras llamar música progresiva, de todos los países del mundo.
Entonces es un gran avance para la música nacional. Sin embargo queda... Eso es curioso, como que queda oculto así en las paredes nacionales. Yo me he dado cuenta de eso, de que la gente no habla mucho; pero de pronto sale uno que otro que lo mencionan: lo tiene como un disco bien sagrado a final de cuentas del cual ni siquiera se habla.
“El guillatún” a mí me sorprende porque hay un momento llegando a la tercer o cuarta estrofa en que Claudio arremete con un piano que va subiendo y bajando y una tormenta atrás... tremendo.
Claro, en “El guillatún” también, aún así que en “Danzas” que es anterior, nosotros habíamos usado ya un coro de trutrucas, consideramos que “El guillatún” nos iba a permitir desarrollar ese coro mucho más todavía, que es como empieza: viste que empieza con un acorde abierto; y sigue: ese es un coro de trutrucas que... El coro de trutrucas ya pertenece absolutamente a Los Jaivas en cuanto a la música nacional. Probablemente se escucharon en los guillatunes auténticos en la Araucanía pero, digamos, nunca habían trascendido a un disco, a la música nacional, a ser escuchados en una radio o en un concierto.
Nosotros nos comprometemos con Violeta Parra porque creemos en el espíritu nacional; porque ella, ya lo repito: es un icono de la música nacional y nosotros contribuimos a ser un puente en las generaciones. Consideramos de absoluta utilidad y absolutamente necesario hacer ese puente; no podíamos dejar pasar esa oportunidad: estábamos fritos, había que hacerlo; nos correspondió también a nosotros.
Además que hicieron el puente entre lo que era Violeta Parra y el rock. Muchos me han dicho que Violeta Parra suena a rock: con su guitarra rabiosa, su rabia ella que sacaba afuera. Incluso el Tío Lalo me dijo el otro día que sí: que la Violeta... Me puso el ejemplo del “Santo Padre”: “Ese ritmo no estaba”, me dice; y me lo cantaba. “Ese ritmo lo trajo la Violeta”.
Bueno si, es verdad todo eso; ese no está en “Obras de Violeta Parra”. Bueno hay varios que no están, no podíamos interpretar todo y eso que lo que se interpretó ya no... En ese tiempo eran dos discos, en ese tiempo no existía lo de hoy.
Rock y Violeta, se ha dado la casualidad de que la gente habla mucho de eso, es un tema que cuando se empieza la discusión sale a flote.
Bueno, el rock y Violeta; es decir... ¿Dónde fue que hubo un artículo? Parece que no es una revista chilena. Hay una revista que no me puedo acordar en este momento de qué nacionalidad es donde dice que: “Los Jaivas: matrimonio ente Jimi Hendrix y Violeta Parra”. Es una manera de decir algo que no era absolutamente mentira, para nada; o sea nosotros fuimos considerados, hasta el día de hoy, como un grupo rock. Yo, simplemente, nunca he accedido cien por ciento a esa teoría pero qué se le va a hacer: eso existe. Si yo tuviera que decirlo o yo hubiese tenido que haberlo dicho... seguramente ninguno de nosotros habría dicho eso: menos el Gato, menos Claudio; ninguno de nosotros seguramente se le habría pasado por la mente hacer esa conjunción. Sin embargo para mucha gente es natural y es lógico y es así. Nosotros principalmente nos consideramos así como artistas nacionales, músicos, que hicimos una música la cual en teoría no tendría una definición muy neta. Tanto como folk rock o rock progresivo o qué sé yo.
Hay mucha gente que los considera artistas semi folclóricos o folclóricos.
Por ejemplo. Esa es la otra cara de la medalla. Porque nosotros tampoco somos un grupo de folclore. Tampoco lo somos así como tampoco somos un grupo de rock. No somos un grupo de rock. Entonces la definición de Los Jaivas perturba un poco el acercamiento con la Violeta Parra. Ahora que algunos grupos de rock, digamos, netos, consideren a Violeta Parra de una u otra manera y haya una influencia o tomen sus canciones, para mí es mucho mejor.
Ahora, yo no me atrevería a decir yo mismo así como que trajimos a la Violeta Parra al rock, no fue esa la razón nuestra. Nosotros fuimos... ya te lo he dicho como diez veces en esta entrevista: los que pretendimos hacer un puente entre esa generación, entre ese icono, es hito y las nuevas generaciones. Esa fue nuestra misión más clara.
Ahora, ¿Cómo lo íbamos a hacer? Bueno, de la manera en que lo hicimos. Bastaría analizar, hacer el análisis musical de qué significó todo esto. Hay algunas personas que han llegado a analizar la música de Los Jaivas pero en realidad no está muy claro.
El hincapié es bueno hacerlo siempre pero también va ser difícil así como sacarlo. Porque nosotros quedamos, por ejemplo, como en el rock argentino ¿no? Inscritos en el rock argentino; no en la música argentina digamos: en el rock argentino quedamos inscritos nosotros. Y bueno: y al final de cuentas aquí en Chile también por los que empezaron a trabajar posteriormente; yo te nombraba el caso de Tito Escárate pero. También en cierta medida somos incluidos como rock, como rock nacional. Aún así yo creo que los mismos que han logrado decir eso saben que la cuestión es más amplia pero alguna definición tiene que haber por aquí o por acá: yo soy más partícipe de que hubiesen otro tipo de definiciones. O sea: que se estudiara más.
Pienso yo que aún, o pese a todo lo que se ha hecho y a lo que se ha avanzado con en cuanto a crítica musical todavía queda mucho por hacer. Pienso yo que hubo un momento, que vuelvo a insistir sobre el caso del Tito, que en ese momento se comenzó a estudiar pero como que en este momento no se ha seguido estudiando: quedó como estancado eso; y que faltaría una nueva revisión. El ambiente está bien amplio en todo caso.

martes, marzo 27, 2007

LULO DE LA LEGUA YORK: "VIOLETA NOS ENSEÑÓ A IR CONTRA LA CORRIENTE"

Por Matías Correa
16 / 8 / 2006 16 horas
Estuve viendo en Internet, en la página de La Legua York, los discos del grupo y vi que tenían, por ejemplo, una versión “El pueblo unido”. ¿Han trabajado con temas de la Violeta?

Mira, hemos trabajado más bien música de la Violeta y algunas palabras sampleadas de Violeta que las hemos integrado en nuestra música hip hop. O sea, algunos guitarreos, le hemos puesto algunos bombo y caja, y algunos otros sonidos un poco más electrónicos. Algunos teclados o algunas guitarras eléctricas, algún bajo y eso ha sido en algún momento la pista sobre la que nosotros rapeamos. En algún tema también le pusimos una voz sampleada de la Violeta diciendo un par de palabras.
¿Podrías darme algún ejemplo?

A ver... En un tema que hicimos para la película más fuerte que el otro ocupamos... Hay una grabación en vivo de la Violeta donde ella hace una presentación de un tema... como “aquí estamos en la peña” por ejemplo, por decir algo así, y ese sampleo nosotros lo capturamos y pusimos el “aquí estamos” y ahí empieza el tema.
¿Y por qué lo hacen? ¿Por qué agarran a la Violeta, por qué la samplean?

Bueno, más que solamente hablar de la Violeta es más bien un referente bastante amplio el que nosotros tenemos como Legua York para hacer nuestro rap, nuestro hip hop. Nuestro hip hop principalmente nosotros lo enraizamos en lo que es el canto latinoamericano y en ese concepto entra todo lo que es la nueva canción chilena y todo lo que fue la época de Víctor, de Rolando Alarcón, de la Violeta, de los Quila, de los Inti.
En el programa Canción Nacional dijiste eso, que de alguna manera ustedes se sentían como la continuación lógica de lo que fue la canción nueva.

Claro, nosotros identificamos de que hoy día tenemos un compromiso y tenemos un deber con la gente que escucha y creemos que hacer música por hacer música hoy día es fácil. O sea cualquiera pesca un computador y empieza a hacer una programación de sonido y encima de eso puede decir cualquier palabra y ya es considerado arte, ya es considerado música. Nosotros creemos que para subirse a un escenario o para plasmar algunas palabras hay que hacerse responsable de lo que uno dice y, en relación a eso, nosotros consideramos que esta gente: la Violeta, el Víctor, Rolando y mucha otra gente fueros súper responsable, no solo con lo que decían y con lo que hacían, sino que también con como ellos asumían su forma de vivir en un contexto político y social histórico, en el país y en el continente. Si que nosotros más bien creemos que tenemos la responsabilidad de continuar esa secuencia lógica, de ser responsable de nuestros actos, ser responsables con lo que está pasando en Latinoamérica y en el país, y no dejar que las cosas pasen por pasar sino que nosotros creemos que tenemos una voz de denuncia, tenemos una voz de propuesta y somos parte de la construcción popular actual en la construcción en el día a día. Como la Violeta y el Víctor en esos tiempos.
Si en ese sentido nos sentimos el eslabón que continúa la tarea que ellos continuaran después de todo lo que han luchado los pueblos originarios y ha luchado Latinoamérica por su liberación.
¿En el sentido del peso político de ella o de su trabajo con la gente?

Está el peso político, está el peso social, está el peso musical. O sea, la Violeta no se puede dividir tan sólo por la parte musical, al igual que el Víctor. O sea, la Violeta es un complemento que nosotros admiramos y que ya lo quisiéramos seguir complementando nosotros. Ósea: lo social, lo político, lo musical y lo cultural son cosas directamente relacionadas a la humanidad completa de Violeta y es lo que nosotros queremos que algún día nuestros nietos o nuestro hijo, o la gente de nuestra población nos recuerde. Que nos digan también: no, este cabro... ¡No sé!: Acá él si, era una buena persona, pero también era un buen músico y también era un agente social importante, a lo mejor, para la comunidad y también tenía sus ideas políticas y siempre fue consecuente con sus ideas políticas.
Están con un programa hiphología que, según entiendo, hacen trabajo en terreno. Van a lugares, trabajan con la gente...

Bueno, nosotros actualmente no somos parte de hiphología y no sé en qué estará el proyecto de hiphología. Si tenemos la misma razón lógica y la misma raíz lógica, ósea: somos hermanos de todo aquel que se crea hiphólogo y nada... en ese concepto creemos en el hip hop latinoamericano y creemos en el hip hop con una visión política, una visión social, y seguiremos construyendo pa’ Latinoamérica lo mismo que se está construyendo en Venezuela, en Argentina, en Perú, en Bolivia; porque nosotros somos parte de una red mucho más amplia que se llama hoy día “Hip hop revolución”, que es un colectivo bolivariano o latinoamericano de hip hop, que busca llevar el hip hop a las raíces de Latinoamérica.
Ustedes tienen una concepción americanista y bolivariana del hip hop. ¿Pero este no es producto de exportación del imperio norteamericano?

No netamente. Hay que entender el hip hop desde sus raíces más amplias y ya en África ya habían raperos, ya había gente que estaba haciendo lo que hoy día se ocupa con la misma métrica musical de las rimas del rap; ya que en la antigüedad de Isla de Pascua ya había gente que estaba haciendo rap; ya en el campo, en lo más profundo de la tierra de cualquier lugar de Latinoamérica, también habían payadores o una suerte de payadores que ya lo hacían sin saber que era rap. Si podemos ver las raíces más aborígenes o más primitivas del rap en cualquier lugar del mundo.
Nosotros identificamos que netamente el rap que nosotros seguimos y que ha seguido Public Enemy, mucha otra gente antes, es rap que tiene una conexión directa con la tierra y con su historia.
¿Cómo es eso?

¿Cómo es eso? Public Enemy tiene una mirada hacia lo afroamericano, o sea tiene una mirada directamente hacia África y lo que se hacía en África antes del tiempo de la esclavitud y desde ahí ellos asumen su mestizaje y siguen combatiendo desde donde les tocó pararse.
Nosotros tenemos esa misma percepción, o queremos igualar esa percepción de que nosotros asumimos que tenemos... que seguimos un rap que tiene una conexión con la tierra, que es lo que hicieran muchas veces antes los pueblos originarios de Latinoamérica, y somos concientes de un mestizaje y que nosotros nacimos después de una colonización y desde ese lugar nos paramos pero sin dejar de mirar hacia atrás. O sea nosotros creemos que tiene una conexión directa con la tierra cuando ocupamos los tambores, que ocuparan los pueblos latinoamericanos antes de la colonización, cuando ocupamos los sonidos que tiene netamente relación con la tierra, cuando ocupamos métricas que tienen que ver con la tierra. Cuando no calcamos el modelo imperialista que importa también el rap; ósea: el rap tiene dos concepciones: hay un modelo netamente imperialista que está hoy día en todos lados a través de MTV, a través de las grandes cadenas musicales; y está el rap que tiene relación con la tierra, que es el que te narra netamente los problemas de la gente en el día a día.
Ustedes se consideran parte de la evolución del canto nuevo... Bueno, el canto nuevo aquí en Chile por el gobierno de Pinochet hubo una interrupción y ahí se fue a las sombras... Ustedes siguen con ese proyecto.

Nosotros somos la continuación de eso, tal como lo hemos dicho, o por lo menos pretendemos serlo muy modestamente. Muy modestamente decimos que nosotros continuamos con eso que Pinochet trató de usurpar, o de acallar, nosotros lo seguimos haciendo desde nuestro rincón, desde nuestra vereda.
Ahora, el canto nuevo tenía un proyecto estilístico muy cercano a lo que era la cueca, el folclore más de campo o urbano. ¿Ahora, acometer con estos ritmos que son ritmos afros, ritmos... ya están fuera de ese proyecto estilístico por lo menos?

No, continúa. Hoy día cada vez estamos tratando más de enraizar un poco el hip hop chileno y, no sé, ya en el último disco puedes escuchar algunos temas que hicimos con la gente de Sol y Lluvia, por ejemplo, que es “La cueca de La Legua”. Estamos experimentando y tratando de crear una cueca rap o algo así. Tratamos de experimentar todo el rato como llegar a la más raíz de la raíz. Así que nosotros continuamos con ese legado, continuamos con la búsqueda: es una búsqueda constante para ver como podemos continuar con las raíces.
Nosotros, aparte, todo el tiempo andamos viajando por todo el país, y por muchos rincones de Latinoamérica también hemos viajado, tratando de buscar esto. Porque nosotros aparte de ver a la Violeta como la músico, como la visión política que tenía, la visión social, nosotros también sabemos que ella también anduvo por todos lados buscando la oratoria popular que habían en esos rincones y nosotros también hemos tratado de llegar lo más posible a buscar ese legado; y también andamos recorriendo de lugar a lugar, de rincón a rincón, tratando de tener que pasa en un rincón y llevarlo a la canción cosa que otros sepan... ser un poco los intermediarios, el noticiero de la gente pa' que sepa que está pasando de un lugar a otro.
¿Y esta oratoria popular la usan en los fraseos?

En el fraseo del rap.
Y volviendo a la Violeta, ya como admirador: ¿Qué parte de la obra de la Violeta de conmueve más, que canción, qué parte de su discografía? ¿La escuchas?

Sí, bastante. Bueno, hay un tema que estoy tratando de en algún momento hacer una versión, que hace mucho rato que me tiene pegado, que como ella miraba a las raíces cada vez más, y es... Queremos hacer una versión de, no me se el nombre, pero: (cantando) Arauco tiene una pena... Nosotros en cualquer momento vamos a sacar una versión de ese tema porque creemos que es uno de los temas que principalmente muestra que está sobre la mirada, incluso, partidista o política más hacia un sector determinado sino que mira más para allá Violeta en un momento y dice: Bueno, nosotros somos hoy día pero también fuimos ayer, y ese ayer tiene directa relación con el hoy día y tendrá relación con el futuro también.
¿Tu qué piensas que haría la Violeta hoy día si estuviera viva? ¿Estaría haciendo música? ¿Qué música estaría haciendo? Se ha dicho que haría música electrónica con folclore, eso dice Javiera Parra.

Yo creo que lo que haría la Violeta hoy día sería: estar reclamando, en primer lugar, por todo lo malo que haya y estar reclamando de la mejor forma que ella la pueda hacer; ya sea a través de rap, a través del folclore, a través de poesía, a través de cualquier tipo de cosa.
¿Y te parece que la Violeta tiene el lugar que le corresponde hoy día?

Yo creo que no. O sea, incluso yo creo que momentos antes de su muerte tampoco lo tuvo. Ósea yo creo que todavía falta mucho más en homenaje para la Violeta, falta que mucha gente más la conozca; falta que sean declarados realmente nuestro... no sé, por decir así: nuestra Madre Patria de la música y Víctor nuestro Padre de la Patria musical... no sé. Aquí hay que levantarlo al lugar que merece, se le debe mucho todavía.
¿Por qué no lo tiene ese lugar? ¿Dónde topa?

Yo creo que tiene mucho que ver con la visión política que ellos tenían del mundo y que hay sectores políticos que lo no les sirve subir la imagen completa de la Violeta, sino que quieren que se vea su guitarra y no lo que ella transportaba con su persona completamente.
¿Si tu tuvieras que comparar a la Violeta con algún icono de la cultura? Por ejemplo Los Bunkers me dijeron John Lennon, Los Chancho en Piedra me dijeron que ni cagando, que era una genialidad mayor que no se podía... El Horacio Salinas de los Inti-Illimani me decía: podría ser un Van Gogh. ¿Tú la compararías con algún icono?

Yo creo que, honestamente y con mucho respeto a lo que hayan opinado todos los otros colegas y compañeros, Violeta Parra es incomparable. Yo creo que esa es mi respuesta, o sea respeto a todos los otros grandes genios de la música pero nuestra Violeta Parra es incomparable, su labor es mucho más amplia que cualquier otro músico. Tenía una conexión directa con la tierra y con nosotros. A pesar de todas estas negaciones y de todas estas generaciones que hemos crecido sin saber mucho de la Violeta, por culpa de la dictadura que hubo en Chile, ella ha traspasado todas las barreras: traspasó la opresión, después de muerta, traspasó la desinformación; traspasó toda esta era, también, de segregación y sigue viva la Violeta en nosotros. Yo no debería por qué conocer a la Violeta, a lo mejor, porque soy de una generación mucho menor que cualquiera de otros compañeros: Inti-Illimani, Quilapayún.
¿Por qué perdura el mensaje?
Perdura porque es un mensaje verdadero que tiene conexión con la tierra. Lo que tiene directa relación con la tierra queda con ella.
¿Reconoces genialidad en la Violeta?

Sí.
¿Por qué, dónde está esa genialidad?

Bueno, tiene genialidad musical, tiene una vivencia que hay que aprender un poco más; ósea: yo me he preocupado de leer un poco y su vivencia en Francia es... ufff: enorme. Como pudo traspasar también los dolores del corazón que le provocaron, cierto, amores y desamores. Sus últimos días. Sus telares, lo que ella tejía también ahí la en Carmen 340. O sea, pintar esas cosas dentro de un cartón y que queden tan bien ahí. O sea hay muchas cosas de que la Violeta nos sigue enseñando hoy día a nosotros. O sea, no son los medios los que realmente nos están coartando o nos están dejando atados de manos sino que somos nosotros mismos cuando no queremos vencer a esos medios que están contra nosotros. Ella nos enseña a ir contra la corriente todo el rato.
¿Tú encuentras que hay similitud entre el trabajo que hacen ustedes y en el de ella?

Similitud... A lo mejor humildemente tratamos de seguir sus pasos, que eso lo vea la gente si es que hay similitud o no entre lo que estamos haciendo nosotros o no, pero no me atrevería a ponerme al nivel de la Violeta; si sé que tenemos la responsabilidad de continuar los pasos de la Violeta, de Víctor, de los pueblos originarios de Latinoamérica y de muchos otros luchadores. Eso sí, nosotros somos bastante responsables. Pero no me podría poner ni siquiera al lado de tan grandes maestros.

¿Te parece que el trabajo de ustedes ha tenido la difusión que corresponde?

No. No tiene la difusión que corresponde pero con lo que tenemos basta y sobra para poder seguir sobreviviendo.
¿Y por qué no tienen la difusión? ¿Por un problema de ustedes, en la forma en que trabajan?

No, tiene que ver mucho con el mensaje que transportamos. Nosotros lo que hacemos es un mensaje que hoy día la sociedad no quiere mostrar, es un mensaje que harto contenido político y social y no sé... A sectores políticos a lo mejor no les conviene que se nos escuche.
Pero tal como te decía: el principal legado de la Violeta, aparte de todo lo que es la obra musical, es enseñarnos a ir contra la corriente y si los medios no están a tu favor los inventamos; inventamos nuestros propios medios, inventamos nuestros propios canales de comunicación y difusión de lo que hacemos. Por algo es que nuestra música está concebida para difundir un mensaje y no para crearse un podium ni un espacio dentro de nada. A nosotros lo que nos interesa es que alguien nos escuche.
Al igual que la Violeta: a ella lo que le importaba era la gente, las personas...

Nosotros mismos. O sea, para mí soy tan responsable al emitir un mensaje cuando hay tres personas escuchándome, cuando estoy haciendo música o cuando hay quinientas, mil o diez mil, da lo mismo. La cosa es que si es que hay una persona que ya me quiere escuchar y voy a hacer un concierto solamente para una persona, para esa persona voy a dar el todo por el todo.
¿Y te parece que el público o el resto de la gente que te rodea, o la sociedad misma, los reconoce a ustedes como los herederos del trabajo de Violeta?

Lo que sí estoy claro es que hay muchas personas que si ya nos reconocen por nuestro trabajo incansable en la calle misma, en la población, en la barriada, en la villa. Principalmente yo creo, que lo que nos está haciendo a todos sentir mejor es como ha trascendido nuestra música a otras latitudes en Latinoamérica y del mundo, incluso; y como se le está encontrando cada vez más el sentido de la gente a lo que nosotros hacemos como un mensaje que tiene mucha relación con el pueblo chileno. Así que eso me parece bastante interesante.
Yo te preguntaba que si lo que hacen ustedes el público lo percibía como la continuación de ese proyecto.

O sea, yo creo que es un camino que se sigue construyendo en el día a día y a lo mejor falta tiempo para que la gente analice bien todo el contexto que estamos viviendo hoy día en el país y en Latinoamérica, y nosotros por lo menos vamos a seguir cosechando y sembrando todo este legado que nos entregaron otra gente.
Dentro del mensaje que emiten ustedes y el mensaje que emitieron ellos: ¿Qué es lo que se mantiene como universal en ese mensaje?

Bueno; una la denuncia, la propuesta, la importancia de la tierra.
¿Cuáles son los problemas claves hoy día?

¿Los problemas claves hoy día? La identidad, es un problema clave que hoy día no se ha resuelto todavía y seguimos en la búsqueda de identidad constante.
¿Y es el mismo problema que existía en ese momento, no?

Claro, o sea el pueblo mapuche o los pueblos originarios de toda Latinoamérica todavía no tienen una respuesta y se seguirá buscando esa respuesta, para todos los pueblos originarios. La integración latinoamericana tampoco tiene ningún tipo de respuesta, y se sigue construyendo en eso. El problema económico también sigue hoy día vigente y tiene mucho que ver con el sistema económico imperante hoy día, y también fueron los mismos que aplastaron ayer al pueblo así que: no, tiene todo que ver; tiene todo que ver, es la misma historia.
¿Cuál es la problemática más fuerte en Chile hoy día? Chile ha cambiado en cuarenta años.

La problemática más grande hoy día en Chile es la segregación y un poco lo sumiso que está hoy día la gente. Está todo sumergido en el consumismo tan amargamente que nadie se preocupa por nada y todos se preocupan por todo a la vez. O sea todos quieren todo y el vecino no importa... no sé. Por ahí va lo que yo creo que es el principal problema hoy día, que nos está segregando cada vez más cada cual en su metro cuadrado.

GEPE: "VIOLETA CANTABA MAL PERO ERA UNA REGIA CANTANTE"

Por Matías Correa
7 / 8 / 2006 5 PM
Podemos empezar por “Las últimas composiciones de Violeta Parra”, tengo entendido que es uno de tus discos preferidos.
Me pasa con ese disco que es como el punto de partida y el punto final de haber conocido a la Violeta. Es como “ya, escuché ese disco y después escuché los otros, los de atrás, y después volví a ese mismo”. Es como que llegué a ese disco porque obviamente es el menos folclórico, es como el que tiene una referencia mucho más universal. Y como mi forma de meterme al folclore nunca fue a partir del folclore mismo.
Yo partí así como en el folclore... como que vine un poco del folk americano y empecé a escuchar el folclore.
Por ahí leí que “Angelita Huenumán” de Víctor Jara te llevó al folclore.
Claro, de ahí, a partir de eso. Si yo antes del 2000 no escuchaba nada, si ni siquiera conocía a Víctor Jara. Entonces un día escuché la canción y me pareció hermosa. Y al tiro, el primer paso que di fue ir y escuchar a la Violeta y entenderlo y poder escucharlo bien. No como a partir de las cosas que te dicen en el colegio.
Entonces ese disco lo encontré hermoso. Después empecé a escuchar el “Canciones reencontradas en París” y ahí empecé a comprar todos los discos de la edición nueva de Warner que habían hecho, del año ’99. Y después empecé a encontrar otras cosas, eso del “Folclore y Chile”, cosas del sello EMI, y se convirtió en mi artista favorita.
¿Ella es hoy tu artista favorita?
Ella y Eduardo Mateo.
A mí, principalmente, lo que más me llama la atención de la Violeta Parra, siendo todo lo ortodoxa que es y siendo una de las columnas principales de lo que se llama Historia Musical de Chile; es como lo menos ortodoxa que hay y a la vez lo es.
¿Cómo es eso?
Ella ha recopilado un montón de cosas que desde el punto de vista técnico es súper rico. Fue con una grabadora, captó cual era las raíces, cuales eran las canciones, las tonadas, las letras y a partir de eso generó un material que, para mi gusto, no es folclore; es una música mucho más que parte del folclore pero se manifiesta de una manera mucho más personal, y eso a mí es lo que más me atrae. A mi no me interesa la música por la música. Me interesa la música por la historia que tiene, por el peso como la emocionalidad, por la cosa personal que tiene.
Aparte de mostrarte el sentimiento de una nación, en lo que tiene que ver con el folclore, te muestra lo que es la persona que lo está interpretando. Para mí la Violeta... imagínate tu, la personalidad de ella es muy fuerte entonces a través de su música uno puede entender lo que estaba pensando, que es lo que estaba sintiendo, y una de las cosas claves... ¿has visto tú el documental de la "Viola Chilensis"? Cuando una de las señoras le pregunta: “¿Oiga y a usted qué más le gusta? Pintar o...” y dijo “Lo qué más me gusta a mí es estar con la gente”.
Entonces ese es otro rasgo principal, si en el fondo para ella su misión o su fuerza de vida no era como ir y tener cien mil canciones recopiladas. A ella lo que le importaba era entender ¿qué onda la gente de Chile? ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué es lo rico que tiene? No sé; lo interesante que se pueda rescatar de una idiosincrasia particular; eso.
No sé bien que decirte, porque por sobre todas las cosas me gusta el pelo que tiene. Me encanta, encuentro que es una mujer tan bonita, como súper atractiva.
Tu estás consciente que la Violeta, de alguna manera, es una desconocida en Chile. Me ha tocado conversar con personas para los que la Violeta no tiene nada de importante, ningún legado. Hay parte de la población en Chile que no tiene idea de ella.
O tiene idea y no le interesa, entonces como no hay interés se le borra.
Pero por otro lado hay una porción de la población que si la escucha detenidamente. Incluso Pablo Ugarte (UPA!) dijo en un momento que ella es la madre de todo lo que se hace en Chile a nivel musical.
Si, yo creo. Es que es el antecedente histórico, desconocido y todo, pero, más llamativo y más potente.
Es que tu, por ejemplo, escuchas "El gavilán" y dices ¿qué es eso? ¿De dónde se le ocurrió eso? Y era pura fuerza humana. En el fondo ella habrá aprendido arto de música pero eso brotó ochenta por ciento de experiencia personal o de fuerza, es una cosa incontrolable para ella.
O sea yo la considero genio de todas maneras, por esa cosa incontrolable que es como algo que de repente se puede atajar no más. Como ese ímpetu creador. Desbordaba tanta creatividad que, en el fondo, hacía de todo. En todo caso para mí las arpilleras son mucho más interesantes que los oleos. Pero es un asunto de que es un ser humano no más, que hace una cosa mejor que la otra, pero eso tomando como referencia su propia obra. Para mí las arpilleras son mejores que los óleos, pero los óleos son igual súper potentes.
Para mí, la Violeta es como la persona más potente que conozco, así como el chileno potente... no sé sí el más representativo porque... no sé. Pero me parece que es el chileno más inteligente de Chile. Eso esencialmente. Como el chileno más atractivo, como una persona muy interesante. Para mí los chilenos son súper interesantes. Sobre todo, lo que he dicho varias veces, eso de que ocupan el doble sentido y ocupan el triple sentido y el cuádruplo sentido. Como una tradición oral muy brígida. Podemos estar hablando así como en un cuarto nivel en que se pueden sobre entender muchas cosas. Lo que no pasa en otras culturas, en otros países, ni siquiera los argentinos. Los argentinos son como súper extravertidos y son muy simpáticos. Pero se diferencian de nosotros con eso, que nosotros somos mucho más para adentro y un pa’ adentro que implica muchos niveles de profundidad. Hasta en la persona más humilde, refiriéndome a nivel educacional.
¿Qué te parece que esta generación descubra a Violeta, así como del baúl de los recuerdos? Si bien en los colegios pasan “Volver a los 17” o “Gracias a la vida”. ¿Que te parece que ahora se redescubra?
Quizás por eso, porque yo tengo 24 años y cuando estaba en el colegio... en mi familia nunca nadie me habló de la Violeta Parra, nunca a nadie le interesó tampoco, pero lo que sí me pasaba era que me causaba rechazo porque era tan... no sé si rechazo pero sí “ya que fome”. Porque nadie me dijo que era lo que había que aprender de ahí. Nosotros, hablando quizá como la generación, lo tuvimos en el colegio y se nos borró. Pero ahora como concientemente tratamos de acceder a ella tenemos como una especie de piso inconsciente donde tenemos todo ese significado ahí.
El otro día estaba viendo un libro mío de primero básico o segundo básico en que salía “Maldigo del alto cielo”, la poesía, en el libro de castellano. Y dices ¡Chucha! Y es terrible ese poema, ósea esa canción, entonces como... en el fondo, cuando yo leí “La Metamorfosis” de Kafka. Lo leí como cuando súper chico y me cargó. Después lo encontré entretenido y después ya salido del colegio lo agarré bien y lo pude entender. Quizá un poco eso, como que tuve que tener un tiempo de poder digerirlo y volver voluntariamente al tema para poder comprenderlo y disfrutarlo, que es súper importante.
Yo cuando escuché "El gavilán” quedé impresionadísimo porque no puede ser que alguien haya hecho una cuestión así porque sí. ¿Con qué referente?
Y era música para ballet.
Si, eso dicen.
Tu estás recuperando ese tópico tradicional, por ejemplo en “No más”, como del “mientras canto los males espanto”.
Sí. Es que aparte de conocer a Violeta después me metí en todo lo que es el folclore. Empecé a cachar a la Gabriela Pizarro, al Víctor Jara para que decir... es que el Víctor Jara igual es otra cosa, como que para mí está muy determinado por una época. Pero gente que ha trascendido para mí es la Violeta, la Gabriela Pizarro, la Margot Loyola que es sequísima. No sé, ya más abajo y actual, al Osvaldo Jaque. Ese es el recopilador vivo chileno más importante que yo creo que hay.
Es seco, es como un viejo cascarrabias igual pero. Bueno típico, nadie lo pesca. Pero es seco, tiene un grupo folclórico... él dirige un grupo que se llama Paillal que es bien importante y tiene unos discos recopilatorios que se llaman “Tonadas de tierra”, que son un par de volúmenes. Yo tengo uno doble que el tipo tenía grabaciones de gente de no sé que región perdida de Chile del año ’56 hasta el año 2000. Entonces el tipo, a partir de todos esos años, empezó a ordenar las tonadas, porque eran puras tonadas. Entonces, él es tan así científico para el asunto, que clasifica: tonada oftalmológica, tonada oftalmológica extranjera, tonada oftalmológica nacional. Así, es increíble.
¿Tonada oftalmológica?
Es que sabes que un tópico grande de las tonadas en Chile son los ojos: los ojos negros, los ojos azules, los ojos del extranjero.
¿Y cómo incorporas esa información a tu trabajo? ¿Lo vas incorporando de manera consciente o inconsciente?
Consciente porque igual lo busco. Voy a la Discomanía que es la disquería de Chile más importante del folclore, que queda ahí en 21 de Mayo, a media cuadra de la Plaza de Armas: 21 de Mayo 361, la Galería 21 de Mayo. Ahí está todo: desde el conjunto Millaray que es, a mi gusto, el primer grupo urbano de folclore; donde estaba la Margot Loyola y todo, hasta cosas de ahora y tienen cosas pasadas de vinilo y todo.
Primero escuché el programa de la María Sánchez que se llama “Folclore centro...”, de la USACH. Ella tenía un programa que por cueva lo pillé. Me quedé en pana, votado no me acuerdo donde, entonces llamé a mi papá para que me fuera a buscar, fue hace un montón de años. Puse la radio y de repente en la radio USACH dijeron, una señora con una voz muy linda, que es la que tiene la María Sánchez, dijo “lo que van a escuchar ahora no lo van a poder escuchar en ningún lado porque la fuente es demasiado específica...” no se que explicación dio y puso algo que era como un villancico chilote, grabado con grabadora, de unas señoras perdidas en Dalcahue... o algo así. Increíble. Bueno después me compré ese disco. Y de ahí empecé a cachar que el folclore tenía una profundidad gigante y era una belleza así... como una cuestión tan sensible.
Bueno y ese es el lado inconsciente; y comenzó a transformarse el folclore en lo que más me gusta. Yo igual escucho harta música pero eso es lo que más me gusta, lejos.
¿Haces versiones de temas de la Violeta?
Los hago. Pero sabes que yo no se nada, ni una nota musical. Entonces toco así no más. La guitarra la ocupo con cinco cuerdas y afino en cualquier parte. Igual tengo una pura afinación pero una afinación transpuesta. Entonces de ahí saco las canciones. Tengo “Arriba quemando el sol”, “El palomo”, “Valentina”, “Santiago penando estás”.
“Valentina” y “Santiago penando estás” son de la que más me gustan.
Pura vanguardia. Hay un grupo de Nueva York, que es de ahora, que hace lo mismo: percusión y una voz que va flotando arriba. ¿Has escuchado la remezcla de Villalobos de “Santiago penando estás”? Es “Santiago penando estás” pero con un beat. Muy mínima. Apuró el beat de la canción. Muy hermoso.
En febrero fui a ver al Villalobos al Sun Deck, allá en Valparaíso, y puso la canción... increíble la versión. Es como mínimo, un beat. Y en el fondo la Violeta se presta para eso porque su obra es abierta. Entonces también tiene un lado genio: su obra que es abierta entonces cualquiera intentar hacer algo con eso.
Lo que dicen Cuti Aste y la Javiera Parra: si hoy estuviera viva la violeta haría folclore con electrónica. ¿Tu estás de acuerdo con eso?
Claro... o quizás ni siquiera haría música. Porque de repente a ella no le interesaba... o sea hay algo más grande que hacer música. Quizá sería, que sé yo, embajadora de no sé que en la ONU. Quizá imagino algo más grande si la gente que es genial no se puede limitar a un área. Entonces como que desde su desborde... bueno ella igual se desbordó hasta, no sé, sentimentalmente no se la pudo más. Pero si hubiera podido ordenar esas neurosis que tenía habría llegado a hacer algo grande.
¿Cuál te parece a ti que es el legado de Violeta? ¿Este legado evolucionará? ¿Seguirá adelante? ¿Se frenará? ¿La Violeta será reconocida no será reconocida como corresponde?
Es que también el asunto parte de un fenómeno mundial. Bob Dylan se escucha harto por parte de la generación más joven. Entonces como que todo el folclore se está reactualizando; y, más que eso, todo el trabajo artesanal se está reactualizando porque, por ejemplo, el otro día veía cuales eran los cinco diseñadores de ropa más importantes, o top, hoy día. Y son unas señoras de California que tejen todo a mano. Entonces hay una vuelta a ese trabajo íntimo como de la gente con la guitarra.
¿Y por qué habrá esa vuelta?
Porque la globalización te tira a una cosa fría y tu te tratas de cobijar un poco en esas cosas. Pero por ejemplo igual hay raves, hay Love Parade, esas cuestiones que son como de un inconsciente absoluto. En cambio está eso de escuchar a alguien la guitarra que es algo súper individual, súper personal, de uno solo o de a dos. Entonces están esos... yo creo que por esos diferentes fenómenos mundialmente se tiende a escuchar a más folclore.
Por ejemplo, el Eduardo Mateo, un uruguayo, es como el Violeta Parra de Uruguay. Que nadie lo pescó, el gallo se murió como el año ’90 votado en la calle porque era un mendigo. Seco, en todo caso, para tocar. Y nadie lo pescó hasta que el Drexler lo empezó a reactualizar. Y ahí todo el mundo haciendo covers y ahora hay hasta una calle que se llama así Eduardo Mateo. Entonces como que eso pasa en todos lados y está pasando acá también. Yo la primera persona que vi de nuestra generación que tomara a la Violeta fue la Javiera Mena. Bueno yo tenía un grupo de rock en ese momento, que también hacíamos folclore, que se llamaba Taller Dejao y así yo creo que se han ido sumando un montón de personas.
Pero es como un sentimiento global, no creo que haya sido como que alguien dijo “ya, voy a insistir en escuchar a la Violeta” entonces de ahí como que todo el mundo empezó a agarrarlo. No, yo creo como que cada uno empezó a buscar dentro de su país, dentro de su casa que estaba pasando. Y eso está pasando en todos los países.
Eso me parece que es l más importante y la Violeta es el referente más grande que hay, entonces todo el mundo recurre, por lo menos en primera instancia, a ella. Después profundiza. Porque yo creo que tan importante como ella es la Margot Loyola, incluso la Margot Loyola empezó a recopilar antes que la Violeta Parra.
Entonces yo insisto que lo de la Violeta Parra no es algo tan musical y técnico, ni científico, es algo que va mucho más allá que es como demostrar quienes son los chilenos. Los chilenos son inteligentes, no son solo gente apagada.
Desde tu punto de vista como músico ¿Qué es lo que tiene Violeta que nos arrastra a todos?
La honestidad yo creo. Mi canción favorita es “Run Run se fue pa’l norte”. Es puro desgarro pero desgarro honesto, no es como una búsqueda de... no tiene una pretensión, tiene un gusto por la verdad, una necesidad de ser tal cual no de ser tan grandilocuente. De repente uno escucha al Atahualpa Yupanqui o a gente argentinos o de la época y son así, en términos como “el cabestrero”... en términos épicos. En cambio la Violeto es como “yo”, “a mí me pasa esto”.
Este es mi dolor...
Claro, y no lo esconde con nada. “Maldigo del alto cielo” es la hueá más de verdad del mundo. Es increíble.
¿Y con tus amigos se juntan a escuchar a la Violeta?
No así como una cofradía y ponemos... no. Pero yo, por ejemplo cuando estoy escuchando a la Violeta no puedo hacer otra cosa, no puedo estar en el msn por ejemplo. No, tengo que estar ahí, escuchando, entendiendo que pasa, porque no puedes pasar desapercibido. Aparte que si lo escuchas al tiro, así como de oídas, suena medio feo. Por lo menos eso le pasa a mi mamá. En cambio si te sientas ahí y escuchas las décimas, el “Disco de las décimas” por ejemplo, escuchas la voz, que de repente casi se pone a llorar. Increíble.
Eso es lo que pasa, que el primer impacto con la Violeta es que canta mal.
Canta mal, pero es una regia cantante en cuanto a interpretación.
Si, es que hay que obsesionarse un poco para entender que pasa con la gente. No sé, Bob Dylan no me digas que canta muy bien: canta horrible y ahora si que canta pésimo; ahora si que llegó a un punto que es más o menos así como el hoyo. Entonces filo, es una cuestión de magia.
¿Hay cachado esa canción “Alulú”? Todas esas notas sostenidas que tiene... es que no sé que notas son pero como esas cosas como demasiado emocionante y es una cuestión que está en caleta de canciones pop. Coldplay, por ejemplo, ocupa caleta esos como estados de notas que como que no terminan. No ocupar estribillos, la Violeta Parra nunca hacía estribillos, eso se ocupa arto ahora. Los Coldplay, no sé si me gusta mucho ese grupo, pero encuentro que tiene la formula pop moderna muy clara: no hacer estribillos y tampoco hacer estrofas, sino hacer lo que está al medio. Como una estrofa emocionante que está como cortada. Como esa canción “Cloks”.
O esos discos de Los Jaivas, que son cinco, “La Vorágine”. ¡Son la raja! Ahí yo encontré tan importante a Los Jaivas como a la Violeta Parra porque ellos decían “si la música da lo mismo si en el fondo lo que importa es como un estado”. Por ejemplo ellos hacían música con plumavit... ¡y da lo mismo! Por ejemplo hay un concierto de la Violeta que se llama “en vivo en Ginebra” en que ella pone un tarro con fierros adentro. No importa nada. Es como los caballos van corriendo sacan la cabeza no más y como que tienes un motivo más grande que alcanzar y te llevar a todos contigo. Como que no importa que no sepas música si sientes lo que estás haciendo. Ser lo suficientemente elocuente para hablar de cualquier manera, por apuro. Como que te está invadiendo algo entonces tienes que sacarlo.
No sé si para la Violeta la música habrá sido una terapia pero me imagino que demás que le haya servido para sacar algo de sí. Entonces me imagino que ella sentía algo así como que tenía que vomitar algo y no importaba nada, no importaban las notas musicales. Por eso quizás nacieron canciones como “Santiago penando estás”. Aunque igual en la tradición mapuche o en las canciones religiosas del norte igual está eso del bombo y la voz. Pero no sé, quizás ella tomó eso como referencia y de alguna manera por conexiones inconscientes llegó a decir eso que estaba diciendo en las canciones. Y más que eso, poder llegar a crear ese ambiente. De que ella vestía así como de china campesina tocando el bombo gritando a grito pelado.
O cuando escuchas ese “en vivo en Ginebra” y empieza a hablar y tratar de explicarles a los suizos que onda. Al final dice “danz nacionale de chiliene” y empieza a cantar alguna cueca y siempre la explica antes.
Se dice que aprendió a hablar francés en seis meses.
Chucha... por la urgencia de comunicar. O cuando iba... no solamente en lo musical: cuando iba a exponer en el Louvre ella tubo una entrevista con el director del Louvre y el tipo le dijo: “ya, puedes exponer”, y la Violeta Parra... esto lo caché de Jorodowsky que era amigo de la Violeta Parra en ese tiempo. Y la Violeta le dijo: “oye Alejandro voy a exponer acá”. “A bacán, ¿y qué vas a mostrar?”. “No, no tengo nada”. ¡No tenía nada! Y los pintó no sé, por decírtelo en un mes.
Entonces esa urgencia, no depender de ningún elemento pa’ llegar a donde quieres llegar. Y puede llegar de maneras muy imperfectas pero si llega de manera honesta.
Esa urgencia tus la notas en los discos, una vez decías esto en una entrevista. ¿Cómo notas eso?
Porque como que el disco podría haber sonado muy distinto de cómo sonaba en ese momento de cómo habría sonado diez años o cinco años después. Pero como que tenía el momento plasmado ahí.
Porque la Violeta tenía esas canciones y las tenía que grabar. Y “Las últimas composiciones” las grabó con Alberto Zapicán, porque el Alberto Zapicán era una persona que, según lo que yo he leído, como que le gustaba un poco y era como su último amigo. Fue como su último amigo personal. Le ayudaba cuando estaba ahí en la carpa de La Reina. Entonces con lo que tenía en el paso iba haciendo algo, porque había un mensaje mucho más grande que comunicar.
Cuando me contabas eso me acordaba de Nirvana que ni siquiera ensayaba sus canciones y se metían en el estudio.
Y eso se convirtió en toda una modalidad, en toda una música aceptada: la música “Lo-Fi”... no sé, yo creo que tan famosos como los discos de Nirvana son los discos del lado B de Nirvana. Porque tenía esa hueá cruda ¡increíble!
Está también el paralelo en que la genialidad llega a su muerte adelantada.
Si, gran parte de la gente que tiene así la genialidad un poco ahí viviéndola como que no dan a vasto y como que se desesperan... no dan a vasto. Al Rodrigo Lira, a caleta de gente le ha pasado eso.
Uno podría llegar a odiar: ¿Por qué no llegaron hasta hoy día a entregarnos esa genialidad?
Porque la cuestión es incontrolable. En el fondo ocupaba lo creativo para darle una salida a su emotividad. No se como decirlo. Y por otro lado tenía como... ósea, por un lado yo creo que estaba subiendo en la neurosis, por decirlo de alguna manera, así como esa cuestión incontenible; y por otro lado un nivel de creatividad que te ayudaba a sacar lo malo que te podía esa cosa neurótica. Entonces en un momento la cuestión se le disparó mucho, como la cuestión nerviosa, y cagó. Como que en el fondo ¡qué le importaba seguir tocando! O qué le importaba su misión de recuperar música chilena... ¡da lo mismo esa hueá! Que se valla todo a la mierda si aquí lo único que importa es yo y importo yo estar bien ¡¿pa’ qué voy a mentir?!
Violeta vivió un momento histórico en Chile, pero su música es atemporal... ¿Cómo llegamos a eso?
¿Qué se sienta de esa manera? Porque... obviamente la explicación está en la genialidad pero, así hablando técnicamente... en que podría ser. Es que la música no tenía pretensiones de... primero no tenía pretensiones técnicas, daba lo mismo más o menos como se grabara, y que el fin era más grande que la música. O sea, como que los fines que tenía o el motivo para cantar estaban mucho más allá... eran extra musicales. Entonces yo creo que eso: cuando los sentimientos son así... los sentimientos por lo general son universales. No sé, es como hablar de los arquetipos, y tú hablas de un arquetipo que fue, no sé, creado por... relatado por primera vez por Homero, por decirte algo, ahora todavía funciona. Es algo de que son universales.
Se relacionan también con lo eterno, con lo permanente.
Claro, es como el inconsciente colectivo. Entonces yo creo que eso pasaba con la Violeta, que a ella no le interesaba tanto lo técnico sino que quería... ni siquiera lo quería, le salió así como ser tan humana, no querer archivar nada solamente querer dejar ahí plasmado una cosa y a la otra semana seguramente habrá grabado otras canciones, seguramente en un año más grabó otras canciones. Entonces como eso: la urgencia de plasmar algo, pero algo que es universal, un sentimiento como de... haber: si hablas de la tristeza es la misma tristeza es la de siempre.
Ella lo decía además...
Aparte de una manera muy estupenda.
Es que tal vez esa música, la de la Violeta, funciona de manera temporal y de manera atemporal.
Responde preguntas universales: dios, la familia...
“Los padres saben sentir”, es una cuestión que tiene que ver caleta como con los papás en el campo, así como la cuestión más conservadora. (cantando): “Los padres saben sentir cuando una hija...” Yo soy pésimo para aprenderme la letra pero como que habla que la hija se va y que tiene que casarse con otro tipo. Pero la melodía y todo eso es tan así otra cosa, como que en el fondo se agarra de datitos y arma una cuestión más grande. Pero es como de puro ímpetu, de pura fuerza, de pura capacidad de ser clara.
Quizá en ese tiempo mucha gente trató de recopilar una época y cachar cuál eran las raíces del folclore y todo... ella era una artista no más. De repente la gente que recopila que recopila no es artista, porque un poco que se anula ella misma para poder rescatar otras cosas.
De repente esa gente que hace música documental es como: “ya esta música es de Coquimbo del año 1804”. Y eso un poco se anula. Obviamente en la interpretación siempre hay algo personal pero siempre se mantiene dentro de un rango territorial, especial y temporal específico. En cambio en la Violeta no pasaba eso, que en el fondo ella tomaba el folclore o se empapó del folclore por todos lados y salió otra cosa; salió como música Violeta Parra no más.

EL ALBERTÍO Violeta Parra

Yo no sé por qué mi Dios
le regala con largueza
sombrero con tanta cinta
a quién no tiene cabeza.
Adónde va el buey que no are
responde con prontitud
si no tenís la contesta
prepárate el ataúd.
Vale más en este mundo
ser limpio de sentimientos
muchos van de ropa blanca
y Dios me libre por dentro.
Yo te dí mi corazón
devuélvemelo enseguida
a tiempo me he dado cuenta
que vos no lo merecías.
Hay que medir el silencio
hay que medir las palabras
sin quedarse ni pasarse
medio a medio de la raya.
Yo suspiro por un Peiro
¿Cómo no he de suspirar
si me ha entregado la llave
de todo lo celestial?
Y vos me diste el secreto
de chapa sin cerradura
como quien dice la llave
del tarro de la basura.
Déjate de corcoveos
que no nací pa' jinete
me sobran los Valentinos,
los Gardeles y Negretes.
Al pasito por las piedras
cuidado con los juanetes
que aquí no ha nacido naide
con una estrella en la frente.
Discreto, fino y sencillo
son joyas resplandecientes
con las que el hombre que es hombre
se luce decentemente.
Alberto dijo me llamo
contesto: lindo sonido,
mas para llamarse Alberto
hay que ser bien albertío.

lunes, marzo 26, 2007

EDUARDO GATTI: "ESCRIBÍ 'LOS MOMENTOS' POR INFLUENCIA DIRECTA DE VIOLETA PARRA".

Por Matías Correa Domínguez
22 / 8 / 2006 1 PM
Tengo entendido que Los Blops ensayaban en la carpa de la Violeta.
No era en la carpa de la Violeta, era en la casa de ella... que había sido la casa de ella en la callecita... no me acuerdo el nombre en este momento. Una callecita en La Reina.
¿Por ahí por donde está Larrain?
Sí, más o menos. Que raro que se me haya olvidado, pero en todo caso ahí ensayábamos. Ahí fueron los primeros ensayos... bueno, en realidad los primeros ensayos fueron en el Ciclotrón de la Universidad de Chile. En el reactor nuclear digamos que había en ese momento, ensayábamos ahí, y después nos trasladamos a esta casa que había sido de la Violeta.
Lo leí hace mucho tiempo, en una entrevista que le hicieron, y contaba lo fuerte que había sido para ustedes la experiencia de estar en la casa de la Violeta.
Bueno, fue una bonita experiencia indudablemente pero la Violeta ya no estaba.
Lo que sí, yo tengo el recuerdo de haberla visto. A los 16 años más o menos mis papás me llevaron a la Peña de los Parra y yo no tenía idea en realidad de lo que iba a ver: tenía 16 años. Estaba en la onda de Los Beatles, de los Rolling Stones; esta era como una cosa de los viejos. Y me llevaron a este lugar; yo pensando que iba a ver folclore tradicional, no sé: cueca, tonada, algo así; y la verdad cuando vi lo que pasaba ahí... porque no fue solamente: me acuerdo haber visto esa misma noche a Patricio Manns. En el mismo show, digamos, estaba Patricio Manns y estaba Ángel y la Isabel a dúo y al final cantaba Violeta. Y para mí fue una cuestión que me cambió la percepción digamos de la música popular verlos. Jamás pensé que eso estaba hecho acá en Chile. No sabía que existía eso ¿no? Esa expresión, con esas letras. Además con una fuerza en la interpretación impresionante y con una armonía y una cosa... si bien basada en nuestro folclore pero totalmente nueva.
Se dice que ella fue un punto de partida, que revolucionó...
Bueno. Fue, yo diría, una especie de catalizador que vino a hacer su efecto cuando yo tenía como ya 18 o 19 años. Cuando empecé a buscar un camino más propio ¿no? De hecho yo compuse... Si compuse “Los Momentos” fue por una influencia directa de la Violeta. Porque concebí de que había ciertas formas de fusión entre la música folclórica nuestra, entre lo celta. Entre lo que yo había escuchado, entre lo que a mí me gustaba. Yo escuchaba en ese tiempo, me acuerdo mucho, los primeros discos de Leonard Cohen. Bueno, hubo varias influencias pero lo de la Violeta fue decisivo como para atreverme a hacer esa canción, en el fondo.
Marcó una huella profunda... Horacio Salinas me dijo que ella era una puerta de entrada. Que después de ella el paisaje musical chileno cambió absolutamente: dejó de aparecer el riachuelo con la cordillera y el árbol y apareció el hombre y sus problemas.
Exacto. Bueno la temática social, las letras inteligentes. Esas letras con analogías, que iban un poquito más allá de la tarjeta postal y eso a mi me marcó. Yo creo que nos marcó a todos en el sentido de que yo creo que si no hubiera existido la Violeta la música de muchos grupos como Los Jaivas, como Congreso, como Los Blops en fin, hubiera sido distinta: hubiera sido otra cosa.
Conozco parte de su discografía y sé que no toca temas de la Violeta.
No, no toco.
Pero ¿Por qué la gente joven, por qué Los Jaivas o los Inti-Illimani tocan temas de la Violeta? O como los Chancho en Piedra que tocan “Maldigo del alto cielo”.

O el Álvaro Henríquez que hizo una versión genial de un tema de la Violeta... no me acuerdo cual es.
“Arriba quemando el sol”.

Sí. Salvaje, preciosa.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué se recurre a ella hoy día?

Bueno, es un referente. Es como... no sé: como cuando uno escucha a Clapton que graba temas de Moddy Waters no cierto, de B. B. King, en fin: de todos los bluseros antiguos. Son como la raíz. En el fondo el blues es la raíz del rock y muchos grupos de rock o solistas de rock graban temas que en el fondo son su folclore.
Pero podría no pasar. Podría haber pasado que la Violeta pasara a la historia, al olvido, o hubiera quedado ahí como...
Es que era imposible, era demasiado buena. O sea era imposible. Es que es música que en el fondo te llega al alma. Y cuando esa música le llega al alma a la gente esa música no muere ya. No muere y de hecho siempre hay como un retorno a las raíces, es una cosa que se da mucho en música y hoy día se está dando un retorno un poco a la cueca, a la cueca chora a la cueca del Nano Nuñez. O sea siempre hay vueltas. Pero lo de la Violeta en ese momento fue como totalmente actual: la influencia de la Violeta fue inmediata. Porque murió la Violeta e inmediatamente... ahora, la forma dramática también que murió y todo yo creo que eso también de alguna forma contribuyó al mito. Y cuando hay mito hay creación.
¿Hoy día la Violeta tiene el lugar que se merece en nuestro país?

Yo creo que sí. ¡Yo creo que sí! O sea hay plazas, hay calles y en la música indudablemente que es una figura... Es muy raro que un músico chileno no cite a la Violeta, digamos, o la evite. Es muy raro.
Hay quienes dicen que la Violeta debiera enseñarse en el conservatorio, así como se enseñan las sinfonías de Bach debería enseñarse “El gavilán” y las anticuecas como un ramo.

Perfectamente. Debiéramos hacerlo porque es parte de nuestra cultura.
Pero no se hace.

No se hace no más. Bueno, como muchas cosas que no se hacen en Chile. Pero, por ejemplo los blues en Estados Unidos y en todas las escuelas y todo. O sea George Gershwin, por ejemplo, que es el mayor exponente, casi, de la música docta norteamericana está muy basado en el blues. O sea hay que tomarlo más bien como eso, como una contribución.
Pero bueno, todavía hay una cierta siutiquería en eso ¿no? Entonces como que la música docta todavía... Pero eso ya en muy poco tiempo más se va a terminar.
¿Por qué?

Porque hay una cosa como una relación de la música docta como con lo fino, como con lo aristocrático, como lo... (risas) ¿Me entiendes o no? O sea como una cosa como que es para algunos pocos selectos, digamos, que pueden huevón entender... Y no es así.
¿Por qué la certeza de que se va a terminar esto?

Porque se ha ido terminando, se ha ido fundiendo. Hoy día, desde Los Beatles en adelante ese mito se cayó. O sea Los Beatles grababan con miembros de la Orquesta Filarmónica de Londres y ahí la cosa empezó a cambiar y hoy día todas estas orquestas famosas han grabado con Queen y han grabado con esto y con el otro. Aquí mismo Los Jaivas hicieron una cosa con la Orquesta Sinfónica. Entonces eso es un cuento que ya es un poquito del pasado.
¿Pero llegará el momento en que Violeta se enseñe?

Seguramente. Y a lo mejor no solamente la Violeta, a lo mejor también... hay canciones maravillosas de Patricio Manns, que musicalmente son pero... están muy bien construidas, muy bien hechas... en fin.
Estuve hablando con el Lulo de la Legua York, me decía que la Violeta les había enseñado a luchar y que para ellos eso era lo importante. Él piensa que de alguna manera ellos son la continuación de lo que fue el Canto Nuevo. Por lo contestatario, porque sienten que nadie más ha tomado ese rol. ¿Qué piensa usted de eso?

Yo no sé, la Violeta por lo menos en la época en que ella sacó estas canciones y todo era obviamente una inquietud que todo el mundo tenía. En Chile había injusticias horribles. Por lo tanto eso en algún momento iba a salir a la luz ¿no? Y bueno, fue la Violeta y la Nueva Canción Chilena un poco la que estuvo en esa línea. Y después ya se fue ligando más bien como a una corriente muy determinada; muy del partido comunista o el partido socialista. Pero en su origen fue una explosión social. Una explosión en la forma de música, en la forma de cultura, pero una explosión social indudablemente. Que después se radicalizó más.
Me imagino que conoce perfectamente la discografía de la Violeta.

La conozco bastante bien. Sí.
¿Algún tema, algún disco o algún periodo que le guste más?

A mí el periodo que más me gusta es el de las primeras composiciones. Claro y el disco más conocido donde están “Run Run se fue pa’l norte”, “El gavilán”.
"Las últimas composiciones"...

Las primeras canciones y las últimas. Pero es que yo no se si hay más repertorio de la Violeta, porque la Violeta hizo...
“Casamiento de negros” en adelante.

Claro... ella tiene como dos periodos. O sea como el primer periodo y el último. No hay como un periodo entremedio...
Entremedio hay unas cosas bien interesantes que las ha rescatado el Ángel chico. El Ángel Parra chico, son unas cuecas y son unas cuecas que son para guitarra. Las anticuecas.
Esas son del final, no las alcanzó a grabar la Violeta.

No, en general digamos: el repertorio que yo conosco de la Violeta es ese. Del “Run Run” del “Gavilán”, de... no se, “Gracias a la vida”, en fin. Y el primer periodo que es “La Jardinera” no cierto. Y todo eso también son canciones maravillosas.
¿Tiene alguna predilecta?

“Run Run se fue pa’l norte” es una de mis favoritas. Es desgarradora, es preciosa.
Además de desgarradora ¿tiene algo más?

Musicalmente yo la encuentro muy interesante, muy bonita. Porque hay una fusión ahí, una cosa de la cosa altiplánica, como una cosa occidental también y hay una fusión muy con el charango: ahí hay algo, para mí, muy especial.

GASTÓN SOUBLETTE: "VIOLETA NO ERA CAPAZ DE CONTROLAR SU IRA".

ACADÉMICO DEL DEPARTAMENTO DE ESTETICA DE UNIVERSIDAD CATÓLICA. MÚSICO Y AMIGO PERSONAL DE VIOLETA PARRA. EN ESTA CONVERSACIÓN NOS MUESTRA SU MANEJO TEÓRICO SOBRE LA CANTORA DE CHILLÁN ADEMÁS DE ABRIRNOS UNA PEQUEÑA MIRADA A SU INTIMIDAD CON LA CREADORA.
Por Matías Correa D.
1 / 8 / 2006 11:20 am
¿Por qué Violeta Parra ejerce esa fuerza de gravedad sobre los creadores actuales? Siendo que ella deja este mundo hace cuarenta años y su trabajo parece más actual que nunca.
Mira, en gran parte por esto: porque ella reeditó, por así decirlo, la cultura tradicional chilena que había sido olvidada prácticamente. ¿Quiénes conocían la cultura tradicional chilena, en materia de música y poesía, en ese momento? Y no sólo de eso sino fiestas, narraciones, refranes... ¿Quiénes la conocían? Los especialistas, nada más. Ósea los antropólogos que se habían dedicado y tendían eso archivado en sus casas. Pero el hombre común, e incluso el hombre culto, no sabía nada del Canto a lo Divino, del Canto a lo Humano, de la sabiduría de los refranes, no sabían nada. La cultura tradicional de nuestro pueblo se había olvidado totalmente.
¿Dónde estaba la cortina que los separaba de esto que existía y sigue existiendo hoy en día?
Eso provenía de un desprecio de la clase alta chilena por esa cultura popular. Ejemplo muy elocuente, cuando Vicuña Sifuentes publicó los romances recogidos de la tradición oral chilena. ¡Romances! Ósea originarios de España en el fondo pero vigentes en Chile. Publicó un libro de unas cuatrocientas páginas. La crítica que se le hizo en los diarios, especialmente en El Mercurio, fue que el señor Vicuña Sifuentes perdía el tiempo preocupándose de la cultura del vulgo, entre comillas. Esto fue en 1912. Entonces, ese desprecio de la clase culta chilena, del estamento culto chileno, por la cultura tradicional es la que generó que la cultura tradicional se fuera sumergiendo cada vez más en profundidades que son muy parecidas al olvido.
O sea llegó un momento en que te digo: antes de Violeta Parra Chile no contaba con esa viga maestra de su cultura lo cual contribuyó enormemente a que Chile perdiera su identidad como nación.
Ya, ¿cuál es él merito de Violeta? A pesar de todos los trabajos de los antropólogos anteriores que estaban archivados, y son muy meritorios, yo no les quiero quitar el mérito, pero Violeta Parra le enseñó a Chile, por poner un ejemplo, que había una antiquísima tradición trovadoresca en Chile, en base a la métrica de la décima española del Siglo de Oro, y que la temática de ese canto trovadoresco tenía dos vertientes: una vertiente religiosa o divina, que es el Canto a lo Divino, y otra vertiente humana, Canto a lo Humano; y que en ambas había una enorme variedad. Por ejemplo en el canto a lo humano había versos por sabiduría, versos por el amor, temas recurrentes como el hijo arrepentido que abandona su casa, y ¡de gran capacidad formativa ética! Toda esa temática, valiosísima. Y que en lo Divino estaba el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, la figura de Cristo, la figura de Moisés. El arca de Noé, el Paraíso Terrenal, el Fin del Mundo. ¡Estaba todo eso!
¿Quién dio a conocer eso al país? Las publicaciones de los antropólogos quedarán siempre en el estamento alto. Y el estamento alto excepcional que se dedicaba a ese tipo de investigaciones. Porque el hombre culto chileno no sabía nada de eso. Pero Violeta empezó a grabar discos con esto, empezó a recorrer el país y a recoger esa tradición y ahí la dio a conocer.
Quería volver al tema troncal, por el poco tiempo que tenemos. ¿Por qué el repertorio de Violeta Parra, ya sea el Casamiento de Negros en adelante, el Gavilán, viene a ser una joya tan preciada para los músicos de hoy siendo que, en general, sus composiciones son simples? Simples en general, no las anticuecas ni el Gavilán por supuesto.
Bueno, esto que te he dicho yo es la primera pata. Segunda pata: el talento personal de ella. ¡Es un genio! Un genio en todo sentido: una mujer creativa en cualquier cosa que dijera o hiciera. Ese tipo de personas son muy excepcionales. Hay gallos eruditos. Tú conversas... bueno ya murió, con Don Ricardo Latcham o con Manuel Guzmán Maturana que se dedicaron en aquellos tiempos a recoger la tradición oral y claro, vas a sentir que son eruditos, te van a apabullar con sus conocimientos, pero la cosa creativa interior de la persona, que está presente en todo momento, eso es muy difícil de encontrar. Ósea, como que la Violeta fue una especie de profetiza del pueblo chileno. Entonces esa cosa creativa fuerte, media mágica en ella. Su hermano Nicanor llegó a decir que era una hechicera de gran poder. ¡Eso es muy rao encontrarlo! Es muy raro encontrar esa capacidad de ser creativo en todo momento. ¡Hay güevones que son creativos en momentos muy excepcionales y el resto son rutina. Para ella no es nada, la rutina no existe para ella. O sea todo lo de ella era creativo en cualquiera circunstancia en que se encontrara.
Para hacerte un comentario sobre política o sobre la naturaleza, o sobre la misma persona que tenía al frente. Pero esta creatividad de ella tenía un aspecto violento, agresivo. Puede ser una creatividad que terminara con un puñete en el hocico, como lo hizo con el pintor Nemesio Antúnez: le plantó un puñete en el hocico. Porque ella no controlaba su ira, era parte de su creatividad también. Era una mujer que tenía un rasgo encantador por un lado y muy violento por otro.
A mí me insultó muchas veces, me arrastró por el suelo diciéndome que era “!Un pituco de mierda que nunca iba a entender al pueblo!”. O que mi papá era un Conde; entonces inventó ella que mi papá era Conde para poderme insultar, pero terminamos súper amigos después. Entonces esta creatividad de ella es lo que ha estremecido al país. Entonces esa creatividad vibra en sus creaciones.
Ahora, por ejemplo el caso de Los Jaivas, que cantan canciones de ella. El mérito de Los Jaivas, entre otras cosas, es haber sacado del subterráneo la última y más valiosa composición cantada de ella que es El Gavilán. Ella murió cuando El Gavilán no había alcanzado a grabarse todavía. Había grabaciones hechas por amigos y sin ninguna definición de sonido, sin una calidad de sonido. Los Jaivas lograron sacar del olvido esa cuestión y desenterrarla de estas grabaciones tan imperfectas he hicieron una excelente versión.
Para mí El Gavilán es la composición cumbre de ella, y que eso yo lo presentaría en el Teatro Municipal en un recital de música de cámara.
Es impresionante como esa canción va cambiando la métrica cada dos compases. Va de 5/4 a 2/4, a 6/8...
Es feroz, tremenda. Además, con un sentido trágico de la vida que la caracterizaba a ella. Porque ella fue una mujer de vida amorosa muy intensa, pero también muy desgraciada.
Volviendo atrás: si ella tenía este comportamiento tan agresivo con usted ¿Por qué seguía siendo amigo de ella?
Por el privilegio de estar al lado de un ser así. Yo reconocía que yo no la podía mandar a la mierda, no podía. Porque yo me di cuenta del privilegio de tener al frente a un ser así. Entonces siempre lo que Nicanor ha reconocido como mérito mío es haberla reconocido desde el día que la vi. Ella entró a mi oficina de la Radio Chilena, yo era director de programas en esa época, y a los dos minutos que se sentó sacó la guitarra y empezó a cantar y yo me di cuenta el valor de lo que estaba haciendo. Y de ahí fuimos amigos siempre. Con unas peleas feroces.
Ella entró en mi oficina el año ’55... ¿Murió cuándo?
El ’67.
Hasta ahí fuimos amigos.
Hay una carta abierta que usted escribió que está en el arte del disco de Ángel Parra, donde toca las anticuecas de su abuela.
Claro, donde yo le pido permiso para... Claro: el privilegio que yo he tenido de estar presente mientras ella componía las anticuecas. Ella compuso muchas anticuecas delante de mí. Y Nicanor Parra escribió muchos versos delante de mí y al terminar los leía. Ósea yo viví una intimidad con la familia Parra absolutamente excepcional.
Deben haber sido tardes enteras.
Claro, porque ella quería que yo le transcribiera a pauta el repertorio que ella había recopilado en los campos de Chile. Hicimos un cancionero gigantesco. Yo creo que está en archivo de la Universidad de Concepción.
¿Por qué Violeta Parra ha ido ganando fuerza? Hoy entre los jóvenes Violeta Parra ha llegado a ser una figura mítica.
Por esa creatividad de ella. Si es muy raro encontrar un ser creativo, si la mayoría de la gente vivimos en las convenciones o en la rutina. Entramos en un sistema y nos enseñan las reglas del sistema y ahí funcionamos... no somos creativo.
Ahí está la fuerza de ella: en la creatividad.
Sí, en la creatividad. Un ser marginal y creativo.
Además era adelanta. Gepe dice que ella era la vanguardia dentro de la ortodoxia. Creaba cosas alucinantes a partir de lo que ella rescató del folclore.
Sí. Esa sería la tercera pata: la creatividad de ella a todo nivel que le llevó a hacer manifestaciones artísticas en diversas clases de arte: la tapicería, la pintura, la música, la poesía. Esa sería la primera pata. La segunda pata sería su creatividad musical. Y el mérito de ella es haber sacado del viejo cancionero chileno, heredado del Siglo XVIII en adelante, haber sacado de ahí los arquetipos melódicos y poéticos para crear ella con eso algo propio. Ese es el mérito de ella. Por ejemplo, yo fui testigo cuando ella empezó a proponer sus primeros cantos a lo poeta, o sea a lo humano, basado en el tema del amor o en otros temas. Incluso temas humorísticos.
Por ejemplo, ella tuvo una relación con el pintor Julio Escames. Entonces, Julio Escames era un gallo que tenía un lado genial y un lado así como que daban ganas de tomarlo para el leseo. Entonces la primera décima, de ese canto que le dedicó a Julio Escames, dice así:
Todas las noches con migo
se acuesta a dormir un muerto,
y aunque está vivo y despierto
confuso es lo que les digo.
Es una mortaja amigo
que se alimenta de hinojo,
luego se frota los ojos
para dormir en la tumba
y a mi lado se derrumba
este finado de anteojos.
En el fondo, claro: es su amante; pero lo está tomando para el leseo, se está riendo de él. Pero se está riendo benévolamente, no lo está tirando a cagar.
Y a mí me dedicó una décima también:
No tengo la culpa ingrato
que entre los dos el diablo
por tres o cuatro vocablos
nos cause tan mal rato.
De hacerte sufrir no trato
aunque más parezca el caso
yo creo que este mal paso
nos lleva por mal camino
y a pregunta yo me animo
¿Hasta cuando ingratonazo?
Eso me lo dedicó a mí. Hay pelea vez tú, hay enfrentamiento.
Además hay mucho afecto, porque ingratonazo...
Por algo escribe el verso. Nuestra relación podía ser mejor pero ella no se daba cuenta que la que buscaba la camorra era ella. Si cualquier cosa que no le gustaba la rechazaba con violencia. Empezamos a escribir un libro sobre la cueca y me lo rajó un día, entero ¡Y me lo tiró a la cara! ¡Porque yo era un pituco de mierda que no entendía al pueblo! (risas)
Ese es el personaje. Y había que perdonarle todo, porque el privilegio de estar con una persona así.
¿Y el costo humano para usted, de perdonarle todo?
Claro, lo mismo que hubiera conocido a Rimbaud. ¡Habría aguantado cualquier huevada de él! Porque es un genio.
Semanas enteras de borracheras... en el caso de Rimbaud.
No sé... habría tomado lo menos para poderlo observar. Pero el huevón de Verlaine estaba enamorado de él. Entonces se involucraba en todo el hueveo, hasta que el otro le clavó un cuchillo en la mano, y se lo clavó en la mesa. Yo no habría permitido que Rimbaud me hiciera eso pero lo habría observado y habría hecho cualquier sacrificio para observarlo, que es lo que hice yo con Violeta. Ahora, Violeta no era tan violenta como Rimbaud, si Rimbaud era un huevón que se dedicó a la trata de blancas y al comercio de armas.
Pero era tan jodida como todo lo que esa décima expresa.
No reconoce el afecto tampoco.
En el momento en que ella monta en cólera se olvida de la amistad, y agravia e insulta hasta el punto de pegarle a Nemesio Antúnez.
Usted me iba a hablar de la vanguardia de Violeta.
Bueno, la vanguardia fue esta no cierto, de que ella saca del viejo cancionero chileno, especialmente de las décimas, ósea del canto a lo poeta, saca los melotipos que le permiten crear canciones tan inmortales como “Run Run se fue pa’l norte” y “Gracias a la vida”. Este mismo intento que hizo, que es el primer intento que le conozco yo, de inventar ella su propia entonación de Canto a lo Poeta, esa “No tengo la culpa ingrato / que entre los dos el diablo / por tres o cuatro vocablos / nos cause tan malos ratos”. La melodía que ella inventó fue una melodía que podía haber sido de un trovador europeo del Siglo XV, o español, digamos.
Ahí yo noté que ella estaba recién gestando un nuevo tipo de canción. Pero un nuevo tipo de canción que no se separaba de la vieja tradición. Ahí empezó a generar este nuevo tipo de melodías. Ahora, ¿qué tienen de particular esas melodías que heredamos de España, no cierto?: Que están basadas en los viejos modos gregorianos de la música medieval. Entonces eso, traído al Siglo XX suena como una cosa inédita. Absolutamente inédita. Entonces ella tiene el talento de inventar melodías que de alguna manera están vinculadas con eso pero no lo copia. Es como un reflejo de eso. Y usa la décima y la décima tiene su ritmo.
Ahora, la décima data del Siglo XVI en España. Y según Nicanor Parra, es la forma poética más perfecta que jamás ha existido, muy superior al soneto.
¿Y la octava? Octosílabas.
Bueno, las cuartetas, las doble cuartetas. También las usaba. Por ejemplo le suprimía cuatro versos a la décima y le quedaba una sextina. Y también escribía sobre eso.
Porque hoy hay un espectro tan amplio de creadores que reconocen en ella una inspiración. Desde los músicos doctos que han tocado y arreglado canciones de ella; músicos de rock y otras tendencias, así como, naturalmente, los folcloristas.
Hay coros en Chile que han cantado a cuatro voces las cosas de ellas.
Incluso hay cultores de hip hop, esta expresión basada en el rap, que se sienten identificados con ella.
Yo como que hasta ahí no le seguí la pista a la cosa. Lo que desborda del trabajo de Los Jaivas, de los Inti-Illimani, lo que va más allá yo no lo conozco.
Están Los Bunkers, rock más bien tipo Beatles, ellos dieron un recital en la Sala SCD basado en puras canciones de la Violeta Parra: “Run Run se fue pa’l norte”, las cuecas recortadas... Ellos tienen éxito a nivel nacional y están entrando en el mercado mexicano y latino de Estados Unidos. Ellos recurren a este repertorio de Violeta Parra.
Yo creo que el hecho que el folclore chileno no se conoce en el mundo y que ella haya tomado, se haya inspirado en los melotipos del canto a lo poeta, eso en el mundo suena absolutamente inédito. Para un japonés, para un inglés, talvez para un español no tanto. Yo canté, estando en Francia, algunos de los cantos a lo poeta chileno y españoles ahí presente me dijeron: “eso yo lo he escuchado en Asturias”. Por ejemplo me dijeron eso. Para que veas tú la proyección que ha tenido el arte de Violeta Parra, las canciones compuestas por ella, tengo la siguiente anécdota:
Cuando murió el Secretario General de Naciones Unidas, de apellido Hammarskjöld, que era sueco, se hizo un servicio religioso importantísimo en la catedral de Estocolmo y fueron de Chile Eduardo Frei Montalva y su ministro de relaciones exteriores que era Gabriel Valdés. Dicen que estaba repleta la catedral. Estaba el rey de España, estaba toda esa gente, estaba el Príncipe Carlos... y de repente, Gabriel Valdés me dice: “Me tuve que afirmar del brazo de Eduardo Frei para no desmayarme... de repente el coro comienza a cantar “Gracias a la vida”. ¡El coro de la catedral! ¡Gótica! ¡Eso empieza a cantar! Ahí lloramos los dos ¡pero a mares!” Me decía, “tanto Eduardo Frei como yo llorábamos a mares”. Una cosa impresionante, para darte una idea de lo que eso fue.
Y en Francia, el impacto feroz. Porque allá ella hizo su exposición en el Louvre.
¿El segundo piso que le dieron entero?
Bueno, le dieron una sala muy grande del Louvre. El Louvre está lleno de arqueología... Hay una sala especial del Louvre que se llama “Les Artes Decoratives de Louvre”. Esa sala, por así decirlo, la estrenó Violeta Parra. Y el diario “Le Monde”, que es el diario más serio que tiene Francia, publicó el siguiente título, comentando la exposición de Violeta. Decía así: “Leonardo Da Vinci terminó en el Louvre, Violeta Parra comenzó en el Louvre”, eso decía “Le Monde”.
¿Por qué afuera se le reconoce tan bien y acá en Chile no? Volvemos al principio que es el desprecio...
País de mierda no más. Que cree que todos los problemas son económicos y nada más, que aquí la cosa se arregla con recursos financieros, tecnología apropiada y capacitación y punto. Esa es la vida para los chilenos. ¡País de mierda!
Bueno, pero la posteridad le ha hecho justicia a Violeta. Eso es lo importante.
Entonces, como siempre pasa, es la posteridad la que le ha hecho justicia.
A Jesucristo la posteridad le hizo justicia, en el momento mismo es un delincuente como cualquier otro. En ese sentido la Violeta fue muy clarividente: pintó un cuadro en que estaba Jesús con los dos ladrones. ¿Sabes como se llamaba el cuadro? “Los Tres Ladrones” (risas). Entonces genial. Y los tres estaban crucificados en una misma cruz. Es decir, el ladrón del lado derecho tenía la mano encima de la de Cristo clavada en el mismo clavo. Y el otro, el lado izquierdo, tenía lo mismo. Y ahí aparecían entonces los tres ladrones.
¿En el ámbito académico se reconoce el valor de Violeta Parra?
Sí. Es decir, en un ámbito muy restringido sí. Por ejemplo el instituto de letras no creo que le dé mucha importancia. En cambio aquí en Estética, el profeso Fidel Sepúlveda ha escrito cosas muy buenas. Te recomiendo que lo entrevistes. Entrevístalo y tiene un escrito que se llama “El Viaje Mítico de Violeta Parra”, muy importante.
Ahora, con Fidel hicimos nosotros algo importante que se relaciona con el arte de Violeta Parra. Hicimos un Auto Sacramental de Navidad. El texto lo hizo Fidel y yo le puse la música. Pero yo le puse la música de las piezas folclóricas que ella recopiló a través de todo el país. Ahí se nota la cosa arcaica del canto a lo poeta que se remonta al medioevo español. Se nota eso.
Juanita Parra, de Los Jaivas, me decía que su temática suena muy actual, que los problemas que ella denuncia en su momento no se han resuelto todavía. Lo que denuncia Violeta Parra es algo permanente.
En “Gracias a la Vida” dice.. Bueno aquí tienes tu aquí un caso: Yo traté el tema de la moral y la virtud en mi curso de Filosofía Oriental, yo hago un curso de Filosofía Oriental basado en Lao Tzu y Confucio. Entonces Lao Tzu tira a partir a la moral, dice que la virtud cósmica del amor, que está diseminado por todo el universo, posee a ciertos hombres y esos hombres tiene muy desarrollada la virtud. Entonces esos hombres obran amorosamente con el prójimo y piensan en el bien común, no por cumplir con un precepto moral sino que les nace hacerlo porque la virtud cósmica del amor los ha poseído.
Encarnada en ellos.
Claro. Que es la misma posición de Cristo: es el amor que yo les comunico el que los hace buenos, no la ley: no el cumplimiento de la ley. Es la misma posición. Ya, entonces la gente que se rige por la moral termina siempre compitiendo dos graves pecados: el desprecio despiadado por lo imperfecto y, además, la hipocresía: mantener la imagen. Y esa es la conducta Farisaica.
Ya. Entonces dije: “ahora ustedes están en condiciones de entender por qué Violeta Parra dice en “Gracias a la vida”: “cuando veo al bueno tan lejos del malo”. ¿Entendieron ahora? Ella cachó: ese bueno puede ser más perverso que el malo, porque se rige por la moral burguesa y no porque tiene amor adentro”.
Además lo dice en “El Albertío”: “muchos van con ropa blanca y Dios me libre por dentro”.
A no, claro. “Están llenos los huesos de muerte y de inmundicias por dentro”. “Entonces no caigan ustedes en el juego” les decía, no, “de creer que evangelizar, la mayoría aquí son cristianos, se evangeliza en nombre de la moral. Evangelizar en el nombre de la moral es destruir el mensaje de Cristo”.
Es minimizarlo...
Prácticamente reducirlo a cero. Entonces ahí viene este desprecio por lo imperfecto.
Por ahí Gepe, otro músico, decía que Violeta Parra era genio pero se le veía la hilacha y que a los genios siempre se les ve la hilacha.
Pero por supuesto, no pueden controlar la ira. Como tienen una misión que cumplir rompen muchos lazos, porque no son perfectos. Por ejemplo, todo el problema de ella de haber dejado su guagua aquí y haberse ido a Europa...
Y se murió...
Claro. Eso de no poder controlar la cólera y tratar mal a los amigos. Pero la hilacha que mostró ella es insignificante comparada con la que han mostrado otros. Otros súper morales.
Y la persona que es tan moral finalmente no puede serlo, tiene que tener una vía de escape.
Claro. Por eso la Parábola de Hijo Pródigo: es el menor que le pide al padre que le dé la parte de la herencia. ¿Y en qué la gasta el huevón? ¡En puras putas! Vivir disolutamente. Entonces la pregunta, que nunca se ha agotado ese tema, ¿Por qué este gallo se salió de madre? Por la moral del hermano mayor. El hermano mayor, cuando vuelve y el padre lo perdona y hace la gran fiesta por la vuelta de su hermano, le dice: “!Y cómo, yo nunca te he fallado, siempre he cumplido tus preceptos y ni siquiera me has dado un cabrito para compartirlo con mis amigos? ¡Y este carajo que ha tirado su fortuna con prostitutas tu le haces una tremenda fiesta!” Y el padre le dice: “¡Pero estaba muerto y lo he recuperado vivo hijo! ¡Compréndeme!” Claro, ahí está la diferencia entre el hermano mayor que era moral, que cumplió con los preceptos. Y el otro no era moral, le cargaba esta vida cuadrada, encajonada en preceptos y se salió de madre. Pero se salió de madre y vio la verdad. En lo profundo de su miseria vio la verdad y el otro no la vio nunca. Entonces viene el arrepentimiento.
La verdad era que tenía que estar cerca del padre.
Claro, tenía que arrepentirse, tenía que darse cuenta de la caga' que había hecho y el otro nunca se dio cuenta que era un robot de la moral nada más. Entonces ahí se transforma Cristo en un personaje muy peligroso. Porque, en resumidas cuentas, el que dejó la caga' es el que queda justificado y el que nunca mató una mosca es un huevón que no sirve para nada.
Entonces eso la Violeta lo cachaba muy bien y de ahí su frase celebre “cuando veo al bueno tan lejos del malo”.
“Cuando miro el fruto del cerebro humano”.
Claro, esa canción es un tesoro de sabiduría.

CHANCHO EN PIEDRA: "CUANDO LA LEYENDA ES MEJOR QUE LA HISTORIA SE CUENTA LA LEYENDA".

LOS CHANCHO EN PIEDRA ABRIERON SU SALA DE ENSAYO, EN BALMACEDA 1215, PARA CONTAR SU VISIÓN DE VIOLETA PARRA, CREADORA DE LA CUAL YA HAN HECHO TRES VERSIONES: "EL ESPÍRITU Y EL CUERPO" PARA LA TELETÓN DEL AÑO 2004; "CASAMIENTO DE NEGROS" PARA EL DISCO TRIBUTO A VIOLETA PRODUCIDO POR ÁLVARO HENRÍQUEZ EL 2002 Y "MALDIGO DEL ALTO CIELO" PARA LAS RARAS TOCATAS DE LA RADIO ROCK & POP EL 2006. LA CONVERSACIÓN GIRÓ EN TORNO A ESTOS TEMAS Y A LA CREADORA, DEJANDO VER EL HUMOR QUE "LOS CHANCHO" HAN TRASMITIDO EN SU MÚSICA.
Por Matías Correa D.
11 / 8 / 2006 3:30 PM
¿Cuándo grabaron “El espíritu y el cuerpo”?
Lalo Ibeas: En la Teletón del 2004, y en vivo tocamos la “Cueca de los poetas”.
¿La tocan también?
Lalo: No, fue tocada en un momento. De ahí ya no la hemos tocado más para ser honestos.
Y para ser honestos ¿por qué tocan esos temas?
Lalo: Bueno, yo creo que personalmente todos tenemos distintas cosas que te ligan al folclore. Yo, para ser sincero, de la familia Parra descubrí primero a Nicanor y me hice ultra fans de él, tenía todos los libros, he leído la mayoría de sus cosas, de sus títulos, y creo que gracias a eso comencé a escribir. Tanto letras como escribir por mi parte. Y durante mucho tiempo era mi único referente en las letras. Después yo conocí los típicos temas de la Violeta no más: el “Volver a los 17”. Si bien eran como del inconsciente nunca había puesto atención a la composición y a la forma de estar escrito; y, cuando nos ofrecieron participar en el tributo, en esa época empecé a recolectar música de mp3 y cosas del repertorio y ahí empezaron a aparecer los temas más raros que generalmente son los que son más interesantes: yo creo que de cualquier artista, más que los temas conocidos, los temas B por decirlo de alguna forma. Ahí me di cuenta en realidad la Violeta era tan o mejor escritora que Nicanor.
Y bueno, personalmente a nivel de intención, creo que “Maldigo del alto cielo” me asombró escuchar un tema tan rabioso siendo que yo me encanta la música y las letras rabiosas y funk rock y todo pero nunca había sentido algo que tuviera un sentimiento de rabia, no rabia en si sino que sea una pena reflejada en un dolor. Y creo que para escribir eso primero que nada hay que ser súper buen autor y segundo ser súper honesto y abierto para escribir algo así. A mí me llama la atención principalmente, para ser sincero, más la potencia de las composiciones de lo escrito.
¿Por qué aceptaron ser parte del tributo? ¿Por ser parte de este proyecto o por la Violeta? ¿Cuál fue la razón?
Felipe Ilabaca: Un desafío musical importante para grupo que ha lo largo de su historia ha hecho solo rock de repente que es convocado por sus propios méritos a un tributo así... es un gran desafío musical tratar de interpretar a la Violeta Parra con los instrumentos y el formato de rock que nosotros tenemos era un renovarse como grupo también. Chasconeamos a la Violeta y la llevamos a nuestro terreno. El productor, que era Álvaro Henríquez, nos permitió hacer eso y fue como un refresco para nuestro repertorio también: tratar de incluir ese tipo de fraseo, ese tipo de letras. Bueno, el Lalo también le metió un poco el estilo de él. Pero creo que fue un resultado posmoderno de la Violeta Parra, una re-versión.
Lo aceptamos por eso, porque también es un crecimiento: tratar de involucrarse en cualquier desafío musical para nosotros también siempre ha sido una premisa: donde nos llamen donde puede haber algo que se pueda innovar vamos a ir para allá.
Toño Corvalán: Yo también creo de cierta manera un poco, no sé si educar, pero mostrar que sé yo... nosotros, la particularidad del público nuestro son como más jóvenes que nosotros o contemporáneos, entonces también que cachen los temas y que sepan de quienes son y así se pueden meter en la obra de la Violeta y pueden escuchar su música y a algunos, muchos, yo creo que les gusta ahora y por ese sentido va...
¿Cómo una responsabilidad?
Toño: No responsabilidad sino que como también dar cuenta de nuestra influencia o nuestros gustos de la música chilena que viene... que es precedente para nosotros.
Felipe: Lo que pasa es que, para los que no nos han conocido mucho a lo largo de la historia, Chancho si bien ha hecho funk, rock funk, etc, siempre ha estado hecho desde un punto de vista bien urbano, bien santiaguino, bien periférico desde donde nosotros venimos; como se habla acá, con los chilenismos típicos; entonces, a lo largo de los discos que hemos ido haciendo de a poco nos fuimos acercando hacia el folclore y hoy en día nos sentimos bien emparentados con eso. De hecho el último disco que hicimos tiene mucha influencia de eso. Que sé yo desde las cuecas, algo habrá de la tonada cuando hicimos el impostor. Entonces cuando aparece la Violeta, Víctor Jara, Los Jaivas, Quilapayún e Inti-Illimani en nuestro camino fue algo súper espontáneo como que se cruzaron en el camino. Y también fue espontáneo de parte de ellos, de los que están vivos. Los Quila o Los Inti, ellos nos llamaron. Para ellos también les resulta de alguna manera folclórica la propuesta nuestra. Entonces se hermanan en las generaciones en lo que hacemos nosotros también.
Lalo: De hecho nosotros siempre hemos sido considerados una banda súper chilena en los primeros discos y todo siendo que al escucharlos, más allá de la forma de decir las cosas, no se escucha como algo chileno pero con los años yo creo que se ha ido como folclorizando la música y también se ha ido rockeando el folclore, las dos cosas a la par, y estamos contentos porque aparte estamos en un proceso que creo que es muy encima para analizar respecto de los aportes o la forma de que es folclore y que no. Lo mismo me acuerdo leer una entrevista al Gato Alquinta que él decía que cuando ellos hicieron Los Jaivas jamás... hasta incluso les cargaba el folclore y ahora ellos son considerados semi folclore. Entonces quizá en un tiempo más nosotros... nuestro primer disco pueda ser música folclórica y nosotros ¿qué vamos a saber? El tiempo cambia muchas cosas.
En el caso del “Casamiento de negros” cuando le cambiaste la letra ¿Eso es ironía? ¿Es humor?
Lalo: Yo creo que es porque yo sentí que el tema de la Violeta en su momento fue súper como trasgresor. Me acuerdo escuchar ese tema cuando niño y es como raro, es como siniestro un poco el “Casamiento de negros”, da miedo...
Felipe: No y la mayoría de los temas de Violeta Parra la voz de ella... no sé, el “Albertío”, el “Rin del angelito”, dan miedo.
Lalo: Bueno y lo principal que ahí se muere la negrita porque el médico del pueblo no pasa nada, no llegó y todo. En cambio yo dije “bueno, esa es una historia súper antigua. Si bien es rural, el espíritu de la canción es que murió lleno de negros en el casamiento de la negra por falta de atención médica y hoy en día la principal causa de muerte ni siquiera es porque no llega el médico sino porque llega y no hay plata para pagar”. Entonces fue una actualización del espíritu de la canción. Quizá a alguien le molestó, pensó que era feo cambiar la letra pero yo creo que lo único que me importaría si le molestara sería a la Violeta y yo creo que no le molestaría porque es una actualización del mismo espíritu de la canción.
Felipe: Además que ella siempre fue transgresora y hoy en día lamentablemente se oficializa se institucionaliza todo. Existe una corporación por la Violeta Parra, toda una fundación, que está bien para rescatar su obra y todo, pero ellos fueron los que más pusieron el grito en el cielo por alterar la letra pero resulta que yo creo que los grandes artistas les encanta eso. Ósea, de hecho nosotros mismo aborrecemos cuando sabemos que hay por ahí un tributo a Los Chancho en Piedra y los compadres nos tratan de imitar; pero les prendemos velas a aquellos (Lalo: que hacen sus versiones) o rescatan lo nuestro y hacen lo suyo. En ese sentido no fue para faltar el respeto, yo creo fue todo lo contrario, fue para revivirla rejuvenecerla: como ¿Qué cantaría ella hoy en día? Bueno, tal vez los negros son los marginados, al final es una metáfora de los marginados del mundo.
“Le gustaba Michael Jackson pero cuando era negro”.
Lalo: Claro, eso es chiste no más porque se acerca a la estética no más de como escribimos nosotros que pasa por chiste algo serio. O sea: si tu agarras cualquier tema de nosotros empiezas a leer más de una vez te das cuenta que en realidad no es lo que parece y significa otra cosa: y aquí mismo también. Toda esta cosa de la muerte por no tener remedios y todo yo creo que no es un chiste pero está en un contexto que si es gracioso y la gente se ríe y puede hacer conciencia de eso que yo creo que eso es lo interesante de la música moderna: que puede ser popular y al mismo tiempo tener mensaje.
Cuti Aste o la Javiera Parra dicen que si la Violeta estuviera viva hoy día haría electrónica combinada con folclore. ¿Que piensan de eso?
Felipe: Es que no, es que, en lo personal, de alguna manera todos los Chancho pero la electrónica la disfrazan como de revolucionaria. Yo no la encuentro revolucionaria como por cuenta musical. Me parece facilista al lado del rigor que implica el músico que toca, ejecuta e interpreta un instrumento que tiene un arte, que es romántico de eso. Tocar una guitarra no está pasado de moda. Entonces yo diría ¿por qué la Violeta tendría que estar haciendo música electrónica?
Lalo: Es que yo creo que es tan amplio, es como decir que la Violeta estaría haciendo... y dentro de eso hay tanto espectro que da lo mismo, ósea, que si la Violeta estuviera viva yo creo que estaría haciendo arte y no estaría ni música, estaría haciendo otro arte pintando los telares ¿quién sabe especular qué si o qué no? Y dentro de sí estuviera viva podría perfectamente ocupar el instrumento que se le plazca para hacer lo que quiera.
Pablo Ilabaca: Sería presidente.
Lalo: Claro, ósea que más allá del estilo que haga estaría haciendo arte que es lo importante. Y la electrónica... difiero del Felipe, yo creo que más allá del... es un camino; pero ese camino como es fácil hay mucha mierda pero si creo que hay huevones bacanes que hacen cosas buenas.
Felipe: No sin duda: son muy pocos. Pero decir que la evolución lógica de un genio es que hoy en día esté haciendo electrónica, no creo... para nada. De hecho alguna vez hablamos con Joan Jara y ella decía que el Víctor... ella creía que el Víctor si hoy día estuviera vivo estaría haciendo cine y nada que ver con la música pero estaría haciendo arte.
Lalo: Redondeando, no es que uno esté en contra de la música electrónica pero si de creer que la música electrónica es el futuro o es la revolución. Si, yo creo que el futuro es cualquier estilo. Ósea yo creo que antes es inimaginable y lo más probable es que no nos guste cuando vamos a estar viejos. Independiente del estilo, yo creo que si la Violeta obviamente si estuviera viva estaría haciendo algo interesante. ¿O quién sabe si ahora está haciendo cosas más interesantes de las que podría estar haciendo viva?
Pablo dijo que ella sería presidente. El Gepe me dijo eso: yo creo sería diplomática ella, no haría música.
Lalo: Si, sería diplomática. Este país si estuviera viva no reconocería lo que hubiera hecho. Como Chuck Berry por ejemplo, que es el padre del rock & roll y todos Elvis Elvis Elvis... igual, de cierta manera, es feo decirlo pero morirse te da un estatus que no te lo da nunca estando vivo.
Los Bunkers me dijeron que la Violeta podía ser equiparable a John Lennon. Por ahí Horacio Salinas me dijo: no, a Van Gohg. Hacer un parelelo nunca es conveniente... por que no hay paralelo digamos. ¿Pero si se da la ocasión de hacerlo como lo harían ustedes?
Pablo: Juana de Arco, porque la Violeta es una heroína épica. Es mucho más que John Lennon. John Lennon es un icono pop la Violeta es un icono que pasa del pop, que lo traspasa. Ella llega a niveles de... y yo concuerdo con Horacio Salinas, es más parecida a un Van Gohg, a un artista así múltiple, porque ella era mucho más que músico y poeta: era el arte encarnado en una mujer. Y era el dolor del pueblo entero, el dolor de ser humano, cuando no existía el comercio de la música. No ella es mucho más que John Lennon... ¡Mucho! ¡Mucho! Pa’ mi juicio.
Felipe: Jorge González de repente podría ser parecido a John Lennon en lo que ha significado para Chile. Pero la Violeta es superior, es como no sé... un Mozart. Así ya...
Ustedes reconocen genialidad en Violeta. ¿Dónde está esa genialidad? Más allá de lo múltiple que era haciendo arpilleras, pintando...
Felipe: Yo creo que va en la certeza: en la palabra y la música hecha una sola cosa, como algo que está vivo y que traspasa el tiempo, que es áspera y ruda, que golpea, golpea así con fuerza descuartiza y decapita con nombre y apellido a los culpables; y al mismo tiempo es tierna con la gente, con los niños, con el pueblo; es líder, es guerrera, es mapuche.
Toño: Se nota la sinceridad y la autenticidad de sus palabras y de su música. A veces hay artistas a los que no les crees lo que cantan, no lo sienten, lo hacen por tal o cual motivo. Pero a ella se le notaba eso.
Lalo: Yo creo que hay una gracia del arte, aún, es que como fenómeno como expresión o como gusto no está explicado. Yo creo que la gente de los sellos esperaría la respuesta de saber por qué alguien es genial para buscar artistas de esa manera o por qué gusta algo y tratar de repetir la fórmula con otro grupo parecido con nuestro artista favorito. Pero gracias a dios yo creo que ese “un” y esa “cosa” no es una ciencia del saber por qué triunfa o por qué gusta alguien, y yo creo que la Violeta es un ejemplo claro de que algo es bueno o no es bueno porque, yo creo que se incentiva tanto a artistas extranjeros como nacionales escuchar una canción... yo me acuerdo en el colegio cuando te enseñan canciones, de típico el folclore y todo, y de las que más me acuerdo son de “Volver a los 17”, “Gracias a la vida” y por algo son melodías que quedan pa’ siempre. Es por alguna razón mágica que nos gustaría que se explicara algún día, que se transformara esto en una ciencia más. Prefiero creer que todavía la música y el arte es el último porcentaje de magia que le queda al mundo y siendo así de mágico yo creo que les llega a las personas que saben percibir la magia que son generalmente los artistas. Y también creo que últimamente está despertando el interés de los jóvenes, de las distintas gentes, por un fenómeno medio... esto es mi percepción, no sé si es verdad o no: yo creo que uno hace suyo lo que descubre no lo que te dan. Ósea, por ejemplo, la música que escuchas en la radio es muy difícil que se transforme en el grupo de tu vida. A menos que seas una huevón que vas a bailar a la discoteque todos los sábados. Pero cuando la persona que le gusta algo es algo que descubre, un grupo que lo haces tuyo, un grupo que le seguís la discografía. Y creo que a nosotros nos pasó, en esa época, con grandes bandas así como Faith no More y Red Hot Chily Pepers que costaba un mundo conseguir esa música. Me acuerdo que para conseguirnos un disco de los Chily Pepers con el Cabezón juntamos plata entre los dos... costaba ene conseguir uno, era como una travesía, y hoy en día como está de globalizado en mundo, Internet y todo, la música anglo y todo es súper fácil de conseguir para cualquier persona: si no tienes computador un amigo te lo baja. Tienes una forma de acceso a todo eso pero es súper difícil encontrar folclore en Internet. Entonces al ser más difícil y al escuchar por ahí los temas y todo se está haciendo como parte de la gente toda esta nueva corriente que tu hablaste como del Gepe o Rosario Mena son súper folclóricos yo justamente creo porque descubrir lo tuyo. No lo que te están dando. Y creo que eso es interesante porque se están mezclando las dos corrientes: como toda la influencia anglo con la influencia del folclore están saliendo nuevos hijos. Están cambiando hasta estilos clásicos yo he escuchado, no sé, cumbia y piensas que ahí quedaron y están tocados por jóvenes y suenan de otra manera que como sonaban por los viejos y creo que está interesante esta época en que está todo mezclado.
¿Y consideran que Violeta Parra tiene el lugar que merece en Chile?
Lalo: Yo creo que nadie en Chile tiene el lugar que merece, creo que todos tienen el lugar más bajo que el que merecen.
En el caso de la Violeta.
Lalo: También, obviamente, yo creo que en todo ámbito: desde deportistas, próceres... y artistas sobre todo. La gente... nuestra cultura es súper buena para tirar para abajo esperando que el que te gusta se mande una cagada para hacerlo cagar. Se enorgullece de decir que ya no te gusta algo que decir: “Oh, descubrí un grupo que me gusta”. “¡No, ya no me gustan estos!” Yo he escuchado que eso es tema de conversación y la gente lo defiende con el mismo espíritu que decía que antes decía que antes le gustaba. Es, como yo creo, parte de nuestra cultura y es súper cíclico yo creo que hay como etapas. De estos doce años que llevamos he visto... ha ver, para poner una banda externa: La Ley, por ejemplo; he visto que de repente la prensa se ha ensañado y ha hablado mal de “que no: son mexicanos” y después no: “Oh, es nuestro grupo La Ley...” Es como súper cíclico con Lucybell, yo creo que con nosotros: hemos tenido épocas en que han dicho: “¡No, otra vez los Chancho haciendo lo mismo!”. Y otras veces “¡Oh, un disco nuevo! ¡Bacán!”. El chileno como que tiene en algún momento hablar bien de alguien y mal de alguien. No sé, a diferencia de los argentinos que es su ídolo y los dejan arriba y son bandera y estandarte pa’ todo y no olvidan que alguien los hizo feliz alguna vez.
Acá si un humorista tuvo diez rutinas buenas y tiene un chiste fome la gente dice: “se puso fome”, por uno, y no se alegra por toda la alegría que te dio todo el tiempo. Entonces así es más difícil acá hacer arte y eso yo creo que mantiene una vara súper alta y los que se mantienen son los más perros no más.
Pablo Ugarte, de los UPA!, dijo estas palabras: “De todos nosotros como músicos y creadores la Violeta es nuestra madre”.
Lalo: Si, pero harto feos le han salido algunos hijos (risas).
Felipe: Ha tenido de todo: hijos lindos, ovejas negras, pero ella es la madre. O por qué no pensar en Margot Loyola por ejemplo, que también es una mujer increíblemente investigadora y todo. Pero la Violeta trajo a la ciudad el campo y unió todo así. Todas las tradiciones, las convirtió y traspasó las fronteras: en Argentina, codeándose con músicos de allá, fusionando allá y acá un poquito, no son sí sayas, pero marchas nortinas. Entonces ¿Cómo no va a ser la madre de la música chilena?
Lalo: Además hay datos que, por ejemplo, yo no los manejo no soy historiador pero he leído por ejemplo que ella fue la que le dijo a Víctor Jara que cantara y él no se atrevía, que no le gustaba su voz y ella fue como que la incentivó entonces, yo creo que con aportes así y más toda su carrera más su actitud y más... pucha, es un martir po’ huevón.
¿Y ustedes como músicos cómo se reconocen como hijos de la Violeta?
Lalo: O sea, es que yo creo que no hay otro referente femenino de creatividad musical.
Ella es fundadora: hay un antes y después de ella.
Lalo: Si yo creo que sí.
Felipe: Marca un parámetro.
Lalo: También es cierto que hubo mucho tiempo en que la música no se podía grabar y quién sabe quién estuvo antes...
Felipe: Da lo mismo eso, ella estuvo en el momento en que tenía que estar y hay un antes y un después.
Horacio Salinas decía que antes de ella existía el paisaje de Chile, después de ella existe el pueblo de Chile y sus problemas.
Felipe: Era un Chile de exportación, de linda cordillera y lindos ríos y ella empezó a retratar... no, insisto: trajo el mundo mapuche al folclore, lo incorporó: incorporó sus ritos, incorporó el guillatún; incorporó su pulso, tempo, como música la rescató. Ella misma, a lo mejor la Javiera te contó o su papá el Ángel Parra, que se perdía en Temuco y se iba a vivir un tiempo con los pehuenches.
O sea una mina que es compiladora, recopiladora.
Lalo: Igual leí en la Rollings Stones, en la última, que el Ángel Parra papá dice: “me quedo más con la imagen que han inventado de la Violeta que con la real”. Ósea igual tiene harto de mito toda su...
Felipe: A, sin duda, pero eso es lo bueno: uno habla del mito.
Lalo: Cuando la leyenda es mejor que la historia se cuenta la leyenda.

miércoles, marzo 21, 2007

ÁNGEL PARRA: "LA GENTE ES MUY ESTÚPIDA, SE DECLARA ADMIRADORA DE LA VIOLETA APENAS CONOCIENDO UN TEMA".

EN EL LIVING DE LA CASA QUE ÁNGEL USA DURANTE SUS ESTADÍAS EN CHILE SE DA ESPACIO PARA ESTA CONVERSACIÓN ENTRE LOS ENSAYOS PARA LA YEIN FONDA Y UNA ENTREVISTA QUE TIENE QUE DAR PARA TVN. AUNQUE NUESTRA CONVERSACIÓN SEA CASI CORRIENDO EL MÚSICO ENTREGA GRANDES TEMAS DE ANÁLISIS CRÍTICOS. CONSIDERA QUE VIOLETA, SU MADRE, NO ES FOLCLORISTA Y HACE UN LLAMADO A ESCUCHARLA Y MANTENERLA VIVA.
Por Matías Correa Domínguez
Martes 19 / 9 / 2006 1 PM
En un artículo del diario La Nación de hoy, usted habla que quiere hacer un documental sobre Violeta. ¿Por qué hacer un documental sobre Violeta?
¿Por qué? Porque hallo que todavía hace falta; hace falta contar a la Violeta folclorista, a la Violeta mujer chilena, a la mujer sencilla. Hace falta una cosa simple, de lenguaje cinematográfico, para que llegue a los colegios, para que llegue a las universidades: para que los jóvenes tengan un antecedente serio, serio desde el punto de vista mío de quién es la Violeta.
Hay un documental también de la Violeta, el “Viola Chilensis”.
Si, pero ese son una serie de entrevistas; no es lo mismo.
Tendría material de archivo.
Material de archivo fotográfico... en realidad no es un documental es un DVD; es decir tu puedes elegir el menú, tu vas viendo ahí lo que quieres ver; si quieres ves los cuadros, si quieres escuchar la música.
¿Y por qué hacerlo?
¿Por qué? Yo creo que es importante dejar testimonio, y es bueno que sea la familia más directa que la deje a que sea gente desconocida que va a inventar un personaje que a lo mejor no tiene que ver con lo que yo quiero que se diga de la Violeta. Por eso escribí yo el libro: “Violeta se fue a los cielos”. ¿No sé si tú lo has leído? Entonces por eso, nada más que por eso.
En la entrevista de la Revista Paula decía que tu habías escuchado a un guitarrista clásico que había lanzado a la Violeta con nuevos aires, desde una generación.
Claro, lo que yo escuché es arreglos para guitarra clásica de viejas melodías recopiladas por mi mamá.
De canto a lo divino.
Canto a lo divino.
Bueno, pero desde hace cuarenta años que se toma a la Violeta y se reinventa y se retoca. Bueno, Los Jaivas lo hicieron; lo han hecho...
Si, lo han hecho grandes artistas internacionales también.
La Joan Báez...
Sí, tal vez la versión más mala de “Gracias a la vida” (risas). Pero hay otros Robert Wyatt que cantó “Arauco tiene una pena”, rockeros antiguos... sí, sí...
¿Cuales son los sentimientos que le vienen a usted, como hijo y como autor?
Primero que nada que es una compositora... Autora y compositora inmensa, por el contenido de sus textos. A veces leo los textos solos y los trato de descifrar también y hay muchas cosas que están contenidas en ese texto; y lo bueno es que cada ser humano, cada individuo, puede interpretarlo a su manera.
Tengo entendido, por lo que he estudiado, que Violeta tiene una dimensión desconocida hasta para sus familiares más cercanos.
Puede ser, todos los seres humanos somos así creo yo: tenemos nuestro lado oculto; y no hay que olvidar que mi mamá hace ya años que no está aquí. ¡Pero está!: está en ese cuadro, está en las canciones que canté en la Jein Fonda con Los Tres, está en las miles de personas que cantan sus canciones.
¿Qué cuadro es ese? ¿Cómo se llama?
“Fiesta en la casa de los Parra”.
¿Por qué ocurre esto?: Tengo la impresión, no tengo las cifras, de que es la autora más tocada por otros músicos en Chile.
Puede ser, yo tampoco tengo las cifras... no tengo idea.
Pero esa impresión tengo, que es a la que se recurre más a su repertorio.
Se recurre más porque su repertorio es muy amplio: va del canto a lo divino hasta la canción picaresca como la “Mazúrquica modérnica”: cuecas, tonadas: hay discos enteros dedicados a la cueca, discos enteros dedicados a las tonadas.
Sin embargo ella tiene una fuerza especial que no la tienen otros creadores.
Es que esa es la maravilla de la creadora en este caso: es un misterio. ¿Quién dijo que Sebastián Bach, quién dijo de Da Vinci, quién dijo que la locura que puede haber dentro de la cabeza, la libertad (que yo la llamo la locura ¿no?)? La libertad que puede haber dentro de la cabeza de un creador no se da todos los días. Entonces, tu no puedes comparar a Violeta Parra con Clavita Solovera o con Donato Manjaila, que son autores prolíficos, conocidos; Jaime Atria, Flor del Campo, no los puedes... para nada ¡Imposible! Porque la obra de ellos, que es muy basta, queda aquí.
Da la impresión de que es más ornamental esa obra, en cambio la de la Violeta es más vital.
Absolutamente... es más vital; es más filosófica, es más para advertirte, para decirte: usa la cabeza no solamente para ponerte sombrero: úsala para pen-sar; y esa era una de las metas de la Viola: de hacernos pensar a todos, para empezar a sus hijos.
Me imagino tiene que haber sido brava.
Fuerte... sí.
¿Y por qué los jóvenes de hoy están prendados a la música de la Violeta? Por ejemplo, quienes hacen hip hop o gente que está haciendo rock. Pero eso tú me lo preguntas a mí y yo tengo 63 años. ¿Tú qué edad tienes?
30.
Tú tienes la respuesta, yo no la tengo.
No la tienes...
No, yo no tengo la respuesta; no tengo ninguna respuesta a eso. ¡Me maravilla! Eso sí. Me maravilla que se preocupen, que les guste, que se sientan identificados como un pilar más de la cultura chilena.
De hecho, el Lulo que hace hip hop en La Legua, se sienten continuadores de la tradición que dejó atrás Violeta, Víctor, usted también. Lo que hacen ellos consideran que es la continuación de eso.
Yo creo que al rededor de la columna vertebral que, podríamos decir, es la Violeta en los últimos cincuenta años van naciendo como costillitas.
Florece.
Claro. Otra gente como que se inspira en ella y dice: esto es lo que había que hacer, esto es lo que había que decir. Entonces es una fuente casi inagotable de información, de ternura, de cariño, de preguntas... de respuestas también. Sí.
Hay una fuerza desgarradora en cada una de sus canciones.
Absolutamente.
Y no estoy hablando de dolor sino de la fuerza...
De la fuerza... si te entiendo lo que quieres decir.
Ernesto Holman, bajista chileno que se ha dedicado a trabajar con la cosmovisión de los pueblos originarios, me decía que la fuerza de la Violeta al cantar era la fuerza de una mujer mapuche, para él.
Porque viene de lo más esencial, viene de la tierra, viene de la voz popular. Ahora, lo mapuches en este país desgraciadamente no son mayoría; nunca han sido y tampoco... en sentido yo creo que se puede identificar con un mapuche la voz de la Violeta porque: marginada, discriminada; prácticamente perseguida, en vida, porque después los muertos son todos buenos. Entonces creo que se puede asemejar.
¿Por qué hoy día a la Violeta se le levanta siendo que en su momento fue perseguida?
¿Por qué? Es curioso. Es porque su obra es válida, porque sus canciones son lindas; porque la gente se identifica con ella, las mujeres y los hombres... ¿Por qué? Hay muchas respuestas... ¡Muchísimas! Y yo creo que lo bueno es que cada uno baya haciendo su respuesta. Es él: “yo pienso que la Violeta Parra es esto”.
Se protesta mucho, se dice que se le usa ofic